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martes, 21 de septiembre de 2010

martes, 30 de marzo de 2010

"Trato de demostrar que ser cristiano no es ser cretino"



Vittorio Messori, entrevistador de Juan Pablo II y de Ratzinger; publica ´Por qué creo´


Viví el 68 y estudié Políticas con la pasión con que un seminarista estudia Teología. Aún investigo la posibilidad de creer. Nací en Turín y fui educado sin fe. La política es una cosa sucia, pero no es sólo una cosa sucia. He escrito sobre el milagro de Calanda, que me apasiona


Antes el anticatolicismo tenía raíz marxista, pero hoy -caído el Muro- es de vocación radicalmente liberal. Vivimos la dictadura de lo políticamente correcto que ampara a todas las minorías: desde los minusválidos hasta la más remota tribu o la más ignota especie de insecto amenazada...

¿Y eso le molesta a usted...?

Sólo porque esa protección excluye a tres grupos a los que, a cambio, se debe machacar: fumadores, cazadores... ¡y católicos!

Aquí puede usted añadir los taurinos.

No soy cazador, pero soy fumador y católico. Por eso me propuse, desde que alcancé la fe, demostrar que cristiano no es sinónimo de cretino, pese a que lo pretendan.

¿Quiénes?

En especial una legión de ex curas autores de toda una categoría de libros, el anticatolicismo, que lavan así su pasado ante esa inquisición de lo políticamente correcto.

Deme nombres.

Hay un matemático ex seminarista a quien llaman siempre para que nos enfrentemos en las tertulias mediáticas: este señor siempre trata de demostrar que el mero hecho de ser creyente presupone que eres directamente un cretino.

¿Y usted qué argumenta?

Soy católico, pero no soy un beato: tengo muchos defectos y cometo muchos pecados, pero no soy un cretino, porque, desde los seis añitos en que fui a la escuela hasta ahora, no he dejado de intentar aprender.

Además, goza usted del favor papal.

Yo no era católico. Estudié Políticas en Turín y en pleno Mayo del 68 convertimos la política en religión, hasta que descubrí la fe.

¿Cómo?

Relato mi conversión en 500 páginas... No querrá que se la resuma en tres palabras.

Para eso estamos los periodistas.

Digamos que siempre he intentado explicar que la razón no excluye la fe, sino que conduce a la fe. Para tener fe, no hay que renunciar a razonar, sino al contrario: es la razón la que - si la utilizas bien-te guía a la fe.

¿Cómo?

Yo tuve una educación racionalista y para llegar a la fe tuve que refutar el racionalismo como ideología, pero no la razón. Lo dice el propio Pascal: es la razón bien empleada la que te lleva a aceptar el misterio.

¿Cómo fue su entrevista con el Papa?

Me llamó Navarro Valls: "Vittorio: el Santo Padre quiere verte mañana".

¿Por qué usted?

El Papa leía mis columnas en el Avvenire y le gustaban mucho, así que me eligió para hacerle la primera entrevista televisiva...

¡Qué oportunidad!

¡Televisiva! Ese no era mi medio. Yo soy un periodista de papel, no de televisión. Así que, sintiéndolo mucho..., quise negarme.

¿Y...?

Navarro me obligó a ir a ver al Papa a Castelgandolfo. Así que fui con Pupi Avati...

¿El director de cine?

... Para cuidar la puesta en escena. La guardia alertó: "Il Santo Padre!" y se cuadró cuando Juan Pablo II entró en el precioso salón barroco de audiencias, pero él nos llevó a su cuarto, que reproducía un sencillo hogar polaco, impregnado de tufo a coliflor.

¿Le convenció Juan Pablo II?

Dio un puñetazo en la mesa y accedí. Me pidió que le enviara 30 preguntas por fax.

¿Qué le preguntó usted?

Nada sobre homosexualidad o el matrimonio de los curas... Yo le pregunté sobre la raíz de la que depende todo lo demás: la fe.

Por ejemplo...

"Usted, Santidad: ¿cree en el Evangelio verdaderamente?".

No está mal: preguntar al Papa si cree.

Detesto la banalidad de los vaticanistas... Lo importante es la fe, principio de cualquier moral, y hoy está amenazada, porque, sin fe, la moral católica y su prohibición del aborto, la eutanasia... serían mera imposición.

Reaccionaria y arbitraria.

Sí, porque sin fe es normal que la gente se rebele contra las prohibiciones de los curas como me rebelaba yo antes de alcanzarla.

¿Qué noticias tuvo del Papa?

Me llamó Navarro y me dijo que al final había decidido anular la entrevista y canté un tedeum aliviado. Al cabo me llamó "para invitarme a pizza" y trajo una bolsa de plástico llena de papeles. Eran las respuestas del Papa a mis preguntas de su puño y letra: Cruzando el umbral de la esperanza".

Un best seller universal.

"Han pagado - me confío-10 millones de dólares por los derechos en 53 idiomas". El libro salió en octubre y en Navidad ya habían vendido 20 millones de ejemplares.

Usted ya había escrito otro best seller.

Informe sobre la fe,en 1985; con el cardenal Ratzinger, entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Me costó mucho convencerle de que aceptara. Aquel fue un libro de información y el de Juan Pablo II era de meditación.

¿Por qué quiso entrevistarlo?

Nos unía -y une- nuestra preocupación por el nexo entre razón y fe: "La fe -decía- se extingue en Occidente como una vela a la que se le acabó la cera". De esa preocupación nació el Informe;hoy considerado el hito que puso fin al debate posconciliar.

Ratzinger no era popular entonces.

¡Recibí amenazas! De los mismos que pedían pluralismo en la Iglesia, pero también las gracias de quienes lo leyeron aliviados al ver que no eran lefebvrianos.





El tesoro en el barro

¿Y la pederastia en la Iglesia -pregunto- y sus riquezas materiales y sus miserias espirituales? Y Messori razona: "Creer en algo, todo el mundo cree; creer en Dios ya no es tan fácil y creer en Jesucristo es más difícil, pero creer en la Iglesia, creer en los curas... ¡Es casi imposible! La Iglesia es una realidad ambigua: es un tesoro dentro de una vasija de barro. Lo que cuenta no es lo que vemos: el tosco fango de la vasija; sino el tesoro interior, que son los sacramentos. Pero si crees en la reencarnación, sabes que Cristo ha querido confiar su Iglesia a los hombres hasta su retorno, pero sólo son eso -hombres- y esa parte humana y visible de la Iglesia no es, en absoluto, entusiasmante".



30 de març de 2010
Lluís Amiguet
La Contra - La Vanguardia

lunes, 29 de marzo de 2010

Una agresión al Papa y a la democracia

Carta al director del diari Corriere della Sera, del senador italià i professor de filosofia Marcello Pera, el qual no es catòlic.


Estimado director:

La cuestión de los sacerdotes pedófilos u homosexuales desencadenada últimamente en Alemania tiene como objetivo al Papa. Pero se cometería un grave error si se pensase que el golpe no irá más allá, dada la enormidad temeraria de la iniciativa. Y se cometería un error aún más grave si se sostuviese que la cuestión finalmente se cerrará pronto como tantas otras similares. No es así. Está en curso una guerra. No precisamente contra la persona del Papa ya que, en este terreno, es imposible. Benedicto XVI ha sido convertido en invulnerable por su imagen, por su serenidad, su claridad, firmeza y doctrina. Basta su sonrisa mansa para desbaratar un ejército de adversarios.

No, la guerra es entre el laicismo y el cristianismo. Los laicistas saben bien que, si una mancha de fango llegase a la sotana blanca, se ensuciaría la Iglesia, y si fuera ensuciada la Iglesia lo sería también la religión cristiana. Por esto, los laicistas acompañan su campaña con preguntas del tipo «¿quién más llevará a sus hijos a la Iglesia?», o también «¿quién más mandará a sus chicos a una escuela católica?», o aún también «¿quién hará curar a sus pequeños en un hospital o una clínica católica?».

Hace pocos días una laicista ha dejado escapar la intención. Ha escrito: «La entidad de la difusión del abuso sexual de niños de parte de sacerdotes socava la misma legitimidad de la Iglesia católica como garante de la educación de los más pequeños». No importa que esta sentencia carezca de pruebas, porque se esconde cuidadosamente «la entidad de la difusión»: ¿uno por ciento de sacerdotes pedófilos?, ¿diez por ciento?, ¿todos? No importa ni siquiera que la sentencia carezca de lógica: bastaría sustituir «sacerdotes» con «maestros», o con «políticos», o con «periodistas» para «socavar la legitimidad» de la escuela pública, del parlamento o de la prensa. Lo que importa es la insinuación, incluso a costa de lo grosero del argumento: los sacerdotes son pedófilos, por tanto la Iglesia no tiene ninguna autoridad moral, por ende la educación católica es peligrosa, luego el cristianismo es un engaño y un peligro.

Esta guerra del laicismo contra el cristianismo es una batalla campal. Se debe llevar la memoria al nazismo y al comunismo para encontrar una similar. Cambian los medios, pero el fin es el mismo: hoy como ayer, lo que es necesario es la destrucción de la religión. Entonces Europa, pagó a esta furia destructora, el precio de la propia libertad. Es increíble que, sobre todo Alemania, mientras se golpea continuamente el pecho por el recuerdo de aquel precio que ella infligió a toda Europa, hoy, que ha vuelto a ser democrática, olvide y no comprenda que la misma democracia se perdería si se aniquilase el cristianismo.

La destrucción de la religión comportó, en ese momento, la destrucción de la razón. Hoy no comportará el triunfo de la razón laicista, sino otra barbarie. En el plano ético, es la barbarie de quien asesina a un feto porque su vida dañaría la «salud psíquica» de la madre. De quien dice que un embrión es un «grumo de células» bueno para experimentos. De quien asesina a un anciano porque no tiene más una familia que lo cuide.

