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lunes, 14 de diciembre de 2009

La dualitat d'un simple "no"

Tothom sap que reduir un tema a una simple qüestió de "si" o "no" acostuma a ser problemàtic. LaVanguardia.com cada dia duu a terme una enquesta el resultat de la qual surt publicat el dia següent. La pregunta de divendres fou: “Aprueba que la ley del aborto obligue a informar a los padres salvo en casos de coacción?” Acostumo a mirar diàriament la pregunta que es proposa des de LV i gairebé sempre hi participio amb el meu vot. Però ahir no ho vaig poder fer. Si la resposta era positiva, estava acceptant que en determinades ocasions de “coacció” no s'informi als pares. Però el problema sorgia amb la resposta negativa, ja que té dues possibles interpretacions. La primera -la qual hom dedueix en un primer moment- indica que no s'aprova que la llei obligui a informar els pares. Però hi ha una altra interpretació possible: aquells que no estan d'acord amb què només s'informi quan no hi ha una hipotètica “coacció”; aquells que aproven una comunicació als pares en tots els casos (sense esmentar aquelles persones que estan en desacord amb el projecte de llei en general). De ben segur que qui plantejà la qüestió no s'adonà que la pregunta provocava certa confusió però, si per contra el seu objectiu era fer pensar al lector, enhorabona, perquè ho ha aconseguit.


L.S.R.

domingo, 3 de mayo de 2009

El amor verdadero se encuentra en el cielo

Desde hace ya unos cuantos años me dedico a leer el Magazine casi todos los domingos. En el Magazine de hoy (II/V/MMVIX) Lucía Etxebarría hablaba sobre una expresión muy oída hoy en día; hablaba sobre los “te quiero”. Me gustaría resaltar la frase: “Nadie nos ha enseñado el verdadero significado del amor”, ya que, a diferencia de muchas otras, creo bastante acertada. Lucía representa a la voz de la sociedad de hoy en día (no hace falta describirnos, ¿no?), la cual ya no sabe lo que significa el amor. Sólo aquel que se ha sentido amado puede dar amor. Y amar es humillarse, no sólo por tu pareja o hijo, si no por el que desprecias y al que no soportas; amar es morir por ellos. Amar es descender de nuestro pedestal de reyes, dejar nuestro orgullo de lado y rebajarse al otro. A veces es sufrimiento, que se transforma en plena alegría. Como decía una gran conocida por todos nosotros, “Ama hasta que te duela; si te duele, es buena señal”. El amor es algo tan grande que es difícil de expresar. Desde mi experiencia puedo decir que todo esto no es algo utópico e irreal. A menudo nuestro amor se limita a nuestros intereses. Porque, al fin y al cabo, tú eres la reina de tu vida. Tu orgullo es superior a todo ello. Pero llega un día en el que te das cuenta que eres incapaz de amar a nadie; que no soportas que te quieran. Y que estás sólo.

Pero de repente amanece, aunque no todo el mundo puede ver ese reluciente sol. Ahora me siento una gran privilegiada, porque ese increíble sol que vi aquel día, ilumina mi vida desde entonces. Sólo puedo dar gracias a aquellos que lo hicieron posible. Mis padres nos han enseñado a mis hermanos y a mí, este amor, verdadero. Pero no ha sido una enseñanza de palabras y más palabras; ha sido una enseñanza de hechos, con su propia vida. Sin ese amor, que mis padres un día descubrieron, ni mis hermanos ni yo existiríamos, ni tan siquiera el mayor. Pero, ¿de dónde viene ese amor que es paciente, servicial, que todo lo puede? ¿Dónde encontrarlo? El amor verdadero se encuentra en el cielo. El amor es Dios. Él es el único que nos ama incondicionalmente, seamos como seamos. Sólo cuando he descubierto y he creído este gran misterio he podido empezar a amar. Y mis padres han sido la prueba empírica de que con amor todo es posible; que para Dios, no hay nada imposible.

L.S.R.

lunes, 9 de julio de 2007

Mi Soledad

En aquel tiempo, de oscuridad y de ilusiones frustradas, vivía inmersa en mi mundo melancólico. Melancólico de viejos recuerdos; ausente de toda alegría. Era mi soledad. Soledad que aumentaba día tras día, ayudada en parte por mi forma de ser: tímida, reservada... Jamás ningún sentimiento fue mostrado ni al mejor de mis amigos; quedaba albergado en mi ser. Estaba ciega. No era capaz de ver ni la mínima perspectiva de futuro; transcurrían los días como transcurre el agua después de una gran tempestad. Necesitaba aliento, pero era incapaz de encontrarlo; necesitaba ser escuchada, pero era incapaz de hablar; necesitaba sentirme querida, pero era incapaz de abrir mi corazón a los que me rodeaban. Me encontré cara a cara con la soledad, de la que yo siempre había tenido miedo. Combatí y combatí, pero no podía vencer. Estaba sola.


Un día cualquiera, de primavera o invierno, amaneció. Aún no se porqué ni cómo (otro misterio más de mi vida). Pero, progresivamente, algo me fue iluminando. El sol reluciente me acompañaba. Vi nacer alrededor de mí árboles y flores preciosas, que me daban aliento; que me hablaban; que me amaban. Comprendí entonces que ya no estaba sola y que jamás lo había estado.

Todo había sucedido como un terrible sueño. Vivir lo que viví fue clave para poder vivir lo que vivo. Ahora mi vida tiene luz día y noche, aunque haya a veces días nublados.. La ilusión me invade, y estoy inmersa en alegría. A pesar de que sigo siendo la de antes, esa persona tímida, borde (a veces no hay más remedio :D), y reservada; sigo sin ser capaz de mostrarme como un libro abierto. Sé que no estoy sola, que si miro hacia el horizonte allí estás tú amándome.

Ahora la soledad se ha transformado en mi soledad. Es la única salida que tengo cuando quiero estar tranquila y relajada; cuando quiero pensar en ti.


L.S.R.