martes, 21 de septiembre de 2010
Presentació del llibre "Els pelegrins de Sant Francesc"
viernes, 3 de septiembre de 2010
Un llibre. Una història. "Els pelegrins de Sant Francesc"
Pròximament anunciarem el dia de la presentació del llibre, que serà aquest mes de setembre.
viernes, 12 de marzo de 2010
¿De qué se ríen?
Con esta ley que se acaba de aprobar se permite a las mujeres abortar libremente, incluso aunque sólo tengan 16 años, siempre y cuando lo hagan en las primeras catorce semanas de vida del hijo que llevan dentro. Esta es una ley que pretende imponer el aborto libre a la sociedad española como un derecho que tiene la mujer y, en cambio, no muestra ningún interés por proteger la vida del no nacido.
Como sociedad no es un día para sonreír sino cuando menos para reflexionar. ¿Qué ha pasado que en pleno siglo XXI no se nos ocurra otra solución ante un embarazo no previsto que acabar con la vida del inocente?, ¿qué ha pasado para que después de tantos recursos empleados en campañas de “educación sexual” sigan incrementándose el número de abortos cada año?, ¿qué ha pasado para que se crea que los padres son un problema para sus hijas adolescentes?, ¿qué hemos hecho mal para que se piense que el poder abortar en un país es un signo de progreso y de avance social?
Yo tengo que decir que después de asistir a este último debate de la ley del aborto sentí vergüenza y pena, porque el aborto es un fracaso; es un fracaso de la sociedad, es un mal irreversible que no pone en valor la vida y resuelve un problema por el camino más corto. No es un derecho y mucho menos un avance social; no es progresista ni es social ni es solidario, ni es ético, niega el primero de los derechos al ser humano y con él todos los demás. No libera a la mujer ni respeta al hombre. En una sociedad avanzada como la nuestra, con tantos medios de todo tipo, es triste pensar que esto es todo lo que se nos ocurre hacer cuando las cosas no vienen conforme a lo previsto.
Así que permítanme que no comparta su alegría que es insultante para los que apostamos por la vida y por los derechos de las personas, por muy muy pequeñitas que sean."
Senadora UPN
Carta publicada el 28.02 al Diario de Navarra
sábado, 9 de enero de 2010
Un Camí... com qualsevol altre?
El contacte que em passa es diu David Segura: aspecte més aviat nòrdic, pinta de bon jan, llueix una gran creu a l'alçada del seu pit. Una creu de fusta que l'identifica com a membre de la comunitat de l'Anyell, fundada per un grup de monges dominiques que segueixen una línia franciscana i tenen una petita representació a Barcelona: “Portar la creu m’ajuda a saber-me situar i en recordar constantment què és l’important a la vida, que tinc molt clar que no són el poder ni els diners”, confessa. El fet religiós és molt present també en el seu llenguatge i, per sobre de tot, en la manera d'enfocar la vida. Té 21 anys i, contradient les estadístiques, moltes ganes de formalitzar la relació que manté amb la seva nòvia. "Tinc ganes de formar una família cristiana i de casar-me, segurament abans d'acabar la carrera i tot", explica amb il·lusió aquest estudiant de quart d’Industrials. És el germà gran d'una família de nou, que es diu aviat. "Quan ho explico em pregunten una i altra vegada si sóc de l'Opus –moviment pel qual tinc un gran respecte- i quan els dic que no, no s'ho creuen", relata.
Doncs no. En David, a més de Jove de l’Anyell, és membre del Camí Neocatecumenal, els anomenats kikos en raó del seu fundador, Kiko Argüello. La Santa Seu, el juny de 2008, va aprovar definitivament els seus estatuts, que formalitzen aquest moviment com una institució catòlica i que actua com a “itinerari de formació o fundació de béns espirituals”. Els neocatecumenals, però, segueixen tenint mala fama entre una part dels cristians autoanomenats progressistes així com pel conjunt de la societat: "Com tot allò que no es coneix, la gent en té una imatge esbiaixada", admet. El Camí, com l'anomena ell, és una manera de ratificar la cerimònia, redescobrir i viure el baptisme quan ja es té una edat adulta: "Per mi formar part del Camí ha estat un regal que m'han donat els meus pares, m’ha permès començar a entendre els símbols i les lectures de l’Evangeli i viure l'Amor gratuït que Déu ens té amb la meva comunitat", afirma amb satisfacció.
El Camí és doncs el seu camí, ni millor ni pitjor que cap altre grup eclesial. I com a membre del moviment neocatecumenal contradiu també el tòpic de grup aïllat ja que ell, la seva família i la seva comunitat neocatecumenal formen part d'una parròquia, la de Sant Josep Obrer de Sant Boi del Llobregat. Si una cosa infon en David és alegria i serenor: davant un panorama de desconfiança com el que vivim aquests darrers mesos, ell representa una mirada confiada, serena, en el sentit de què els ensenyaments evangèlics s’aniran fent lloc entre nosaltres. El seu és, doncs, un camí poc habitual però igual de respectable que el de qualsevol altre cristià.
lunes, 14 de diciembre de 2009
¿No podemos hacer nada más?
Confieso que me impresionó la primera vez que visité el memorial de la guerra de Vietnam en Washington. Nombres y nombres y nombres de caídos en aquella guerra. Cada inscripción correspondía a una vida, a una familia, miles de proyectos truncados. ¿Dieron sentido a su vida estas víctimas de la guerra? Posiblemente, combatieron por defender su país, pero no sobrevivieron. En aquel lugar se respiraba una cierta paz.
Paz que falta en el corazón de tantos espíritus atribulados por este mal oscuro: el de la culpa de haber quitado la vida a un inocente. Hace pocos años, una psicóloga vino a visitarme.
Atendía a mujeres que sufrían el trauma psicológico de haber abortado. Buscaba cómo atenuar el dolor que atenazaba a aquellas madres que se habían visto abocadas a la tremenda decisión de abortar. Me contaba que la única manera de lograrlo era ayudarles a aceptar su culpa, a pedir perdón. En algún lugar de otro país celebraban unas ceremonias religiosas para pedir por las almas de esos niños que no habían podido nacer. Al parecer, todas las madres, en su intimidad, han puesto nombre al hijo abortado. De modo que en un papel cada cual escribía el apelativo del suyo, y se depositaba en un cesto, ante el altar. Son lucecitas que brillan en la eternidad de las almas. Los cristianos sabemos eso.
Sin embargo, no es necesario ser cristiano para darse cuenta de que siempre resulta inhumano eliminar injustamente la vida de nadie, y más si es el propio hijo. En palabras de Juan Pablo II: "Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término". Quien reflexiona guiado por el sereno impulso de su razón, lejos de todo a priori, ha de negarse a aceptar la muerte sin motivo de alguien indefenso.