De quien acelera el final de un hijo porque ya no está consciente y es incurable. De quien piensa que «progenitor A» y «progenitor B» es lo mismo que «padre» y «madre». De quien sostiene que la fe es como el coxis, un órgano que ya no participa en la evolución porque el hombre no tiene más necesidad de la cola y se mantiene erguido por sí mismo.

O también, para considerar el lado político de la guerra de los laicistas al cristianismo, la barbarie será la destrucción de Europa. Porque, abatido el cristianismo, queda el multiculturalismo, que sostiene que cada grupo tiene derecho a la propia cultura. El relativismo, que piensa que cada cultura es tan buena como cualquier otra. El pacifismo que niega que existe el mal.

Esta guerra al cristianismo no sería tan peligrosa si los cristianos la advirtiesen. En cambio, muchos de ellos participan de esa incomprensión. Son aquellos teólogos frustrados por la supremacía intelectual de Benedicto XVI. Aquellos obispos equívocos que sostienen que entrar en compromisos con la modernidad es el mejor modo de actualizar el mensaje cristiano. Aquellos cardenales en crisis de fe que comienzan a insinuar que el celibato de los sacerdotes no es un dogma y que tal vez sería mejor volver a pensarlo. Aquellos intelectuales católicos apocados que piensan que existe una «cuestión femenina» dentro de la Iglesia y un problema no resuelto entre cristianismo y sexualidad. Aquellas conferencias episcopales que equivocan en el orden del día y, mientras auspician la política de las fronteras abiertas a todos, no tienen el coraje de denunciar las agresiones que los cristianos sufren y las humillaciones que son obligados a padecer por ser todos, indiscriminadamente, llevados al banco de los acusados. O también aquellos embajadores venidos del Este, que exhiben un ministro de exteriores homosexual mientras atacan al Papa sobre cada argumento ético, o aquellos nacidos en el Oeste, que piensan que el Occidente debe ser «laico», es decir, anticristiano.

La guerra de los laicistas continuará, entre otros motivos porque un Papa como Benedicto XVI, que sonríe pero no retrocede un milímetro, la alimenta. Pero si se comprende por qué no cambia, entonces se asume la situación y no se espera el próximo golpe. Quien se limita solamente a solidarizarse con él es uno que ha entrado en el huerto de los olivos de noche y a escondidas, o quizás es uno que no ha entendido para qué está allí.


Marcello Pera
[font: forumlibertas.com]

viernes, 12 de febrero de 2010

Joan Pau II i Meir Lau, gran Rabí d'Israel

"El Papa Juan Pablo II, en una solemne sala del Vaticano, recibe a una de las más altas autoridades religiosas del judaísmo, el gran Rabino del Estado de Israel, Meir Lau. La formal entrevista se llevó a cabo en fraternal marco y quedó espacio para el relato anecdótico.

Entonces, el religioso judío narró al Sumo Pontífice un hecho acaecido hace largas décadas en una ciudad europea. Le contó que terminada la Segunda Guerra Mundial, una mujer católica se dirigió al párroco de su pueblo, para hacerle una consulta. Ella y su esposo, tenían a su cuidado, desde los días de la guerra, a un pequeño niño judío que le habían encomendado sus padres poco antes de haber sido deportados a un campo de concentración.

Los padres del niño, desaparecidos en el trágico infierno de la masacre nazi, habían previsto para el niño un futuro en la tierra de Israel, soñaban con ello. La madre adoptiva del niño judío se encontraba ante una encrucijada y pedía consejo al sacerdote católico ya que su intención era bautizar al niño en agradecimiento por haber sobrevivido a la masacre.

El párroco tuvo una pronta y comprensiva respuesta: “Se debe respetar la voluntad de los padres” Posteriormente el niño judío fue enviado al entonces naciente Estado de Israel, donde se criaría y educaría.

La anécdota resultó muy interesante para Karol Wojtyla, y pasó a ser más conmovedora aún, cuando Meir Lau el gran rabino le aclaró la identidad de aquellas personas: “Usted, Eminencia, era ese párroco católico. Y ese niño huérfano… era yo”

[Font: desconeguda]

jueves, 4 de febrero de 2010

"Yo, ateo, digo que África no necesita dinero, sino a Dios y los misioneros"

"Poco antes de Navidad regresé, tras 45 años de ausencia, al país que conocí de niño como Nyasaland. Hoy es Malaui. Viajé allí con una pequeña oenegé británica conocida como Pump Aid (www.pumpaid.org), que ayuda a comunidades rurales a instalar pozos sencillos para proporcionar agua limpia, para ver su trabajo.

Este viaje, además de renovar mi fe en las organizaciones de ayuda al desarrollo, me refrescó otra creencia contra la que he intentado en vano desterrar de mi vida, que siembra la confusión en mi ideología, se niega testarudamente a encajar en mi visión del mundo y ha dejado en mal lugar mi idea de que Dios no existe.

Aunque soy un ateo convencido, tengo que reconocer la enorme contribución que el cristianismo realiza en África: totalmente distinta del mundo de las oenegés seculares, los proyectos gubernamentales y los esfuerzos de ayuda internacional. Todos los anteriores, por sí mismo, no bastan. En África, el cristianismo cambia los corazones de la gente y trae una transformación espiritual, un nuevo nacimiento y un cambio que es real.

Hace años intenté evitar confrontarme con esta verdad limitándome a aplaudir el trabajo práctico de las misiones en África. Solía razonar así: es una pena que la salvación sea parte de esta labor, porque los cristianos —blancos y negros— que trabajan en África curan a los enfermos, ayudan a la gente a leer y escribir, y únicamente los laicistas más radicales podrían ver un hospital o una escuela de una misión y decir que el mundo sería un lugar mejor sin estas instituciones.

En aquella época yo concedía que si la fe motivaba a los misioneros, muy bien; pero lo que contaba era la ayuda, no la fe. Pero me he dado cuenta de que esto no corresponde a la realidad. Teníamos amigos misioneros, y cuando yo era niño a menudo nos quedábamos con ellos en la aldea africana. En la ciudad, teníamos empleados africanos que se habían convertido y que eran unos grandes creyentes.

Los cristianos siempre eran diferentes. Su fe, lejos de haberlos achantado, parecía haberlos relajado y liberado. Eran personas que tenían una vivacidad, una curiosidad, un compromiso con el mundo y una manera directa de tratar a los demás que parecían estar ausentes en la vida tradicional africana.

Cuando tenía 24 años, un viaje largo por el continente me reafirmó en esta impresión. De Argelia a Níger, Nigeria, Camerún, República Centroafricana, Congo, Ruanda, Tanzania y Kenia. Viajé por tierra en un Land Rover con otros cuatro amigos estudiantes. Cada vez que entramos en un territorio donde había misioneros teníamos que reconocer que algo cambiaba en las caras de la gente que encontrábamos y con los que hablábamos: algo presente en sus ojos, la forma de acercarse a ti directamente, sin bajar la cabeza ni tener la mirada perdida.

Esta vez en Malaui ocurrió lo mismo. No encontré a ningún misionero. Nadie se los encuentra en los salones de los hoteles de lujo discutiendo documentos de desarrollo estratégico, como ocurre con las grandes oenegé. Sin embargo, me di cuenta de que un puñado de los miembros africanos más activos de Pump Aid confesaban, en privado, ser personas de firmes convicciones cristianas. Digo "en privado", porque la oenegé es totalmente aconfesional y nunca dicen nada sobre la religión durante su trabajo en las aldeas. Pero recogí algunas referencias sobre el cristianismo durante nuestra conversación. Uno de ellos leía un libro devocional durante el viaje en coche. Otro, los domingos iba a la iglesia para acudir a oraciones que duraban dos horas.

Encajaría mejor en mi mentalidad pensar que la honradez, diligencia y optimismo que derrochaban en su trabajo no tenía conexión con su fe personal. Pero, aunque su trabajo era secular, estaba influido por lo que eran, y su ser estaba influido por una concepción del lugar del ser humano en el universo que les ha enseñado en cristianos.

La ansiedad, el miedo a los malos espíritus... penetra profundamente toda la estructura del pensamiento africano tradicional, donde un enorme peso cae sobre el individuo, sofocando su curiosidad y haciendo que la gente no tome la iniciativa y no lleve las riendas de su vida...

El cristianismo, el de después de la reforma y de después de Lutero, con su enseñanza de un vínculo personal y directo entre el individuo y Dios, sin pasar por ninguna otra autoridad humana, rompe este marco filosófico-espiritual, y ofrece una base sobre la que apoyarse a los que quieren liberarse de la mentalidad tribal. Por eso el cristianismo libera.

Los que quieren que África camine con la cabeza alta en el siglo XXI deberían pensar que los medios materiales y lo que llamamos el desarrollo, no efectuarán el cambio por sí mismos. Primero, hay que suplantar todo un sistema de creencias. Un África sin cristianismo dejará el continente a merced de la nefasta fusión entre Nike, el hechicero, el teléfono móvil y el machete".


Matthew Parris

Columnista a The Times (des de 1988)
Diputat britànic (de 1979 a 1986)
Guanyador Premi Orwell de Periodisme (2005)

jueves, 21 de enero de 2010

"Gràcies al cristianisme som el que som"

Entrevista a Jaume Pujol, arquebisbe de Tarragona
Maria Coll - elsingulardigital.cat


Demà és Nadal, un temps important en el calendari cristià. En un moment que impera el laïcisme, creu que s’ha perdut el veritable sentit del Nadal?
Nadal és la festa de la família, perquè celebrem que el fill de Déu va néixer dins d’una família. Sempre és un moment de retrobament familiar i sempre serà així. Però darrera d’això hi ha d’haver un motiu i aquest, present ara i sempre, és el misteri del naixement del fill de Déu.

Creu que té temporalitat el procés de laïcització?
Penso que aquest procés alguna vegada acabarà. Els cristians tenim prou arguments per animar la gent. Si es tallen les arrels, l’arbre es mor i les arrels del Nadal és la celebració del naixement del fill de Déu, encara que molta gent ho vegi com una cosa llunyana en la seva vida.

En la clausura de la darrera sessió de la Conferència Episcopal Espanyola, vostès parlaven de crisi econòmica, però també de “crisi moral”...
Quan parlem de moral ens referim a les virtuts, als grans valors universals, com són la solidaritat, la donació, la pobresa, la família, l’estalvi... Són valors humans que el cristianisme els ha donat força. I tot això ho emboliquem amb alegria, el gran valor del Nadal per excel•lència. Però aquestes festes també ens aporten els valors de l’esforç, el perdó...

I no és precisament perquè l’Església n’ha fet bandera que alguns avui rebutgen aquests valors universals?
Això és a nivell d’opinió pública, de mitjans de comunicació. Si ens fixem veurem com les coses més valorades són de l’Església: Càritas, Mans Unides, els missioners... Això és Església! L’Església no és un monstre que s’ho menja tot i vol dominar. L’Església està per servir. I les manifestacions de servir són: donar la paraula de Déu, una paraula de pau, amor i justícia; l’administració dels sagraments que són do i la caritat. L’esforç de convivència amb els pobres i els febles és una cara de l’Església. L’altre cara són els dogmes i sobre aquests la gent hauria de reflexionar una mica. En aquest sentit, defensar la vida, la família i el matrimoni no és cap fonamentalisme.

Potser el problema ha estat la forma com l’Església ha defensat aquests dogmes?
Potser. Però jo diria que el problema és com els mitjans manifesten aquestes coses. Per exemple, al Sant Pare li han agafat frases, li han manipulat expressions, el món se li ha tirat a sobre... En un viatge a Àfrica on va parlar de coses precioses, només es van quedar amb el problema dels preservatius, que va ser la resposta a una preguntava que se li va fer a l’avió. Tot premeditat, perquè no es vol sentit parlar del paper de pacificació i de justícia social que l’Església fa i predica a l’Àfrica. Aquí ens està passant el mateix.

Així, segons vostè, els mitjans seriem els culpables de la mala imatge de l’Església...
Quan participo a la Conferència Episcopal Espanyola es fa un discurs diferent del que després destaquen els diaris. Per exemple, s’hauria de distingir entre les coses opinables i la doctrina bàsica de l’Església. Aquesta avui és poqueta, sinó l’Església no es podria arrelar en països tan diferents. Actualment tots tenim un problema de comunicació. Els professors també es queixen de les dificultats que tenen per transmetre als alumnes coneixements, però també valors, actituds... Fa falta ensenyar la gent a pensar i a reflexionar.


Un exemple de laïcització, el Consell Escolar de Catalunya va proposar denominar les festes de Nadal. Festes de Solstici d’Hivern. Què en pensa?
Això és una barbaritat i qüestiona la nostra vida, perquè gràcies al cristianisme som el que som. Fins i tot aquells que no creuen estan configurats amb aquests grans valors. L’Església és humanitzadora, i busca sempre la felicitat de la persona. Si no hi ha esperança el dia a dia és molt poca cosa.

Per tant, considera que la cultura cristiana és menystinguda?
Hi ha persones que pensen que la religió ha estat la causant de tots els mals... I és cert que hi ha gent que manipula les persones, les institucions i, fins i tot, allò més sagrat. Dins l’Església s’han fet moltes barbaritats. Igual que un ganivet serveix per tallar i fa un servei, també pot servir per matar. Ara bé, moltes vegades la manca de fe ve precedida per una manca de moral. Dilluns passat, el Sant Pare va fer un discurs sobre l’Estat del planeta i parlava dels ateus i dels agnòstics. Deia que els hem d’acollir i estimar. Potser ells també busquen aquell Déu “desconegut” que deia Pau. No és el moment d’acusar-nos. Potser aquesta gent ho fa pensant que estan fent un bé. Estic convençut que la ignorància és el pitjor enemic que té Déu. Si sabéssim explicar més bé les coses, si donéssim arguments, si féssim pensar a les persones....

Durant aquests darrers mesos Església i govern han tingut diversos enfrontaments. Un ha estat la llei de l’Avortament...
Aquest no és un tema acabat! Al contrari.

Quines conseqüències creu que pot tenir?
Podem arribar a lleis d’altres països que quan els nens neixen malament s’eliminen o a l’eutanàsia abans del final de la vida. Aquesta llei desfavoreix els més dèbils i una societat que no té en compte els més dèbils està condemnada al fracàs i a la mort. Però, més enllà del gran pecat – Jesús ens diu: “No mataràs”-, des del punt de vista humà, cal tenir en compte les dones que avorten. Els psicòlegs diuen que un 90% d’elles tindran problemes psicològics, amb la parella, amb el seu entorn... Hauríem de pensar quin tipus de societat estem produint. Estem generant una societat subjectivista i individualista, en la qual tothom pensa en el seu propi bé.

Aquest no és el primer cara a cara que l’Església ha tingut amb el govern socialista. Creuen que estan apuntant premeditadament als seus puntals?
Sí. Els pastors de l’Església i molts cristians tenen aquesta sensació. I no es tracta d’un govern d’un color polític, ja que de cristians n’hi ha a tots els partits. Molts cristians es pregunten quin bé ens portarà haver transformat el matrimoni, quin bé ens portarà la llei de l’avortament, quin bé ens portarà que una noia pugui comprar la píndola de l’endemà...? Per mi allò més preocupant són aquests plans d’educació sexual que no compten amb la família i que són un pur ensenyament fisiològic de les coses. S’imposa la cultura de la mort i això serà la destrucció de la nostra societat.

La religió a les escoles cada vegada és més testimonial.
La joventut hem preocupa molt. La manca de formació religiosa és molt greu. Encara que la classe de religió és optativa, els pares haurien de matricular-hi els fills. És una desgràcia que en molts col•legis molts alumnes no agafin la religió. I és una llàstima que molts pares no s’adonin de la importància de la formació religiosa i de la participació en els sagraments.

El govern prepara una Llei de Llibertat Religiosa. Ja es temen un altre enfrontament?
Tampoc ens volem posar la bena abans de la ferida. Estem en una situació de crisi galopant que arrastra moltes persones ignorants i hem de tenir en compte que les lleis són formadores de les conscients de les persones. Molta gent pensa que allò que està permès és bo, però no tot allò que s’aprova pot ser considerat moral.

Creu que aquests temes n’amaguen d’altres?
Sí. Penso que s’estan equivocant i agafen la religió com a element de divisió entre els ciutadans. Com que des del punt de vista econòmic no poden fer més, usen els grans temes morals per dividir el país en dos, cosa que no permet el diàleg. A més, moltes d’aquestes lleis s’han imposat sense cap consens, ni debat seriós i no s’ha fet cas als informes desfavorables.

Al País Basc l’església està moguda per l’assignació del bisbe Munilla a Guipúscoa. Aquest conflicte demostra que el Vaticà encara no es sensible a les realitats nacionals?
El nunci que envia els informes a Roma consulta moltíssima gent i és una persona molt formada. Les persones que són a Roma també reben més informació. Conec el sistema de nomenaments i li puc dir que estan molt ben informats. No es tracta d’un tema polític o de nacionalisme. Els bisbes només miren els temes religiosos i busquen quin és el millor pastor per cada lloc. L’elecció d’un bisbe és un moment delicat, però està molt ben pensat.

El 13-D alguns rectors van deixar instal•lar meses de les consultes per la independència en locals parroquials desoint els consells del Bisbe de Girona i de Solsona. Quina valoració s’ha fet d’aquest tema des de la Conferència catalana?
No en vam parlar. Ens va semblar acceptable la nota del bisbe de Girona. Va creure que la parròquia era de tots i no d’una determinada opció política i que la consulta es podia fer a l’Ajuntament o als locals dels partits que la promovien. Nosaltres no ens hem manifestat perquè les persones poden fer el que vulguin, però considerem que aquesta és una acció política. L’església amb aquestes coses no té una opinió.

En l’acte d’homenatge del bisbe Joan Carrera, alguns van voler veure una fragmentació entre els bisbes catalans més nacionalistes i els menys. Allò també va ser una interpretació dels mitjans?
El bisbe de Terrassa tenia uns actes que no va poder deixar. El bisbe de Girona també es va excusar. No hem d’anar tots a tot arreu. A mi l’altre dia em van convidar als 650 anys de la Generalitat, però ara estic ple de coses... els periodistes interpreten, però darrera les coses que fem o no fem moltes vegades no hi ha res. Nosaltres som bisbes de tothom, i hem d’estimat a tothom, encara que he de precisar que primer hem d’estimar els que estan més a prop de nosaltres i avui això ho hem oblidat una mica.

sábado, 9 de enero de 2010

Un Camí... com qualsevol altre?