La ley del aborto en debate es de extraordinaria importancia para todos nosotros, porque el aborto constituye un drama completo en nuestra sociedad, una llaga que oscurece el alma de nuestro pueblo e impide que nos conozcamos y nos amemos. Ningún Parlamento, ninguna mayoría parlamentaria tiene derecho a eliminar una sola vida inocente; y menos aún a declarar el derecho de ninguno a hacerlo. No sólo es algo ilegítimo, es además una ley injusta, por más que nuestros legisladores y nuestras autoridades sean legítimas y merezcan el correspondiente respeto.
Siento la necesidad de pedir perdón a Dios, personal y colectivamente, por los 25.379 abortos notificados en Catalunya durante el año 2008 (115.812 en todo el Estado), que son otras tantas maternidades violentamente truncadas. Invito a todos a hacerlo. Además, ante estas cifras, estalla en mi interior un grito rebelde: ¿no podemos hacer nada más?, ¿no es posible llegar a evitar esta discriminación?
En un día como hoy en que muchos se sienten llamados a defender su lengua, su cultura, su tradición, quiero recordar que un pueblo - una colectividad-es en primer lugar un compromiso de todos con todos: con nuestros ancianos, enfermos, niños, no nacidos... Un cúmulo de individualidades no hace un pueblo. Un pueblo, además, tiene alma, y lucha en primer lugar por salvar toda vida concebida en su seno, mientras sea posible. Pone todo su empeño para superar los conflictos que lleven a eliminarla, y lo ve como un deber compartido.
¿Realmente alguien puede creer que con más "educación sexual" en todos los niveles educativos va a reducirse la escalada de nuevos embarazos y nuevos abortos?, ¿o repartiendo gratuitamente anticonceptivos de la última generación? ¿Promoviendo de este modo la promiscuidad es sensato pensar que se va a combatir el aborto? ¿Es razonable que el centro del debate lo ocupe si las adolescentes que aborten han de informar a sus padres?
Sinceramente, pienso que el jueves se va a cerrar un debate en falso. Hay una grave preocupación social por esa triste realidad de nuestros días, y por nuestros jóvenes y las futuras generaciones. Hubo, además, una gran alarma inicial por los horrores cometidos, que ahora queda frustrada.
Finalmente los poderosos no han querido ir a las verdaderas causas, ni a las verdaderas soluciones. Se suele criticar a la Iglesia por sus silencios en momentos históricos de injusticia colectiva. Sobre el tema del aborto hemos hablado muchas veces, y hoy de nuevo lo hacemos. Pues bien, estamos en un momento así, en que vamos a cometer una gravísima injusticia, y habremos de dar cuenta a Dios, cada uno a su nivel.
En cambio, ¿por qué no proyectar positivamente nuestra mirada al futuro, a las nuevas generaciones que pondrán en juego toda su energía y vitalidad al servicio de todos? Con frecuencia me encuentro con jóvenes que rechazan abiertamente esta cultura de lo inmediato sin compromisos y de tomarse la vida como un juego... Se trata de personas que se niegan a ser narcotizados por las tendencias posesivas que les atan al sexo, el alcohol y las drogas. Son los que están decididos a construir el futuro sobre cimientos sólidos, dispuestos al compromiso. ¿Por qué no premiar estos planteamientos?
La verdad siempre acaba por imponerse. Y los creyentes, además, confiamos en Dios. La votación del jueves no puede ser un final. Ha de ser un comienzo.
arzobispo metropolitano de Tarragona y primado
XIII/XII/MMIX - La Vanguardia
lunes, 9 de noviembre de 2009
Mártires de la Iglesia en Ruanda
Enrico Zabeo
Queridísimos hermanos:
La paz esté con todos vosotros. Desde hace poco más de una semana me encuentro de nuevo en Ruanda, de paso hacia Burundi. El Señor nos lo ha facilitado todo y ha abierto las puertas para que pudiésemos encontrar a los hermanos que quedan y tener noticias de los otros. Los hermanos se están recuperando poco a poco. Algunos han vivido estos tres meses de guerra escondidos, con hambre, tensión, y todo lo que esto comporta. Todos han sido marcados por la presencia del Señor a su lado.
La palabra del Señor, los salmos, los cantos de la Pascua que resonaban en su interior, les han dado ánimo y esperanza. ¡No es lo mismo vivir estos terribles acontecimientos con un poco de «sal» que da el Señor, que vivirlos sin nada! En general, en las comunidades neocatecumenales del sur, es decir, en Lungombwa, Butare y Nyanza hay muchísimos hermanos muertos; en Kigali las cosas han ido un poco mejor: a nosotros, pero sobre todo a los hermanos de la capital, les ha parecido claro que Dios tiene para ellos un diseño para los días que vendrán, en el sentido de que haber escapado y salido indemnes de esta tempestad se debe sólo a la gracia y a la voluntad del Señor, a fin de que se conviertan en sal, luz y fermento de esta ciudad y de este país. Lo cual ha empujado inmediatamente a los hermanos a buscarse unos a otros y a empezar a reunirse para las celebraciones. Dicen haber experimentado la Resurrección: haber pasado de muerte anunciada en muerte anunciada, viendo cómo la Pascua se hacía realidad, es decir, viendo la intervención de Dios que les libraba de la muerte allí donde humanamente tendrían que haber sido matados. Frescos del Primer Escrutinio y sobre todo por la celebración de la noche de Pascua, tuvieron en estas liturgias fuertes su alimento y la fuente de esperanza viva y verdadera.
En Nyanza, a pesar de que mataron a muchos, quienes sobrevivieron cuentan la Pascua: dos chicas, en situaciones diferentes, por dos veces fueron arrojadas al agujero con otros cadáveres, llenas de heridas y garrotazos, y por dos veces lograron salir de él encontrando la salvación. Otra chica, la que estuvo el año pasado en Denver murió rezando por los asesinos que la hicieron pedazos. Con ella estaba su padre, también de la comunidad, y algún hermano de carne: la madre y otros hermanos y hermanas huyeron tomando otra dirección y fueron también asesinados. De toda la familia sólo queda un chico. En Butare supimos de un muchacho del Camino al que asesinaron por no haber aceptado matar, de otro dispuesto a morir por haber escondido a dos hermanas buscadas por los asesinos.
Escuchar los testimonios de los hermanos ha sido para mí un gran consuelo. Ver la iluminación de algunos hermanos y hermanas ha sido una catequesis inigualable: hecha de acontecimientos de vida, no de palabras vacías.