En aquesta secció de Foc Nou hem entrevistat catòlics, protestants, musulmans... creients de totes les religions. Un capellà amic que no és precisament del Camí Neocatecumenal em suggereix entrevistar un dels seus membres, "un cristià actual i compromès". Per què no, encara que sigui un grup que no ens cau gaire simpàtic?
El contacte que em passa es diu David Segura: aspecte més aviat nòrdic, pinta de bon jan, llueix una gran creu a l'alçada del seu pit. Una creu de fusta que l'identifica com a membre de la comunitat de l'Anyell, fundada per un grup de monges dominiques que segueixen una línia franciscana i tenen una petita representació a Barcelona: “Portar la creu m’ajuda a saber-me situar i en recordar constantment què és l’important a la vida, que tinc molt clar que no són el poder ni els diners”, confessa. El fet religiós és molt present també en el seu llenguatge i, per sobre de tot, en la manera d'enfocar la vida. Té 21 anys i, contradient les estadístiques, moltes ganes de formalitzar la relació que manté amb la seva nòvia. "Tinc ganes de formar una família cristiana i de casar-me, segurament abans d'acabar la carrera i tot", explica amb il·lusió aquest estudiant de quart d’Industrials. És el germà gran d'una família de nou, que es diu aviat. "Quan ho explico em pregunten una i altra vegada si sóc de l'Opus –moviment pel qual tinc un gran respecte- i quan els dic que no, no s'ho creuen", relata.

Doncs no. En David, a més de Jove de l’Anyell, és membre del Camí Neocatecumenal, els anomenats kikos en raó del seu fundador, Kiko Argüello. La Santa Seu, el juny de 2008, va aprovar definitivament els seus estatuts, que formalitzen aquest moviment com una institució catòlica i que actua com a “itinerari de formació o fundació de béns espirituals”. Els neocatecumenals, però, segueixen tenint mala fama entre una part dels cristians autoanomenats progressistes així com pel conjunt de la societat: "Com tot allò que no es coneix, la gent en té una imatge esbiaixada", admet. El Camí, com l'anomena ell, és una manera de ratificar la cerimònia, redescobrir i viure el baptisme quan ja es té una edat adulta: "Per mi formar part del Camí ha estat un regal que m'han donat els meus pares, m’ha permès començar a entendre els símbols i les lectures de l’Evangeli i viure l'Amor gratuït que Déu ens té amb la meva comunitat", afirma amb satisfacció.

El Camí és doncs el seu camí, ni millor ni pitjor que cap altre grup eclesial. I com a membre del moviment neocatecumenal contradiu també el tòpic de grup aïllat ja que ell, la seva família i la seva comunitat neocatecumenal formen part d'una parròquia, la de Sant Josep Obrer de Sant Boi del Llobregat. Si una cosa infon en David és alegria i serenor: davant un panorama de desconfiança com el que vivim aquests darrers mesos, ell representa una mirada confiada, serena, en el sentit de què els ensenyaments evangèlics s’aniran fent lloc entre nosaltres. El seu és, doncs, un camí poc habitual però igual de respectable que el de qualsevol altre cristià.


Joan Salicrú
Revista Foc Nou núm. 427 (desembre)

lunes, 7 de diciembre de 2009

Al Ándalus en la 'umma'


"El fundamentalismo islámico tiene España en el punto de mira sentimental, simbólico y cruento.


Me sorprende… la sorpresa que produce este tipo de noticias. Como si no estuviéramos avisados y no hubiéramos sabido leer las señales que el fenómeno nos ha enviado, sin trampa ni cartón, desde que inició su tétrica cruzada. España está en el centro de su diana, reinando con la fuerza de un simbolismo atávico, y con tal magnetismo que aglutina en su mítica los sentimientos encontrados que laten en el corazón más oscuro del islam. Es el califato perdido, el Shangri-La de la umma musulmana, la encrucijada donde la rabia de una derrota secular se fusiona con el sueño de una victoria definitiva.


Desde que los Hermanos Musulmanes de Egipto, a principios del XX, empezaron a tejer la delirante ideología que hoy sustenta al fundamentalismo islámico mundial, Al Ándalus siempre fue la joya de la corona. No sólo está presente como símbolo atávico. Es, además, el primer deseo de conquista de todo el yihadismo. Y todo significa todo, desde el magma de Al Qaeda hasta el Abu Sayad de Filipinas, desde la Yamaa Islamiya pakistaní hasta el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate argelino, desde el terrorismo checheno hasta el cachemir, el yemení o el somalí. Todos aquellos que dedican su vida a la conquista de Occidente para crear un gran califato mundial tienen Al Ándalus como mito primordial. "Utilizaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia", gritó durante años el jeque Omar bin Bakri desde la mezquita de Londres, y la primera torre simbólica que debía retornar al islam era, sin lugar a dudas, la de la mezquita de Córdoba.

Escribo todo esto porque, aunque nos parezca un cuento de Ali Babá, conforma el universo simbólico actual de miles de personas enroladas en la guerra santa. Lo primero, pues, que debemos tener claro es que este enemigo huidizo que, sin embargo, tiene una gran capacidad para matar tiene España en el punto de mira sentimental, simbólico y cruento. Sólo hace falta recordar que, en su primera alocución después del 11-S, Bin Laden reiteró su lucha contra cruzados y judíos y habló de dos objetivos prioritarios: Palestina y Al Ándalus. Si, además, hacemos el trágico recuento de los atentados sufridos, blanco y en botella, somos un target indiscutible: sin sumar el atentado del restaurante El Descanso –el primero del yihadismo en España– y la cantidad de islamistas detenidos en operaciones diversas, entre ellas algunas relacionadas con el 11-S, cabe recordar los atentados en Líbano, en Yemen, en el restaurante España de Casablanca y, por supuesto, el mayor atentado islamista de la historia en Europa, las bombas de Atocha. Todos tuvieron el sello yihadista y todos fueron atentados antiespañoles. Es decir, no somos la periferia de la obsesión fanática de esta ideología totalitaria que quiere conquistar el mundo. Somos el alma de su encrucijada de sentimientos. Una parte fundamental de su obsesión medieval.

Por supuesto, poco sabemos de lo ocurrido en Mauritania. Pero si se confirman los malos augurios islamistas respecto al secuestro de tres cooperantes catalanes, también se confirmaría la convicción de los expertos de que este secuestro ni sería fortuito, ni sería ajeno a la condición española de los secuestrados. No olvidemos que la rama magrebí de Al Qaeda hizo un comunicado, en octubre pasado, donde pedía "la liberación de Andalucía" y la recuperación del paraíso perdido. La cita del jeque mártir Abdulah Asma es explícita: "La yihad es una obligación desde que Granada cayó en manos de los infieles". No estamos, pues, en la periferia de esta locura totalitaria que hunde sus raíces en los califas medievales pero usa la tecnología del siglo XXI para promover el terror, sino en el centro de la diana.

La cuestión, ahora, es si sabrán leer la enésima señal de alarma estos bambis multiculturales nuestros, que proyectan una ingenuidad cósmica ante determinadas prácticas integristas. ¿Entenderán lo que está pasando o aún creerán que si se portan bien serán amiguitos? No somos un enemigo más para el yihadismo. Somos la madre de todas las obsesiones."


Pilar Rahola
VII/XII/MMIX
La Vanguardia

lunes, 9 de noviembre de 2009

Mártires de la Iglesia en Ruanda

Testimonios de hermanos del Camino Neocatecumenal
Enrico Zabeo



Kigali, 5 de Septiembre de 1994



Queridísimos hermanos:


La paz esté con todos vosotros. Desde hace poco más de una semana me encuentro de nuevo en Ruanda, de paso hacia Burundi. El Señor nos lo ha facilitado todo y ha abierto las puertas para que pudiésemos encontrar a los hermanos que quedan y tener noticias de los otros. Los hermanos se están recuperando poco a poco. Algunos han vivido estos tres meses de guerra escondidos, con hambre, tensión, y todo lo que esto comporta. Todos han sido marcados por la presencia del Señor a su lado.

La palabra del Señor, los salmos, los cantos de la Pascua que resonaban en su interior, les han dado ánimo y esperanza. ¡No es lo mismo vivir estos terribles acontecimientos con un poco de «sal» que da el Señor, que vivirlos sin nada! En general, en las comunidades neocatecumenales del sur, es decir, en Lungombwa, Butare y Nyanza hay muchísimos hermanos muertos; en Kigali las cosas han ido un poco mejor: a nosotros, pero sobre todo a los hermanos de la capital, les ha parecido claro que Dios tiene para ellos un diseño para los días que vendrán, en el sentido de que haber escapado y salido indemnes de esta tempestad se debe sólo a la gracia y a la voluntad del Señor, a fin de que se conviertan en sal, luz y fermento de esta ciudad y de este país. Lo cual ha empujado inmediatamente a los hermanos a buscarse unos a otros y a empezar a reunirse para las celebraciones. Dicen haber experimentado la Resurrección: haber pasado de muerte anunciada en muerte anunciada, viendo cómo la Pascua se hacía realidad, es decir, viendo la intervención de Dios que les libraba de la muerte allí donde humanamente tendrían que haber sido matados. Frescos del Primer Escrutinio y sobre todo por la celebración de la noche de Pascua, tuvieron en estas liturgias fuertes su alimento y la fuente de esperanza viva y verdadera.

En Nyanza, a pesar de que mataron a muchos, quienes sobrevivieron cuentan la Pascua: dos chicas, en situaciones diferentes, por dos veces fueron arrojadas al agujero con otros cadáveres, llenas de heridas y garrotazos, y por dos veces lograron salir de él encontrando la salvación. Otra chica, la que estuvo el año pasado en Denver murió rezando por los asesinos que la hicieron pedazos. Con ella estaba su padre, también de la comunidad, y algún hermano de carne: la madre y otros hermanos y hermanas huyeron tomando otra dirección y fueron también asesinados. De toda la familia sólo queda un chico. En Butare supimos de un muchacho del Camino al que asesinaron por no haber aceptado matar, de otro dispuesto a morir por haber escondido a dos hermanas buscadas por los asesinos.

Escuchar los testimonios de los hermanos ha sido para mí un gran consuelo. Ver la iluminación de algunos hermanos y hermanas ha sido una catequesis inigualable: hecha de acontecimientos de vida, no de palabras vacías.

Los días pasados estuvimos también en Gisenyi y en Goma. En Gisenyi pudimos encontrar hermanos, algunos están vivos, pero nos faltó tiempo material para encontrarlos. Pero también allí han matado a muchos. ¡Pensad que sólo los sacerdotes diocesanos muertos son 3l! Allí se encuentra ahora una Iglesia aparentemente destruida, golpeado el pastor y dispersado el rebaño. También aquí en Kigali y en general en el país se tiene la sensación de una gran desbandada y desilusión; ¡se había construido demasiado con los ladrillos y poco con el cemento verdadero de la fe! Ahora todos dicen que hacen falta catequesis, del Camino Neocatecumenal, también aquellos que antes nos encontraban demasiado severos por decir que en los cristianos no hay fe ni amor. Muchas personas de fuera del Camino, incluidos también obispos, sacerdotes y religiosos, han quedado como aturdidos, incrédulos e incapaces de cualquier reacción después de una tragedia tan grande. Nosotros pensamos que los hermanos que quedan, más o menos numerosos según los lugares, son el fermento bueno y nuevo que rehará el tejido de esta Iglesia y de este país.

En los próximos días todavía trataremos de ver y encontrar en alguna celebración de la Palabra y de la Eucaristía a los hermanos, antes de salir hacia Cyanguye y Bukavu, y luego a Burundi, donde esperamos concretar algo con el Arzobispo.

De todas formas, la situación, para uno que no hubiera conocido antes lo sucedido, parece casi normalizada, a excepción de algunos signos evidentes de la guerra: escombros, casas derrumbadas, etc. Pero la gente venida de Burundi, Uganda, Kenia, Zalre, ha llenado (está llenando) la ciudad; hay un aire de victoria y de novedad; pero bajo esta aparente normalidad existen vacíos enormes: unos han perdido 10, otros 15, 20, 30 o más familiares. Y estas pérdidas están haciendo sangrar el corazón, y no es el comercio u otras cosas lo que los puede curar: por eso hay necesidad de predicación, de anuncio del amor, de la misericordia y del perdón de Jesucristo. Nos espera mucho trabajo y quizá alguna persecución. Pero el Señor vela sobre nosotros y nada podrá hacernos daño.

Nos veremos el 25 de octubre, salvo imprevistos. Estamos bien. Os saludan Ignacio y Jeanne con el beso santo.

La paz.

Enrico Zabeo


Breves notas sobre la reciente visita a los hermanos que quedan de las comunidades neocatecumenales en Ruanda (25/19 – 24/10 del 94)

El Camino en su primera fase está presente desde octubre de 1989, en 5 diócesis (de 9), 8 parroquias, 19 comunidades, de las cuales una está en el Shemá y tres en el Primer Escrutinio.


Nyanza, diócesis de Butare

1ª Comunidad

— JUSTIN FURAHA, presbítero: asesinado a palos y golpes de machete el 30 de Mayo cuando, junto a otros dos hermanos, les hicieron salir de la prisión de Butare «para volver a la libertad», a través de un pasaje secundario. Apenas salieron, detrás del muro, había un grupo de milicianos (o de prisioneros mismos) esperándoles: una fosa común estaba allí al lado, los mataron.

Presbítero desde 1980, Justin había conocido el Camino Neocatecumenal en Londres, donde también hizo las catequesis con Paul y su mujer. De vuelta a Ruanda fue en un primer momento profesor en el seminario menor; luego, desde el 88 al 93, párroco de Nyanza, donde, al paso del equipo en el 89, pidió inmediatamente las catequesis. Sabía que era aborrecido por el régimen (era tutsi de familia real) y se esperaba que le detuvieran y le mataran, dada la influencia que había ejercido en Nyanza, sobre todo a través de la pastoral del Neocatecumenado. Fue un verdadero milagro que lograse en octubre del 90 evitar la prisión, después de un registro y un interrogatorio. También porque en Nyanza a las comunidades, ligadas a Justin, se les tomó un particular odio durante las masacres.

Desde septiembre del 93 Justin se encontraba en Save, primera parroquia histórica de la Iglesia en Ruanda. Cuando estallaron las masacres, en Save estaba concluyendo la catequización con la convivencia final a la que habían acudido más o menos 150 hermanos.

Carácter jovial y optimista, decidido y combativo, Justin daba ánimos a todos y decía, sobre todo en los últimos tiempos: «¡Tenemos que luchar contra el miedo, si no estamos acabados antes de tiempo!». Se libró de los asesinos y salvó a una mujer, echándose encima del grupo a toda velocidad y sacando amenazador una barra de hierro.

Las más de 150 Monjas Benebikira reunidas en Save para un curso de actualización la semana después de Pascua, amenazadas de saqueo y violencia, huyeron dispersándose y escondiéndose en las colinas. Justín afrontó a los milicianos, hizo pactos con ellos, y cuando se marcharon fue a buscar a las monjas y logró llevarlas de nuevo al convento.

Se le advirtió de que lo estaban buscando; y él se lo comunicó al Obispo, pero no pudo obtener ayuda a causa de la situación tan deteriorada. Cogido preso bajo la mirada de sus hermanos mientras salían del refectorio después de comer, fue conducido a la prisión de Butare. Pidió a los hermanos el breviario y les escribió que estaba lleno de alegría porque podía rezar mucho por ellos; este hecho le hacía sentirse en comunión con todos y le hacía feliz.

Esperamos poder recoger algún manuscrito de Justin y la nota que les escribió a sus hermanos durante la prisión.

Teniendo presente cómo lo he conocido siendo su catequista y hermano en el presbiterado, creo que Justin murió como un mártir. Me lo sugiere el hecho de que, hablando con el seminarista Rornain, a quien confiaba las llaves y los «secretos» de la parroquia antes de ser llevado por los militares de paisano, y con quien se había confiado particularmente en aquellos últimos días en Save, Justin dijo: «Ha llegado la hora: el río llega al final de su curso; ¡ahora ya no sirve luchar! ». A este seminarista le he pedido que redacte un relato detallado de los últimos días de Justin y que nos lo mande.

Justin siempre nos había acogido y alojado en Nyanza y nos había ayudado con gran generosidad; amaba sinceramente el Camino Neocatecumenal, sobre todo por lo que le había ayudado a él. ¡El Señor le ha dado el céntuplo!

— JEAN-BAPTISTE y BERNARDETTE: matrimonio responsable. Los primeros asesinados en Nyanza. Su casa echada por los suelos. Los soldados y los milicianos se ensañaron con ellos que, como responsables de la ª Comunidad, personificaban en Nyanza el Camino Neocatecumenal.

El 22 o 23 de Abril, a Jean-Baptiste y Bernardette les hicieron salir de casa y les molieron a palos. Mientras le golpeaban, Jean-Baptiste gritaba: «¿por qué me hacéis esto?, ¿qué mal he hecho?». Recuerda la Pasión. Bernardette en cambio callaba, y a cada golpe hacía correr una cuenta del rosario. En un momento de pausa Jean-Baptiste intentó escapar al bosque vecino, pero los tiros le cortaron el paso. Lo cogieron y lo apalearon de nuevo; a continuación se le hizo bajar con Bernardette al matadero y allí acabaron con ellos a golpes de machete y se les echó en la enorme fosa común excavada al lado.

Hago notar que al matadero fueron conducidos también muchos otros hermanos de Nyanza. En sintonía con Isaías 53. Subrayo el ensañamiento contra los hermanos de las comunidades acusados de reunirse de noche (¡las celebraciones!) para tramar contra el régimen a favor de los rebeldes del Frente Patriótico. Era naturalmente un pretexto; uno de los hermanos, Augustin Nyamurinda, intentó en vano deshacer ante el comandante de la gendarmería y el vice-prefecto de Nyanza.

Un joven hermano, Innocent Habyarimana, superviviente de las masacres junto a su mujer Eugénie y su niña, nos contaba que durante su fuga había oído a los milicianos, también ellos fugitivos de Nyanza, contar admirados el modo en el que los hermanos de las comunidades habían muerto. A los milicianos les había chocado la dignidad y serenidad con que los hermanos afrontaban la muerte: de manera totalmente distinta a los demás. Los hermanos, de hecho, se entregaban sin resistencia, sin desesperarse, sin insultar y sin odiar. Y esta actitud, que ciertamente no significaba la ausencia de miedo, era propia también de los hijos pequeños de los hermanos: los niños, en efecto, a pequeños pasos, la cabeza baja, la manos cerradas, los brazos cruzados sobre el pecho, afrontaban la muerte atroz junto a los padres. A éstos los milicianos, burlándose de ellos, les gritaban: «Os han enseñado bien en vuestras reuniones nocturnas la disciplina (militar) para afrontar la muerte».

Volviendo a Jean Baptiste y Bernardette, de sus 15 hijos, algunos de ellos adoptados, los más pequeños se salvaron porque estuvieron escondidos en un primer momento en casa de un matrimonio de hermanos Twa (pigmeos), Anastasia y Joseph, y luego en el orfanato de los Padres Rogacionistas bajo nombre falso. Los hijos mayores fueron asesinados casi todos. Una hija, Rosina, de 16 años, de la 2ª Comunidad, fue golpeada por dos veces, un proyectil le atravesó el hombro, creyeron que estaba muerta y fue arrojada a la fosa, y salió de ella rodeando durante largas horas, en la noche, la ciudad, entre indecibles sufrimientos y miedos, escondiéndose luego junto a algunos conocidos y finalmente en el orfanato de los Rogacionistas.