Los días pasados estuvimos también en Gisenyi y en Goma. En Gisenyi pudimos encontrar hermanos, algunos están vivos, pero nos faltó tiempo material para encontrarlos. Pero también allí han matado a muchos. ¡Pensad que sólo los sacerdotes diocesanos muertos son 3l! Allí se encuentra ahora una Iglesia aparentemente destruida, golpeado el pastor y dispersado el rebaño. También aquí en Kigali y en general en el país se tiene la sensación de una gran desbandada y desilusión; ¡se había construido demasiado con los ladrillos y poco con el cemento verdadero de la fe! Ahora todos dicen que hacen falta catequesis, del Camino Neocatecumenal, también aquellos que antes nos encontraban demasiado severos por decir que en los cristianos no hay fe ni amor. Muchas personas de fuera del Camino, incluidos también obispos, sacerdotes y religiosos, han quedado como aturdidos, incrédulos e incapaces de cualquier reacción después de una tragedia tan grande. Nosotros pensamos que los hermanos que quedan, más o menos numerosos según los lugares, son el fermento bueno y nuevo que rehará el tejido de esta Iglesia y de este país.
En los próximos días todavía trataremos de ver y encontrar en alguna celebración de la Palabra y de la Eucaristía a los hermanos, antes de salir hacia Cyanguye y Bukavu, y luego a Burundi, donde esperamos concretar algo con el Arzobispo.
De todas formas, la situación, para uno que no hubiera conocido antes lo sucedido, parece casi normalizada, a excepción de algunos signos evidentes de la guerra: escombros, casas derrumbadas, etc. Pero la gente venida de Burundi, Uganda, Kenia, Zalre, ha llenado (está llenando) la ciudad; hay un aire de victoria y de novedad; pero bajo esta aparente normalidad existen vacíos enormes: unos han perdido 10, otros 15, 20, 30 o más familiares. Y estas pérdidas están haciendo sangrar el corazón, y no es el comercio u otras cosas lo que los puede curar: por eso hay necesidad de predicación, de anuncio del amor, de la misericordia y del perdón de Jesucristo. Nos espera mucho trabajo y quizá alguna persecución. Pero el Señor vela sobre nosotros y nada podrá hacernos daño.
Nos veremos el 25 de octubre, salvo imprevistos. Estamos bien. Os saludan Ignacio y Jeanne con el beso santo.
La paz.
Enrico Zabeo
Breves notas sobre la reciente visita a los hermanos que quedan de las comunidades neocatecumenales en Ruanda (25/19 – 24/10 del 94)
El Camino en su primera fase está presente desde octubre de 1989, en 5 diócesis (de 9), 8 parroquias, 19 comunidades, de las cuales una está en el Shemá y tres en el Primer Escrutinio.
Nyanza, diócesis de Butare
1ª Comunidad
— JUSTIN FURAHA, presbítero: asesinado a palos y golpes de machete el 30 de Mayo cuando, junto a otros dos hermanos, les hicieron salir de la prisión de Butare «para volver a la libertad», a través de un pasaje secundario. Apenas salieron, detrás del muro, había un grupo de milicianos (o de prisioneros mismos) esperándoles: una fosa común estaba allí al lado, los mataron.
Presbítero desde 1980, Justin había conocido el Camino Neocatecumenal en Londres, donde también hizo las catequesis con Paul y su mujer. De vuelta a Ruanda fue en un primer momento profesor en el seminario menor; luego, desde el 88 al 93, párroco de Nyanza, donde, al paso del equipo en el 89, pidió inmediatamente las catequesis. Sabía que era aborrecido por el régimen (era tutsi de familia real) y se esperaba que le detuvieran y le mataran, dada la influencia que había ejercido en Nyanza, sobre todo a través de la pastoral del Neocatecumenado. Fue un verdadero milagro que lograse en octubre del 90 evitar la prisión, después de un registro y un interrogatorio. También porque en Nyanza a las comunidades, ligadas a Justin, se les tomó un particular odio durante las masacres.
Desde septiembre del 93 Justin se encontraba en Save, primera parroquia histórica de la Iglesia en Ruanda. Cuando estallaron las masacres, en Save estaba concluyendo la catequización con la convivencia final a la que habían acudido más o menos 150 hermanos.
Carácter jovial y optimista, decidido y combativo, Justin daba ánimos a todos y decía, sobre todo en los últimos tiempos: «¡Tenemos que luchar contra el miedo, si no estamos acabados antes de tiempo!». Se libró de los asesinos y salvó a una mujer, echándose encima del grupo a toda velocidad y sacando amenazador una barra de hierro.
Las más de 150 Monjas Benebikira reunidas en Save para un curso de actualización la semana después de Pascua, amenazadas de saqueo y violencia, huyeron dispersándose y escondiéndose en las colinas. Justín afrontó a los milicianos, hizo pactos con ellos, y cuando se marcharon fue a buscar a las monjas y logró llevarlas de nuevo al convento.
Se le advirtió de que lo estaban buscando; y él se lo comunicó al Obispo, pero no pudo obtener ayuda a causa de la situación tan deteriorada. Cogido preso bajo la mirada de sus hermanos mientras salían del refectorio después de comer, fue conducido a la prisión de Butare. Pidió a los hermanos el breviario y les escribió que estaba lleno de alegría porque podía rezar mucho por ellos; este hecho le hacía sentirse en comunión con todos y le hacía feliz.
Esperamos poder recoger algún manuscrito de Justin y la nota que les escribió a sus hermanos durante la prisión.
Teniendo presente cómo lo he conocido siendo su catequista y hermano en el presbiterado, creo que Justin murió como un mártir. Me lo sugiere el hecho de que, hablando con el seminarista Rornain, a quien confiaba las llaves y los «secretos» de la parroquia antes de ser llevado por los militares de paisano, y con quien se había confiado particularmente en aquellos últimos días en Save, Justin dijo: «Ha llegado la hora: el río llega al final de su curso; ¡ahora ya no sirve luchar! ». A este seminarista le he pedido que redacte un relato detallado de los últimos días de Justin y que nos lo mande.
Justin siempre nos había acogido y alojado en Nyanza y nos había ayudado con gran generosidad; amaba sinceramente el Camino Neocatecumenal, sobre todo por lo que le había ayudado a él. ¡El Señor le ha dado el céntuplo!
— JEAN-BAPTISTE y BERNARDETTE: matrimonio responsable. Los primeros asesinados en Nyanza. Su casa echada por los suelos. Los soldados y los milicianos se ensañaron con ellos que, como responsables de la ª Comunidad, personificaban en Nyanza el Camino Neocatecumenal.