— HERMANA FRANÇOISE: superiora de la comunidad local de las Benebikira, catequista valiente. Normalmente, la noche antes de dar una catequesis del Camino, no dormía y hasta vomitaba a veces lo que había comido, a causa de la tensión. Siempre enfermiza, se transformaba cuando daba catequesis y a la gente le impactaba mucho su predicación.

Hecha pedazos el 24 de Abril por la tarde y dada por muerta, fue arrojada con otra hermana sobre un montón de cadáveres en un agujero muy profundo. Durante 3 días se oyeron sus lamentos. En vano las monjas supervivientes, ancianas y miedosas, trataron de sacarla fuera lanzándole una cuerda: a mitad del agujero no podía más, también por culpa de las fracturas y de las heridas de los brazos. Las hermanas recurrieron entonces a la gendarmería que, en vez de enviar a los socorristas, envió a los milicianos, quienes lanzaron piedras al agujero, acabando con la hermana Françoise y cerrando la fosa con tierra.

La hermana Françoise estaba muy ligada al Camino Neocatecumenal y por eso había luchado testarudamente con sus superioras mayores que querían cambiarla, consiguiendo siempre, al final, quedarse en Nyanza, haciendo el camino.

Pensando en su debilidad física y personal hay que exclamar: ¡verdaderamente el Señor es la fuerza de los que no tienen fuerza, Él da a los débiles la fuerza del martirio!

Una hermana de Nyanza prometió hacernos llegar testimonios seguros sobre el modo en que murió soeur Françoise. En realidad les hemos pedido a todos los hermanos supervivientes de Nyanza que nos hagan llegar testimonios seguros, verdaderos, auténticos sobre el modo en que murieron sus hermanos de comunidad, testimonios que puedan confortar y edificar la fe.

— (MARIE-) GRACE UWERA, Gráce para los hermanos, 25 años, profesora, catequista. Guapísima muchacha, entra en el Camino en la primera catequización de octubre del 89. Era ya su quinto año de Camino y tenía experiencia de bastantes catequesis, tanto con el primer como con el segundo equipo de catequistas de su comunidad. El año pasado vino a Denver, unida al grupo de los jóvenes de París. Quien la conoció en aquella ocasión (Danielle) hacía notar cómo aparecía clara en Gráce una llamada del Señor. En «Fort Collins», Gráce había respondido con alegría a la llamada vocacional, aunque pensaba más bien en una llamada a la itinerancia.

Gráce nos había echado una mano importante en la traducción de las catequesis iniciales en Kinyarwanda (ahora, escapando, hemos perdido todo: la traducción y los diskettes en los que estaban grabadas), siempre había aceptado gustosamente acompañar a su equipo en las catequesis fuera de la parroquia (en Gakoma, a 45 Km. de Nyanza, en dos ocasiones), con los riesgos y las molestias consiguientes: viajar en la parte trasera de la camioneta expuestos al frío y a la lluvia, la inseguridad de la noche (una noche en la que acompañé al equipo para ayudar con las confesiones en la penitencial, a la vuelta, ya tarde, topamos con dos guardias armados apuntándonos con el fusil y cargando para disparar; grité con toda mi voz: ¡quietos! ¡somos nosotros!... pero ¡qué miedo!) pagarse ellos mismos el alquiler de un coche que les llevase y les trajese, la gasolina, etc. Gráce nos había obedecido en lo referente a una decisión que debía tomar respecto a un chico francés que andaba detrás de ella después de Denver.

Por lo menos en tres ocasiones le he pedido al padre Bosco y a Héléne en el convento que me contaran todo lo que sabían de la muerte de Gráce. El relato, tan simple y bonito, es digno de los mártires de la primitiva Iglesia, a los que no tiene nada que envidiar, y convergen en un punto: Gráce murió pidiendo a Dios por sus asesinos.

Después del 6 de Abril, día del derribo del avión presidencial y del comienzo de las masacres, Gráce se refugió durante la noche junto a un matrimonio hutu de su comunidad, Michel y Berthilde, el matrimonio que vino a Roma para la convivencia de los Obispos de Africa. más tarde, no encontrándose ya segura allí, dormía con sus padres y sus hermanos, fuera, al aire libre, escondidos, para evitar ser sorprendidos en casa. Cuando llegaron los asesinos se fugó con su hermana Letizia, de 20 años, de la segunda comunidad, llevando consigo la Biblia. Sus padres y sus hermanos más jóvenes escaparon en otra dirección. Todos fueron apresados y asesinados. De la familia de Gráce queda sólo un muchacho, Delphin, de 18 o 19 años, que está en la tercera comunidad si no me equivoco. Atrapada por los milicianos, Gráce fue llevada a un puesto de control en el que se hacían las ejecuciones y donde estaba la fosa común. Antes de ser asesinada pidió un tiempo para rezar. Dijo a sus asesinos: mundekere akanya, nisabire nkabasabira: «dejadme un momento para rezar por mí y también por vosotros». Cogiendo la Biblia la abrió (¿al azar?), leyó, rezó, y después se dirigió a los asesinos diciendo: ímoneho mugire icyo mushaka!: «ahora haced lo que queráis». Y ofreció la cabeza. Parece ser que fue golpeada en primer lugar con un golpe de azada (¡todos los utensilios servían para golpear y matar!) sobre la cabeza, y luego acabaron con ella a golpes de machete. Oyendo contar su martirio me venía a la mente el de sor Ariwarite Negapeta Clementine, de Zaite, muerta en Isiro a manos de los Simba en el 64, muerta rezando y perdonando a sus asesinos...

— MATTMEU, vicepárroco, 68 años, sacerdote desde el 56, en Nyanza desde el 87, siempre muy acogedor con respecto al equipo (nos llamaba, exclamando con énfasis, con los brazos abiertos de par en par, «los apóstoles itinerantes»), respetuoso con las comunidades y con la pastoral de Justin. Siempre le he oído hablar bien del Camino Neocatecumenal. En la última catequización que se estaba terminando en Nyanza, era él quien seguía al equipo durante las catequesis en nombre del párroco. No quiso abandonar la parroquia el 23 de Abril al comienzo de las masacres en Nyanza. Acogió al militar que fue a capturarlo para matarlo vestido con la sotana, llevando casi procesionalmente el Evangelio (o la Biblia o el Breviario). El militar le precedía llevando el fusil a la espalda, el cañón apuntando hacia atrás. Caminaba el padre con dignidad y solemnidad: ¡sabía a lo que se enfrentaba! Tras pasar una puertecilla que conducía al exterior del recinto de la parroquia, a un bosquecillo, salió un primer tiro que hirió al padre Matthieu, luego el militar se dio la vuelta y terminó con él de un segundo tiro.

Después de haber vivido en Nyanza, en la parroquia, bastante tiempo, puedo testimoniar la fidelidad y el amor al sacerdocio del padre Matthieu, así como su gran humildad en el sacramento de la reconciliación, para el cual recurría a mí con frecuencia.


Conclusión sobre Nyanza: Cuando reunimos de nuevo a los hermanos supervivientes de Nyanza, contamos 51 entre las seis comunidades. Alguno provenía incluso de la catequesis que estaba finalizando en la parroquia.

Fuimos a buscar a los hermanos a las colinas de Nyanza, a las callejas de los barrios, según las indicaciones que habíamos tenido de posibles supervivientes.

Nyanza nos ha dejado la impresión de una ciudad espectro, fantasma, desierta. La habíamos conocido llena de vida, llena de gente en el mercado, en la parada del taxi-bus, en la parroquia, etc. Ahora, después de las masacres, estaba casi desierta, Por todas partes un gran silencio. Aquí y allá algún vestido a jirones, algún zapato abandonado por los muertos o por quienes escapaban.

Las caras, pocas, encontradas nos eran desconocidas. Muchas casas de los «tutsis» derruidas.

En nuestra primera visita a Nyanza encontramos sólo a 5 o 6 hermanos, felices y sorprendidos de vernos; creían que habíamos muerto, porque oyeron que habíamos escapado por la colina de Kigali a pie y que habíamos perdido contacto con los hermanos de Kigall que nos alojaban y que no habían vuelto a vernos.

La mañana antes de dejar Nyanza di una vuelta durante dos horas por los barrios de la ciudad. Escombros, destrucción, silencio. Tampoco la parroquia había empezado a alojar al nuevo párroco designado, Bosco. Los domingos todavía no se celebraba la misa; se hacían sólo celebraciones penitenciales o, más bien, vía crucis... con la finalidad de reconciliar los ánimos...

La gente que viene a instalarse a Nyanza viene de fuera, quizá incluso de fuera del país: de Uganda, de Burundi...

Nyanza era la antigua ciudad real, capital del reino, y por eso estaba habitada por muchos «tutsis»: eso explica el gran número de gente allí masacrada.

Las comunidades estaban formadas por hermanos de las dos etnias, es más, había algunos hermanos baTwa (pigmeos). Sabemos que algún hermano «hutu» está refugiado en Zalre, en Bukavu y los alrededores. Entre ellos: Michel y Berthilde, a quienes sobre todo Ignacio, pero también yo, alojamos alguna vez; Augustin Syamurinda y Scholastique, quienes escondieron y libraron de la masacre a algunos «tutsis», a pesar de que sus hijos mayores hicieran un gran daño.

Tenemos en esencia un batallón innumerable de hermanos que rezan por nosotros y por el Camino Neocatecumenal. TE MARTYRUM CANDIDATUS LAUDAT EXERCITUS ......