El 22 o 23 de Abril, a Jean-Baptiste y Bernardette les hicieron salir de casa y les molieron a palos. Mientras le golpeaban, Jean-Baptiste gritaba: «¿por qué me hacéis esto?, ¿qué mal he hecho?». Recuerda la Pasión. Bernardette en cambio callaba, y a cada golpe hacía correr una cuenta del rosario. En un momento de pausa Jean-Baptiste intentó escapar al bosque vecino, pero los tiros le cortaron el paso. Lo cogieron y lo apalearon de nuevo; a continuación se le hizo bajar con Bernardette al matadero y allí acabaron con ellos a golpes de machete y se les echó en la enorme fosa común excavada al lado.
Hago notar que al matadero fueron conducidos también muchos otros hermanos de Nyanza. En sintonía con Isaías 53. Subrayo el ensañamiento contra los hermanos de las comunidades acusados de reunirse de noche (¡las celebraciones!) para tramar contra el régimen a favor de los rebeldes del Frente Patriótico. Era naturalmente un pretexto; uno de los hermanos, Augustin Nyamurinda, intentó en vano deshacer ante el comandante de la gendarmería y el vice-prefecto de Nyanza.
Un joven hermano, Innocent Habyarimana, superviviente de las masacres junto a su mujer Eugénie y su niña, nos contaba que durante su fuga había oído a los milicianos, también ellos fugitivos de Nyanza, contar admirados el modo en el que los hermanos de las comunidades habían muerto. A los milicianos les había chocado la dignidad y serenidad con que los hermanos afrontaban la muerte: de manera totalmente distinta a los demás. Los hermanos, de hecho, se entregaban sin resistencia, sin desesperarse, sin insultar y sin odiar. Y esta actitud, que ciertamente no significaba la ausencia de miedo, era propia también de los hijos pequeños de los hermanos: los niños, en efecto, a pequeños pasos, la cabeza baja, la manos cerradas, los brazos cruzados sobre el pecho, afrontaban la muerte atroz junto a los padres. A éstos los milicianos, burlándose de ellos, les gritaban: «Os han enseñado bien en vuestras reuniones nocturnas la disciplina (militar) para afrontar la muerte».
Volviendo a Jean Baptiste y Bernardette, de sus 15 hijos, algunos de ellos adoptados, los más pequeños se salvaron porque estuvieron escondidos en un primer momento en casa de un matrimonio de hermanos Twa (pigmeos), Anastasia y Joseph, y luego en el orfanato de los Padres Rogacionistas bajo nombre falso. Los hijos mayores fueron asesinados casi todos. Una hija, Rosina, de 16 años, de la 2ª Comunidad, fue golpeada por dos veces, un proyectil le atravesó el hombro, creyeron que estaba muerta y fue arrojada a la fosa, y salió de ella rodeando durante largas horas, en la noche, la ciudad, entre indecibles sufrimientos y miedos, escondiéndose luego junto a algunos conocidos y finalmente en el orfanato de los Rogacionistas.
— HERMANA FRANÇOISE: superiora de la comunidad local de las Benebikira, catequista valiente. Normalmente, la noche antes de dar una catequesis del Camino, no dormía y hasta vomitaba a veces lo que había comido, a causa de la tensión. Siempre enfermiza, se transformaba cuando daba catequesis y a la gente le impactaba mucho su predicación.
Hecha pedazos el 24 de Abril por la tarde y dada por muerta, fue arrojada con otra hermana sobre un montón de cadáveres en un agujero muy profundo. Durante 3 días se oyeron sus lamentos. En vano las monjas supervivientes, ancianas y miedosas, trataron de sacarla fuera lanzándole una cuerda: a mitad del agujero no podía más, también por culpa de las fracturas y de las heridas de los brazos. Las hermanas recurrieron entonces a la gendarmería que, en vez de enviar a los socorristas, envió a los milicianos, quienes lanzaron piedras al agujero, acabando con la hermana Françoise y cerrando la fosa con tierra.
La hermana Françoise estaba muy ligada al Camino Neocatecumenal y por eso había luchado testarudamente con sus superioras mayores que querían cambiarla, consiguiendo siempre, al final, quedarse en Nyanza, haciendo el camino.
Pensando en su debilidad física y personal hay que exclamar: ¡verdaderamente el Señor es la fuerza de los que no tienen fuerza, Él da a los débiles la fuerza del martirio!
Una hermana de Nyanza prometió hacernos llegar testimonios seguros sobre el modo en que murió soeur Françoise. En realidad les hemos pedido a todos los hermanos supervivientes de Nyanza que nos hagan llegar testimonios seguros, verdaderos, auténticos sobre el modo en que murieron sus hermanos de comunidad, testimonios que puedan confortar y edificar la fe.
— (MARIE-) GRACE UWERA, Gráce para los hermanos, 25 años, profesora, catequista. Guapísima muchacha, entra en el Camino en la primera catequización de octubre del 89. Era ya su quinto año de Camino y tenía experiencia de bastantes catequesis, tanto con el primer como con el segundo equipo de catequistas de su comunidad. El año pasado vino a Denver, unida al grupo de los jóvenes de París. Quien la conoció en aquella ocasión (Danielle) hacía notar cómo aparecía clara en Gráce una llamada del Señor. En «Fort Collins», Gráce había respondido con alegría a la llamada vocacional, aunque pensaba más bien en una llamada a la itinerancia.
Gráce nos había echado una mano importante en la traducción de las catequesis iniciales en Kinyarwanda (ahora, escapando, hemos perdido todo: la traducción y los diskettes en los que estaban grabadas), siempre había aceptado gustosamente acompañar a su equipo en las catequesis fuera de la parroquia (en Gakoma, a 45 Km. de Nyanza, en dos ocasiones), con los riesgos y las molestias consiguientes: viajar en la parte trasera de la camioneta expuestos al frío y a la lluvia, la inseguridad de la noche (una noche en la que acompañé al equipo para ayudar con las confesiones en la penitencial, a la vuelta, ya tarde, topamos con dos guardias armados apuntándonos con el fusil y cargando para disparar; grité con toda mi voz: ¡quietos! ¡somos nosotros!... pero ¡qué miedo!) pagarse ellos mismos el alquiler de un coche que les llevase y les trajese, la gasolina, etc. Gráce nos había obedecido en lo referente a una decisión que debía tomar respecto a un chico francés que andaba detrás de ella después de Denver.
Por lo menos en tres ocasiones le he pedido al padre Bosco y a Héléne en el convento que me contaran todo lo que sabían de la muerte de Gráce. El relato, tan simple y bonito, es digno de los mártires de la primitiva Iglesia, a los que no tiene nada que envidiar, y convergen en un punto: Gráce murió pidiendo a Dios por sus asesinos.
Después del 6 de Abril, día del derribo del avión presidencial y del comienzo de las masacres, Gráce se refugió durante la noche junto a un matrimonio hutu de su comunidad, Michel y Berthilde, el matrimonio que vino a Roma para la convivencia de los Obispos de Africa. más tarde, no encontrándose ya segura allí, dormía con sus padres y sus hermanos, fuera, al aire libre, escondidos, para evitar ser sorprendidos en casa. Cuando llegaron los asesinos se fugó con su hermana Letizia, de 20 años, de la segunda comunidad, llevando consigo la Biblia. Sus padres y sus hermanos más jóvenes escaparon en otra dirección. Todos fueron apresados y asesinados. De la familia de Gráce queda sólo un muchacho, Delphin, de 18 o 19 años, que está en la tercera comunidad si no me equivoco. Atrapada por los milicianos, Gráce fue llevada a un puesto de control en el que se hacían las ejecuciones y donde estaba la fosa común. Antes de ser asesinada pidió un tiempo para rezar. Dijo a sus asesinos: mundekere akanya, nisabire nkabasabira: «dejadme un momento para rezar por mí y también por vosotros». Cogiendo la Biblia la abrió (¿al azar?), leyó, rezó, y después se dirigió a los asesinos diciendo: ímoneho mugire icyo mushaka!: «ahora haced lo que queráis». Y ofreció la cabeza. Parece ser que fue golpeada en primer lugar con un golpe de azada (¡todos los utensilios servían para golpear y matar!) sobre la cabeza, y luego acabaron con ella a golpes de machete. Oyendo contar su martirio me venía a la mente el de sor Ariwarite Negapeta Clementine, de Zaite, muerta en Isiro a manos de los Simba en el 64, muerta rezando y perdonando a sus asesinos...
— MATTMEU, vicepárroco, 68 años, sacerdote desde el 56, en Nyanza desde el 87, siempre muy acogedor con respecto al equipo (nos llamaba, exclamando con énfasis, con los brazos abiertos de par en par, «los apóstoles itinerantes»), respetuoso con las comunidades y con la pastoral de Justin. Siempre le he oído hablar bien del Camino Neocatecumenal. En la última catequización que se estaba terminando en Nyanza, era él quien seguía al equipo durante las catequesis en nombre del párroco. No quiso abandonar la parroquia el 23 de Abril al comienzo de las masacres en Nyanza. Acogió al militar que fue a capturarlo para matarlo vestido con la sotana, llevando casi procesionalmente el Evangelio (o la Biblia o el Breviario). El militar le precedía llevando el fusil a la espalda, el cañón apuntando hacia atrás. Caminaba el padre con dignidad y solemnidad: ¡sabía a lo que se enfrentaba! Tras pasar una puertecilla que conducía al exterior del recinto de la parroquia, a un bosquecillo, salió un primer tiro que hirió al padre Matthieu, luego el militar se dio la vuelta y terminó con él de un segundo tiro.
Después de haber vivido en Nyanza, en la parroquia, bastante tiempo, puedo testimoniar la fidelidad y el amor al sacerdocio del padre Matthieu, así como su gran humildad en el sacramento de la reconciliación, para el cual recurría a mí con frecuencia.
Conclusión sobre Nyanza: Cuando reunimos de nuevo a los hermanos supervivientes de Nyanza, contamos 51 entre las seis comunidades. Alguno provenía incluso de la catequesis que estaba finalizando en la parroquia.
Fuimos a buscar a los hermanos a las colinas de Nyanza, a las callejas de los barrios, según las indicaciones que habíamos tenido de posibles supervivientes.
Nyanza nos ha dejado la impresión de una ciudad espectro, fantasma, desierta. La habíamos conocido llena de vida, llena de gente en el mercado, en la parada del taxi-bus, en la parroquia, etc. Ahora, después de las masacres, estaba casi desierta, Por todas partes un gran silencio. Aquí y allá algún vestido a jirones, algún zapato abandonado por los muertos o por quienes escapaban.
Las caras, pocas, encontradas nos eran desconocidas. Muchas casas de los «tutsis» derruidas.
En nuestra primera visita a Nyanza encontramos sólo a 5 o 6 hermanos, felices y sorprendidos de vernos; creían que habíamos muerto, porque oyeron que habíamos escapado por la colina de Kigali a pie y que habíamos perdido contacto con los hermanos de Kigall que nos alojaban y que no habían vuelto a vernos.
La mañana antes de dejar Nyanza di una vuelta durante dos horas por los barrios de la ciudad. Escombros, destrucción, silencio. Tampoco la parroquia había empezado a alojar al nuevo párroco designado, Bosco. Los domingos todavía no se celebraba la misa; se hacían sólo celebraciones penitenciales o, más bien, vía crucis... con la finalidad de reconciliar los ánimos...
La gente que viene a instalarse a Nyanza viene de fuera, quizá incluso de fuera del país: de Uganda, de Burundi...
Nyanza era la antigua ciudad real, capital del reino, y por eso estaba habitada por muchos «tutsis»: eso explica el gran número de gente allí masacrada.
Las comunidades estaban formadas por hermanos de las dos etnias, es más, había algunos hermanos baTwa (pigmeos). Sabemos que algún hermano «hutu» está refugiado en Zalre, en Bukavu y los alrededores. Entre ellos: Michel y Berthilde, a quienes sobre todo Ignacio, pero también yo, alojamos alguna vez; Augustin Syamurinda y Scholastique, quienes escondieron y libraron de la masacre a algunos «tutsis», a pesar de que sus hijos mayores hicieran un gran daño.
Tenemos en esencia un batallón innumerable de hermanos que rezan por nosotros y por el Camino Neocatecumenal. TE MARTYRUM CANDIDATUS LAUDAT EXERCITUS ......
Cyangugu - Parroquia de la Catedral
Había dos comunidades: una más numerosa en la catedral misma y otra en un barrio cerca del aeropuerto. Cyangugu está de frente a Bukavu, en el extremo sur del lago Kivu, donde corre el río Rusizi que desemboca en el lago Tanganika en Bujumbura.
En Cyangugu sólo unos pocos hermanos muertos, 5 ó 6. En el campo de prófugos de Nyarushishi, donde estuvieron acampados los refugiados supervivientes del estadio de Cyangugu, encontramos algunas hermanas: 3 que quedaron viudas y 4 chicas: Alphonsine, Léotalie, Françoise, etc. Las que primero nos vieron llegar en una camioneta de la ONU que nos había recogido en autostop iban repitiendo: «Dios nos visita como a Abraham, nos visita con sus tres ángeles, como visitó a Abraham». i Fue algo muy conmovedor!