Cyangugu - Parroquia de la Catedral

Había dos comunidades: una más numerosa en la catedral misma y otra en un barrio cerca del aeropuerto. Cyangugu está de frente a Bukavu, en el extremo sur del lago Kivu, donde corre el río Rusizi que desemboca en el lago Tanganika en Bujumbura.

En Cyangugu sólo unos pocos hermanos muertos, 5 ó 6. En el campo de prófugos de Nyarushishi, donde estuvieron acampados los refugiados supervivientes del estadio de Cyangugu, encontramos algunas hermanas: 3 que quedaron viudas y 4 chicas: Alphonsine, Léotalie, Françoise, etc. Las que primero nos vieron llegar en una camioneta de la ONU que nos había recogido en autostop iban repitiendo: «Dios nos visita como a Abraham, nos visita con sus tres ángeles, como visitó a Abraham». i Fue algo muy conmovedor!

En medio de una extensión de carros blindados, las tiras de plástico blanco y azul de las tiendas, entre una marea de gente pequeña y grande, nos sentimos acogidos con alegría, estupor y reconocimiento. Las hermanas nos llevaron, dando una gran vuelta, por las tiendas para buscar a las demás. Durante dos horas largas estuvimos con 10 hermanas bajo la tienda escuchando y respondiendo a sus numerosas preguntas.

Eran de una comunidad joven, nacida en el verano del 93. Nos dijeron enseguida que escapando de las colinas se habían preocupado de encontrar sobre todo la Biblia y el Léon-Dufour (más de 80 temas traducidos en Kinyarwanda) y que siempre habían preparado y celebrado la Palabra. Refugiado con ellas había estado un chico de Nyanza, de una comunidad (la tercera, creo) más antigua que la suya, pero siempre en la fase del precatecumenado. Ayudadas por él y con él, habían hecho todo regularmente y con alegría. Impresionante constatar que no proferían palabra alguna de tristeza, de rabia, lamento o murmuración. Y sin embargo, desde hacía ya 6 meses no tenían nada y comían granos de maíz con Judías cocidas, ¡y sólo eso! La Palabra las saciaba. Nos impresionó verdaderamente su alegría.

Alphonsine, la mayor, a quien le habían matado marido, hijos y otras personas queridas, nos hizo, entre otras, una pregunta: «Nosotros conocemos a los asesinos de nuestros seres queridos, están todavía allí en las colinas, son nuestros vecinos, los conocemos bien: ¿podemos denunciarlos a los soldados del Frente Patriótico? ¿No es justo hacerlo?». A lo que Ignacio, previniendo mi moralismo de cura, respondió inspirado: «Nosotros no tenemos respuestas humanas propias sobre esto. Pero hay una respuesta que viene del Señor...». «Sí, la de perdonar y amar a los enemigos. Pero no es fácil... ¡pero es la verdad!». Y fue una alegría recordar de nuevo con ellas el Kerigma, la misión de la Iglesia, las catequesis de la convivencia final sobre el sermón de la montaña. Después de todo esto Alphonsine, radiante, exclama y repite: «Sí, ésta es la verdad, ésta es la verdad», como para subrayar que no puede haber otras verdades para ella y sus compañeras y como para decir que se esperaba de nosotros precisamente esta respuesta, como confirmación de que el camino que sigue no es un engaño sino la verdad.

Dos horas largas animadísimas y llenas de alegría, serenidad, gran consuelo y agradecimiento al Señor. Aun no teniendo nada, ¡lo tenían todo! Ninguna nos pidió nada como dinero o cosas similares. Es más, esto fue para mí un signo, también en las otras comunidades: nadie pidió dinero, cosa en cambio normalísima si nos hubieran identificado con el clásico misionero extranjero. En cambio, ¡hermanos entre hermanos! Signo de que ha nacido un nuevo tipo de misión, de evangelización, de misionero.

Dejamos el campo de refugiados por la tarde, bajo la lluvia, acompañados por las hermanas hasta los confines del campo, ante los ojos visiblemente curiosos de los cascos azules que presidían el campo. Se habrán preguntado: ¿pero quiénes son estos extranjeros blancos?

El día siguiente era domingo, el 16 de octubre. Después de la misa en la catedral encontramos a otros hermanos. Entre ellos Vedaste, que arriesgó la vida varias veces bajo las amenazas de los milicianos porque iba a visitar a las hermanas «tutsis» al campamento, siendo él «hutu», ayudándolas con alimento y otras cosas. Una vez un militar le empujó hasta el borde de la carretera apuntándole el fusil contra la frente... pero sin hacer salir la bala.

También entre ellos Faustin, el responsable. Nos contó que los militares fueron a buscarlo para obligarlo a unirse a las milicias en las masacres. Faustin, llamando a la mujer y a los hijos, hizo pública profesión de fe diciendo: «Deseamos ser cristianos y no queremos hacer nada contra la ley de Dios; no queremos hacer daño a nadie, ni yo, ni mi mujer, ni mis hijos. Aquí estamos todos. Haced de nosotros lo que queráis, pero ninguno de nuestra familia, ni yo, ni mi mujer, ni mis hijos, haremos algo que esté mal». Ante lo cual el soldado le marcó la mejilla izquierda con la bayoneta (se aprecia una cicatriz vistosa) y le golpeó en las manos y en los brazos con la culata del fusil. A Faustin no lo mataron, pero, casi por despecho, debajo de su casa se abrió una enorme fosa común y Faustin fue así testigo de las numerosas ejecuciones diarias. Sabemos que otros muchos hermanos de Cyangugu están refugiados en el vecino Zalre, en Bukavu y en los alrededores...


(Traducido del italiano por Fernando Rodríguez de la Torre)

(Notas aclaratorias de Enrique Bonete Perales)



(Artículo de la revista internacional de teología
Communio, nº 5 del año 1995, pags 477-488
Ed. Ediciones Encuentro, S.A.)


lunes, 18 de mayo de 2009

domingo, 3 de mayo de 2009

El amor verdadero se encuentra en el cielo

Desde hace ya unos cuantos años me dedico a leer el Magazine casi todos los domingos. En el Magazine de hoy (II/V/MMVIX) Lucía Etxebarría hablaba sobre una expresión muy oída hoy en día; hablaba sobre los “te quiero”. Me gustaría resaltar la frase: “Nadie nos ha enseñado el verdadero significado del amor”, ya que, a diferencia de muchas otras, creo bastante acertada. Lucía representa a la voz de la sociedad de hoy en día (no hace falta describirnos, ¿no?), la cual ya no sabe lo que significa el amor. Sólo aquel que se ha sentido amado puede dar amor. Y amar es humillarse, no sólo por tu pareja o hijo, si no por el que desprecias y al que no soportas; amar es morir por ellos. Amar es descender de nuestro pedestal de reyes, dejar nuestro orgullo de lado y rebajarse al otro. A veces es sufrimiento, que se transforma en plena alegría. Como decía una gran conocida por todos nosotros, “Ama hasta que te duela; si te duele, es buena señal”. El amor es algo tan grande que es difícil de expresar. Desde mi experiencia puedo decir que todo esto no es algo utópico e irreal. A menudo nuestro amor se limita a nuestros intereses. Porque, al fin y al cabo, tú eres la reina de tu vida. Tu orgullo es superior a todo ello. Pero llega un día en el que te das cuenta que eres incapaz de amar a nadie; que no soportas que te quieran. Y que estás sólo.

Pero de repente amanece, aunque no todo el mundo puede ver ese reluciente sol. Ahora me siento una gran privilegiada, porque ese increíble sol que vi aquel día, ilumina mi vida desde entonces. Sólo puedo dar gracias a aquellos que lo hicieron posible. Mis padres nos han enseñado a mis hermanos y a mí, este amor, verdadero. Pero no ha sido una enseñanza de palabras y más palabras; ha sido una enseñanza de hechos, con su propia vida. Sin ese amor, que mis padres un día descubrieron, ni mis hermanos ni yo existiríamos, ni tan siquiera el mayor. Pero, ¿de dónde viene ese amor que es paciente, servicial, que todo lo puede? ¿Dónde encontrarlo? El amor verdadero se encuentra en el cielo. El amor es Dios. Él es el único que nos ama incondicionalmente, seamos como seamos. Sólo cuando he descubierto y he creído este gran misterio he podido empezar a amar. Y mis padres han sido la prueba empírica de que con amor todo es posible; que para Dios, no hay nada imposible.

L.S.R.

lunes, 9 de marzo de 2009

domingo, 18 de enero de 2009

Israel, 1957

«Israel és el resultat d’una dispersió multisecular i enyoradissa, exacerbada per una de les explosions de barbàrie més grans, el nazisme alemany.»

Josep Pla

“La franja de Gaza torna a ser un niu d’inseguretat, d’intranquil·litat i de perill. La situació s’enverina com abans del blitz. Si davant els fets de violència no es fa un mínim de justícia, es crearà una situació inseparable a tenir en la mateixa frontera una espelunca terrorista. Tot sembla produir-se amb la intenció de fer una altra guerra...”.

Aquestes paraules no formen part d’un retall de premsa de fa escassos dies. Són la mostra de que el conflicte a Palestina roman estàtic des de fa més de cinquanta anys. Josep Pla ens ho mostra a Israel, 1957. Llibre en què, a partir de l’estada d’un mes a Israel, l’autor explica la situació d’un conflicte que llavors només començava. Descriu, amb el seu estil detallista –i sovint, irònic- la realitat del moment; realitat vista des d’ulls catalans. Aquesta obra, des del punt de vista literari, és totalment descriptiva; és una obra total d’en [1]Josep Pla. Però hi ha quelcom que li dóna un gust totalment diferent a d’altres de les seves obres: el seu caràcter històric. De la forma més senzilla, descriptiva i, fins i tot divertida, l’autor explica l’origen del conflicte araboisraelí, que encara perdura. És aquest, segurament, el llibre ideal per a aquell estimat lector que vulgui conèixer realment l’origen d’aquest conflicte, sense cap mena de politització. Una de les seves característiques principals és la capacitat de predicció de l’autor. Sens dubte, a partir de la seva observació pot entreveure que la situació, en un moment o altre, havia d’esclatar. Cinc anys més tard d’haver-ho plasmat sobre un llibre, tindria lloc la “Guerra dels sis dies” (1962).