En medio de una extensión de carros blindados, las tiras de plástico blanco y azul de las tiendas, entre una marea de gente pequeña y grande, nos sentimos acogidos con alegría, estupor y reconocimiento. Las hermanas nos llevaron, dando una gran vuelta, por las tiendas para buscar a las demás. Durante dos horas largas estuvimos con 10 hermanas bajo la tienda escuchando y respondiendo a sus numerosas preguntas.
Eran de una comunidad joven, nacida en el verano del 93. Nos dijeron enseguida que escapando de las colinas se habían preocupado de encontrar sobre todo la Biblia y el Léon-Dufour (más de 80 temas traducidos en Kinyarwanda) y que siempre habían preparado y celebrado la Palabra. Refugiado con ellas había estado un chico de Nyanza, de una comunidad (la tercera, creo) más antigua que la suya, pero siempre en la fase del precatecumenado. Ayudadas por él y con él, habían hecho todo regularmente y con alegría. Impresionante constatar que no proferían palabra alguna de tristeza, de rabia, lamento o murmuración. Y sin embargo, desde hacía ya 6 meses no tenían nada y comían granos de maíz con Judías cocidas, ¡y sólo eso! La Palabra las saciaba. Nos impresionó verdaderamente su alegría.
Alphonsine, la mayor, a quien le habían matado marido, hijos y otras personas queridas, nos hizo, entre otras, una pregunta: «Nosotros conocemos a los asesinos de nuestros seres queridos, están todavía allí en las colinas, son nuestros vecinos, los conocemos bien: ¿podemos denunciarlos a los soldados del Frente Patriótico? ¿No es justo hacerlo?». A lo que Ignacio, previniendo mi moralismo de cura, respondió inspirado: «Nosotros no tenemos respuestas humanas propias sobre esto. Pero hay una respuesta que viene del Señor...». «Sí, la de perdonar y amar a los enemigos. Pero no es fácil... ¡pero es la verdad!». Y fue una alegría recordar de nuevo con ellas el Kerigma, la misión de la Iglesia, las catequesis de la convivencia final sobre el sermón de la montaña. Después de todo esto Alphonsine, radiante, exclama y repite: «Sí, ésta es la verdad, ésta es la verdad», como para subrayar que no puede haber otras verdades para ella y sus compañeras y como para decir que se esperaba de nosotros precisamente esta respuesta, como confirmación de que el camino que sigue no es un engaño sino la verdad.
Dos horas largas animadísimas y llenas de alegría, serenidad, gran consuelo y agradecimiento al Señor. Aun no teniendo nada, ¡lo tenían todo! Ninguna nos pidió nada como dinero o cosas similares. Es más, esto fue para mí un signo, también en las otras comunidades: nadie pidió dinero, cosa en cambio normalísima si nos hubieran identificado con el clásico misionero extranjero. En cambio, ¡hermanos entre hermanos! Signo de que ha nacido un nuevo tipo de misión, de evangelización, de misionero.
Dejamos el campo de refugiados por la tarde, bajo la lluvia, acompañados por las hermanas hasta los confines del campo, ante los ojos visiblemente curiosos de los cascos azules que presidían el campo. Se habrán preguntado: ¿pero quiénes son estos extranjeros blancos?
El día siguiente era domingo, el 16 de octubre. Después de la misa en la catedral encontramos a otros hermanos. Entre ellos Vedaste, que arriesgó la vida varias veces bajo las amenazas de los milicianos porque iba a visitar a las hermanas «tutsis» al campamento, siendo él «hutu», ayudándolas con alimento y otras cosas. Una vez un militar le empujó hasta el borde de la carretera apuntándole el fusil contra la frente... pero sin hacer salir la bala.
También entre ellos Faustin, el responsable. Nos contó que los militares fueron a buscarlo para obligarlo a unirse a las milicias en las masacres. Faustin, llamando a la mujer y a los hijos, hizo pública profesión de fe diciendo: «Deseamos ser cristianos y no queremos hacer nada contra la ley de Dios; no queremos hacer daño a nadie, ni yo, ni mi mujer, ni mis hijos. Aquí estamos todos. Haced de nosotros lo que queráis, pero ninguno de nuestra familia, ni yo, ni mi mujer, ni mis hijos, haremos algo que esté mal». Ante lo cual el soldado le marcó la mejilla izquierda con la bayoneta (se aprecia una cicatriz vistosa) y le golpeó en las manos y en los brazos con la culata del fusil. A Faustin no lo mataron, pero, casi por despecho, debajo de su casa se abrió una enorme fosa común y Faustin fue así testigo de las numerosas ejecuciones diarias. Sabemos que otros muchos hermanos de Cyangugu están refugiados en el vecino Zalre, en Bukavu y en los alrededores...
(Notas aclaratorias de Enrique Bonete Perales)
Communio, nº 5 del año 1995, pags 477-488
Ed. Ediciones Encuentro, S.A.)
martes, 3 de noviembre de 2009
13 razones para pedir el voto negativo del PNV
El presidente de E-Cristians al pedir el voto negativo del PNV, plantea que “este no es un debate aborto sí, aborto no, sino sobre una ley concreta”.
A continuación, Miró i Ardèvol pasa a exponer en el escrito las razones de su petición, que se pueden resumir en estas 13 cuestiones:
1. “Los plazos. Desde un punto de vista jurídico, es dudosa –creo que indemostrable- la constitucionalidad de los mismos, de acuerdo con la sentencia del TC de 1985”.
2. Incremento de abortos. “En 1990 el número de casos de aborto alcanzó los 37 mil, poca cosa en términos europeos, pero en el 2008 alcanzaban la cifra de 122 mil”.
3. Sangría demográfica. “De una cifra inicial de 8,5% abortos por cien nacimientos, se ha pasado casi a uno de cada cuatro, el 23,5% en el 2008. Una sangría demográfica insostenible dado el envejecimiento de la población, que ocasionará la quiebra del sistema público de pensiones”.
4. De espaldas a Europa. “España sigue el camino inverso al de Europa y Estados Unidos. Mientras en estos países se reduce o aumenta poco el aborto, en España crece, hasta el extremo que ahora el 66% del aumento europeo de abortos es debido a los casos que se producen en España. En sólo la última década, el aborto ha crecido en España en un 60% mientras que en el Reino Unido lo hacía en un 9%, y en Francia en un 5%. Italia, otro país que como España se incorporó tarde a esta carrera, disminuía en un 1% sus cifras, mientras que en Alemania la caída alcanzaba el 11%”.
5. “Paraíso del turismo del aborto”. “La causa de esta anomalía la refiere el propio Consejo de Estado en su dictamen sobre el anteproyecto de ley sobre el aborto, al calificar la situación como de ‘aborto libre’ y ‘paraíso del turismo del aborto’”.
6. Lucrativo negocio. La anterior situación “tiene su razón de ser en el hecho de que esta práctica se haya convertido en un lucrativo negocio de clínicas privadas, que practican el 97% de los mismos [...] La nueva ley servirá únicamente para blindar jurídicamente la actividad de las clínicas, seriamente preocupadas después del ‘caso Morín’. En estas condiciones, una ley de plazos no tiene nada que ver con el modelo europeo”.
7. Incumplimiento de la ley. “Desde un punto de vista de las políticas públicas, un fenómeno social indeseado debe abordarse con medidas disuasorias y preventivas, y esto para decirlo con brevedad, significa dotar de una reglamentación a la normativa vigente, velar por su cumplimiento”.
8. Ayudas para abortar, no para las madres. Es necesario “establecer asesoramiento y ayudas públicas a las madres. España, a diferencia del resto de países de Europa, carece de tales ayudas, que sí existen para abortar”. Además, cuando se utiliza el modelo europeo, “siempre va acompañado de comisiones que informan a la mujer; en el caso alemán e italiano esta información se hace bajo el imperativo legal de presentar la maternidad en términos positivos y favorables. Nada de esto sucede en la ley española”.
9. Sin conocimiento paterno. “No creo necesario insistir sobre el aborto de menores de 16 años sin conocimiento de los padres”.
10. Ley eugenésica. “Carácter radicalmente eugenésico de la ley”.
11. Educación sexual. “Mal planteamiento de la educación sexual”
12. Comités clínicos. “Discriminación e inconstitucionalidad de los comités clínicos”. Estos tres últimos puntos están “establecidos en el dictamen del Consejo de Estado”.
13. Libertad absoluta para abortar. “Finalmente, no es un dato menor que la memoria de acompañamiento de la ley diga que no generará más gasto, lo que constata que los defectos estructurales de la actual situación de libertad absoluta para abortar se mantendrán, solo que más protegida legalmente”.
Miró recuerda al PNV que el total de abortos en España “es una cifra tan desmesurada que debería haber disparado todas las alertas, pero sucede todo lo contrario: un gobierno incapaz de afrontar la crisis económica se saca de la manga una nueva ley del aborto que empeorará la situación”.
Asimismo, el presidente de E-Cristians concluye la carta denunciando que Cataluña, y por extensión España, “no puede permitirse una situación tan anómala donde el aborto esté primado y la maternidad marginada”.
II/XI/MMIX
FòrumLibertas.com
miércoles, 20 de mayo de 2009
La història d'un somriure
Dedicat a tots els infants; a totes les vides humanes.
També a totes les persones que se senten soles en aquest camí de la vida.
Sempre hi ha un moment a la vida en què les persones ens plantegem si realment val la pena viure. Situacions on els dubtes s’apoderen de la nostra existència i sentim que portem una llosa massa pesada a l’esquena. Quan això passa, hem d’estar més atents que mai a les experiències que la vida ens regala; sentir-les, viure-les i estimar-les; perquè un gest o una decisió d’un instant ens pot canviar la vida per sempre. Uns segons d’incertesa viscuts amb fe ens poden obrir pas en el camí de la vida i de la felicitat; un camí que tots cerquem i que estem destinats a poder trobar.
Jo mai oblidaré aquell estiu que va marcar tan profundament la meva vida...
Estava apunt de complir els vint anys. Em sentia sola, perduda i desorientada. La meva vida estava immersa en un pou de buidor, eclipsada per una societat que m’engolia. Turmentada per profundes pors ocultes que guardava molt dins meu i encobria. Anava al ritme que marcava la meva rutina; sense sentit, perduda, sentint-me molt sola.
En aquestes circumstàncies d’absoluta foscor en el meu dia a dia, va arribar un temps de pausa, de descans que vaig convertir en un espai de bogeria. Un any més arribava l’estiu; els dies allargaven els seus moments de llum i de sol, la calor transformava en més pesades les jornades i l’olor d’alegria es començava a respirar per tot arreu: a casa, a la facultat, a l’escola del meu barri, als parcs i a la ciutat, en general.
Aquell estiu tenia pensat allunyar-me, fugir de la infelicitat que m’ofegava i de la qual no en trobava sortida. Les meves amigues havien decidit passar un mes de les vacances a un petit poble vora mar. En aquell indret la festa, la disbauxa, la gresca i l’oblit hi governaven i eren els estàndards que hi havia com a bandera d’uns grans dies de diversió garantida. La meva desesperança m’havia portat a creure que aquest era l’únic camí, la única via que em permetria escapar i aconseguir ser feliç, ni que fos per uns instants.
Vam llogar un bonic apartament i la colla d’amigues vam anar allà disposades a gaudir de la vida i aprofitar al màxim l’elixir de la joventut; volíem menjar-nos el món. Preteníem passar-ho bé i oblidar-nos de les infelicitats, dels records, de les pors que portàvem a dins. Preteníem trobar allà la clau de la felicitat, la felicitat de viure el moment.
A l’apartament érem vuit amigues i, tot i així, no fluïa massa la comunicació entre nosaltres. Eren unes vacances de desconnexió i cada una vivíem dins del nostre món, a la nostra bombolla. Podíem parlar i riure, però en el fons estàvem a quilòmetres de distància unes de les altres. Encara que convivíem, les nostres ànimes restaven allunyades, separades per murs invisibles. Només esperàvem el nostre moment de glòria, la nit. Quan el sol es ponia i la lluna començava a brillar tímida en un cel tacat d’estels, nosaltres ens guarníem, ens empolainàvem i sortíem disposades a volar i, en definitiva, escapar.
Va ser allà on el vaig conèixer. Un noi força alt, fort i esvelt, amb un somriure somiador i una mirada profunda. De seguida em vaig sentir atreta pel seu aspecte físic i per la simpatia que semblava desbordar en el seu interior. Ell també es va fixar en mi. Aquesta atracció mútua va suposar la millor via de fugida que em podia portar a sentir-me bé i a oblidar que jo abans era infeliç. Em trobava amb ell a les nits; de festa en festa. Parlàvem, ballàvem junts, m’abraçava, em besava... Em deia que s’estava enamorant de mi. Així dia rere dia; o, més ben dit, nit rere nit. Vaig passar tot aquell estiu pensant en ell. De dia no vivia; tan sols esperava la nit, el moment en què el veuria de nou. El moment en què sentiria el contacte de la seva pell amb la meva; dels seus llavis amb els meus. Els moments en què jo volava i creia ser feliç.