Pla segueix una estructura d’idees per tal de descriure’ns no només l’Israel de 1957, sinó l’Israel des de la seva fundació i la seva projecció de futur. El català comença el seu relat embarcant-nos en el Theodor Herzl, embarcació finançada per l’Alemanya Occidental (com a reparació de guerra) la travessia inaugural de la qual Pla en gaudí. Aquest viatge d’anada està totalment format d’infinites descripcions: del Theodor, de la meteorologia, la geografia i dels jueus. És capaç d’introduir-nos, en una dotzena escassa de pàgines, dins el vaixell, que ens durà fins a Haifa. Arribats a terra ferma, l’empordanès ens situa en aquell indret, totalment inestable des de generacions endarrere, a partir d’una introducció al sionisme: moviment de retorn a la pàtria jueva. Després de la destrucció de Jerusalem i el Segon Temple per part de l’emperador Titus (any 70), el poble jueu es dispersà per tots els continents. Llavors es formà l’anomenada diàspora. L’essencial fou l’esperança, generació rere generació, en què algun dia aquelles terres israelianes serien la seva pàtria. El sentiment d’enyorança cap a Israel es mantingué en la memòria dels jueus, com si de quelcom genètic es tractés. Aquesta enyorança, que durà divuit segles, l’autor ho considera clau per a entendre el sionisme.

No obstant, és també realment interessant el miracle d’Israel, tal i com Pla anomena a la problemàtica de l’aigua. Com és sabut, gran part del territori és terra àrida, estèril. Però malgrat això, l’esforç sobrehumà de superar les circumstàncies històriques i del moment i la naturalesa del país, van fer possible la realitat actual. Per a en Pla, aquesta obsessió permanent per a establir un espai acollidor de persones de diferents i variats indrets del món –la diàspora- li ha atorgat a l’Estat d’Israel una gran eficiència. L’autor ens mostra la situació agrària de l’economia del país a partir de les tres zones: el nord, Galilea –fèrtil-; el centre, format per les planures del litoral –colonitzat- i el sud, el Nègueb, desert pur. La base de l’eficiència del país es troba en les conduccions d’aigua, que fan arribar aquest recurs tan apreciat al sud, a les terres sense vida. A mesura que la immigració anà creixent, s’anà avançant la colonització pel desert, per a que hi tinguessin cabuda. Per a que aquesta població acabada d’arribar tingués quelcom per començar a prosperar, a viure, es crearen diversos [2]assentaments agrícoles basats sempre en el cooperativisme. Però el lector és preguntarà com, malgrat la gran eficiència en la gestió dels recursos i del territori, un poble constituït per persones d’arreu del món pot esdevenir una pàtria unida. La [3]política de l’aigua permeté arrelar els jueus a Israel, però què ha permès la unió patriòtica després de divuit segles de diàspora? Pla ens ho mostra fàcil: el renaixement d’una la llengua morta, l’hebreu. La situació babèlica s’intentà solucionar amb el ressorgiment de l’hebreu, i sembla que funciona. L’empordanès esmenta que [4]aquesta resurrecció de l’hebreu equival a la reconstrucció de la societat d’Israel, atomitzada i dispersa [...].

Altrament, l’Estat d’Israel, com bé ja sabem, es troba envoltat d’unes fronteres realment sensibles. Pla es centra en el Golf d’Al-‘Aqabah com a un golf lliure ja de problemes. En canvi ens mostra la problemàtica del canal de Suez (que restava tancat) i als demés països àrabs, Síria, l’Aràbia Saudita i Jordània –amb la negació de l’accés al [5]Mont Scopus, entre d’altres- els quals s’oposen a l’existència de l’Estat d’Israel. Remarcarem però, una frontera d’importància actual, la franja de Gaza. Davant la situació que l’autor hi observà -de contínua inseguretat i violència i la poca efectivitat de l’acció de les Nacions Unides-, fou capaç de predir una altra guerra; predicció que es complí amb el succés de la guerra dels Sis Dies. Qui havia de dir a en Pla que el que ell ja entreveia fa cinquanta anys duraria encara dins els nostres dies...

L’autor subratlla l’occidentalització d’Israel, en relació a la seva classe política, la qual ha estat formada a Occident i s’engloba en l’Agència Jueva, l’Estat i la [6]Histadrut (la Unió de Treballadors) –primordial en la vida econòmica i social d’Israel. És un país occidental, democràtic i liberal, amb l’autoritat vetllada pel Parlament. La política fuig dels interessos creats; l’interès general i la crítica constructiva –no pas la indiferència- és el més abundant. Altrament, en termes econòmics, cal ressaltar l’eficiència dels recursos naturals, de l’[7]agricultura (i aforestació) i l’elevat esforç industrial. A diferència de l’agricultura –basada en la col·lectivitat- el sector industrial es caracteritza per petites i especialitzades empreses; són iniciatives particulars. El volum d’exportacions és la característica rellevant d’aquesta economia. Pla emfatitza la imprevisibilitat en què viu Israel, ja que com mostra la seva Declaració d’Independència, la seva missió és oferir una llar als jueus dispersos en la diàspora. Cada planificació que es fa, a mig o llarg termini, resta inhabilitat en la seva aplicació. No obstant, l’economia es troba en un moviment ascensional, gràcies als projectes basats en la rendibilitat (tant en la producció com en la direcció).

Un aspecte que l’autor dóna importància és la situació dels [8]refugiats. Afirma que el conflicte es fa etern per la gran quantitat de pensions (450 M.$) que reben aquests refugiats i els països en el quals viuen, Jordània i Egipte. Aquests refugiats viuen de les ajudes de les Nacions Unides i del món occidental. Estan indeterminats jurídicament. Tampoc s’ha fet res per aprofitar la seva mà d’obra. Viuen en un territori al qual no hi podem pertànyer i de la caritat internacional, de forma indeterminada, però eterna. Aquesta situació ha provocat que el terrorisme s’hi expandeixi, malauradament.

Altrament, Pla esmenta que la creació de l’Estat d’Israel, el fer realitat l’estat jueu, és quelcom espiritual; el territori no permetria allotjar-los a tots. Val a dir que, aquells que decidiren emigrar de la diàspora cap a aquest nou estat, ara viuen amb incomoditat i inseguretat. Per això, segons l’autor, posseir d’una força d’idealisme i passió és essencial per viure a Israel.

Per finalitzar, ens centrarem en un altre dels dilemes que Josep Pla ens planteja. La situació dels cristians a terra santa, ara dividida i totalment inestable, en especial a Jerusalem. Es lamenta de la manca de llibertat que tenen no només els que hi viuen allà sinó també els peregrins. Terra Santa es troba entre l’odi i la venjança, això dificulta i impedeix l’accés d’aquest peregrins als [9]llocs sagrats, rellevants per a un cristià.

Observem com aquest conflicte a hores d’ara encara perdura; un sol territori sobre el qual recolzen diversitats de conflictes; un sol territori on es veuen afectades tres comunitats: la musulmana, la jueva i la cristiana; un sol territori on la pau sembla una utopia eternament indeterminada. Aquest llibre d’en Pla ens dóna una perspectiva d’aquest conflicte araboisraelià molt àmplia, va molt més enllà de gran part dels articles actuals que podem trobar. Es centra en la vida d’Israel, en el seu naixement i la seva evolució, com a país i com a poble, a partir de tot allò que l’autor observa i viu durant la seva estada. No obstant, és un llibre obert del pensament d’en Pla vers aquest conflicte araboisraelià; si aquest llibre hagués estat publicat en l’actualitat, Josep Pla hagués estat titllat de sionista. No obstant, la seva posició es pot considerar com la més encertada, basada en els fets reals ocorreguts i en les seves conseqüències de forma objectiva, sense jutjar la història ni desprestigiar a aquells que s’hi veieren implicats i encara no n’han sortit.

L.S.R.



[1] Aquell lector que conegui Josep Pla, sabrà perfectament de què estem parlant.

[2] Com la moshava, el kibbutz, la mabara, etc. Les terres dels quals havien estat donades pel Fons Nacional Jueu a canvi de la seva posada en activitat.

[3] Pla, J. Israel, 1957. (Ediciones Destino) Barcelona: 2002. Pàg. 84

[4] Pla, J. Israel, 1957. (Ediciones Destino) Barcelona: 2002. Pàg. 97-98

[5] Josep Pla, en el capítol anomenat “Jerusalem, Jerusalem...” (pàg. 180) ens mostra el conflicte amb Jordània amb referència al Mont Scopus, en el qual els israelians hi tenien una universitat, un hospital i una biblioteca –tots ells d’elevada importància- als quals Jordània no els deixava accedir.

[6] Sindicat obrer amb els ideals sindicals del moviment laborista britànic. El pes dels fluxos migratoris a Israel són imprescindibles per a comprendre la Histadrut.

[7] Hi predomina el cultiu de regadiu, en especial de cítrics. Com hem esmentat anteriorment, l’aigua és l’element bàsic d’aquesta agricultura. L’exportació de producció agrària és característica de l’economia israeliana.

[8] Àrabs que marxaren d’Israel amb la creació de l’Estat d’Israel.

[9] El llac de Tiberíades, el mont Tabor, Canà, Natzaret, etc.