Cada nit esperava perdre’m en ell, sentir l’olor, el gust i la màgia d’enamorar-me de qui en el fons no coneixia. Creure falsament que ell m’estimava i enganyar-me enmig d’una fosa d’autèntica soledat i inquietuds. Escapar per viure. Viure per escapar.
Va ser una d’aquelles nits de passió i bogeria en la que vaig fugir del soroll de la festa, dels crits de la gent i de la pudor d’alcohol i em vaig entregar per complet a aquell desconegut que prometia estimar-me i m’oferia glops de passió incontrolada. Els meus pensaments eren una pintura molla per la pluja. No hi veia, ni pensava. La llum de la lluna i les estrelles es reflectia en els meus ulls esporuguits. Després d’aquella nit, no el vaig veure mai més.
El dia següent em va costar molt de llevar-me. Em sentia acusada per preguntes indiscretes de totes les companyes. Pràcticament no recordava res del que havia passat la nit anterior; només sabia que tenia unes ganes boges de que la llum del dia marxés, fugís i que el gran mantell fosc però ple d’estrelles tornés a cobrir el cel. La nit era la meva salvació.
Aquella nit, però, va ser diferent perquè ell ja no va venir al punt on ens trobàvem sempre. I l’altre nit tampoc. Ni l’altre, ni l’altre... Havia marxat i m’havia deixat de nou sola. Envoltada de gent però més sola que mai. Completament sola.
Els últims dies d’aquell mes van ser per mi tenebrosos. El sol no il·luminava ja el meu rostre; vivia en una foscor perenne. En el cel ja no hi veia estels. Els meus pensaments tan sols reproduïen la imatge obsessiva de la mateixa cara. Una cara que em somreia, em parlava, prometia estimar-me i, de cop, s’esvaïa. La por a viure s’havia apoderat de mi; la felicitat no existia. Vaig maleir el món i la meva vida. Em trobava perduda en una societat que enganyava, t’absorbia i t’abandonava després sense cap pietat. Tot era mentida. Vam tornar de les vacances i jo seguia immersa en una depressió profunda. L’estiu acabaria i jo sentia que la meva vida era una càrrega que no podria suportar. Volia desaparèixer.
* * *
Uns dies després del meu retorn a casa, enmig del caos de la desesperança i el desconsol, vaig sentir una força que em venia de molt endins; una força que no era meva, no em pertanyia a mi. Dins meu alguna cosa canviava. El meu cor, el meu alè, els meus sospirs es transformaven miraculosament en sospirs i batecs compartits. Hi havia quelcom dins meu; potser un altre cor que bategava enmig d’aquella infelicitat immensa. Un cor que lluitava per viure. Una altra vida es gestava en mi i em venia a salvar.
No podia ser. Jo seguia sola, estava sola enmig d’un món que m’eclipsava, que em deia a crits “Estàs sola” i “No tens ningú”. M’enganyava. Un món que m’arrossegava a atemptar contra la nova vida, tapar-la, amagar-la, eliminar-la i continuar en el meu pou de preguntes, de dubtes i de tristesa. Havia de seguir el camí que jo mateixa m’havia d’escriure i el que ara em passava m’ho impediria. Però estava equivocada, i alguna força superior a mi em resguardava i em va impedir caure en aquesta trampa.
Vaig patir, vaig plorar, vaig cridar, vaig resar. I, mentre les llàgrimes queien galtes avall i untaven el meu rostre de patiment, jo suplicava ajuda i demanava coratge a Déu. I quan més cridava, més sentia que ja era mare, perquè ja no cridava sols per mi; ja no respirava només per mi; ja no plorava per mi; dins meu dos cors bategaven al ritme del meu plor. Aquell petit cor ple de vida jo el notava, el sentia dins del meu ventre. Havia d’aferrar-me a la vida, perquè ja no em trobava sola.
* * *
Quan va néixer el meu fill, va omplir la meva vida de fe i de sentit. Va portar el somriure a la casa. Els meus pares em van ajudar en tot el que va ser necessari per tirar endavant. La meva tristesa es va convertir en alegria i els meus dubtes en coratge. Vaig entendre que la meva vida no era en va, sinó que vivia per ser feliç. M’havia calgut passar per aquell pou de foscor per entendre-ho, però Déu m’havia enviat un àngel per alliberar-me. A vegades, és necessari el patiment en cada ésser humà per després sentir la grandesa de descobrir el veritable tresor de la felicitat, de la vida. Havia estat atrapada en un món ple d’enganys i mentides; ple de miratges que t’atrapen i no et deixen lliure; ara, en canvi, dels meus ulls sortia gratitud, tendresa i ganes de viure.
Ja des del moment en què em van posar l’infant al damunt, vaig sentir que aquell era el veritable camí que em portaria a ser feliç. Vaig passar suaument la meva mà dèbil sobre la seva esquena, estàvem pell amb pell, cor amb cor. Respirava ja sense la necessitat del meu respir; vivia i el meu esperit se sentia més acompanyada que mai. La meva ànima acariciava la seva. Era el meu fill. Me’l vaig mirar i inexplicablement en els seus llavis semblava dibuixar-s’hi un somriure. Les meves llàgrimes relliscaven galtes avall, aquest cop, però, estava radiant de felicitat. Les infermeres que em van assistir al part em van comentar que mai havien vist que un nadó acabat de néixer semblés portar aquell somriure als llavis. Un somriure que transmetia felicitat, pau i alegria. Un somriure que comunicava llum i esperança pel món, per la humanitat; en el seu somriure s’hi llegia: Gràcies pel regal de la vida.
Era el meu somriure; era el meu àngel i m’havia salvat.
Aquella nit de primavera, a fora, brillaven més que mai les estrelles.
Maria Prats Aymerich
Finalista del concurs NArcís Lunes
Sant Vicenç dels Horts
lunes, 9 de marzo de 2009
JMJ Sydney '08
miércoles, 12 de marzo de 2008
Generación Benedicto
[1]"Me alegra, que en este libro el diálogo cobre vida de una forma muy realista, que las preguntas no estén escritas por los que las responden, sino por jóvenes, que plantean su búsqueda más personal y se vuelven con ello representantes de su generación."
Benedicto XVI
Generación Benedicto XVI nació en el año
Actualmente Generación Benedicto está vigente en EE.UU., Suiza, Italia, Francia, España y Alemania.
L.S.R.
[1]Extracto del prólogo del Papa Benedicto XVI sobre


