martes, 21 de septiembre de 2010
Presentació del llibre "Els pelegrins de Sant Francesc"
viernes, 3 de septiembre de 2010
Un llibre. Una història. "Els pelegrins de Sant Francesc"
Pròximament anunciarem el dia de la presentació del llibre, que serà aquest mes de setembre.
martes, 30 de marzo de 2010
"Trato de demostrar que ser cristiano no es ser cretino"
Vittorio Messori, entrevistador de Juan Pablo II y de Ratzinger; publica ´Por qué creo´
Antes el anticatolicismo tenía raíz marxista, pero hoy -caído el Muro- es de vocación radicalmente liberal. Vivimos la dictadura de lo políticamente correcto que ampara a todas las minorías: desde los minusválidos hasta la más remota tribu o la más ignota especie de insecto amenazada...
¿Y eso le molesta a usted...?
Sólo porque esa protección excluye a tres grupos a los que, a cambio, se debe machacar: fumadores, cazadores... ¡y católicos!
Aquí puede usted añadir los taurinos.
No soy cazador, pero soy fumador y católico. Por eso me propuse, desde que alcancé la fe, demostrar que cristiano no es sinónimo de cretino, pese a que lo pretendan.
¿Quiénes?
En especial una legión de ex curas autores de toda una categoría de libros, el anticatolicismo, que lavan así su pasado ante esa inquisición de lo políticamente correcto.
Deme nombres.
Hay un matemático ex seminarista a quien llaman siempre para que nos enfrentemos en las tertulias mediáticas: este señor siempre trata de demostrar que el mero hecho de ser creyente presupone que eres directamente un cretino.
¿Y usted qué argumenta?
Soy católico, pero no soy un beato: tengo muchos defectos y cometo muchos pecados, pero no soy un cretino, porque, desde los seis añitos en que fui a la escuela hasta ahora, no he dejado de intentar aprender.
Además, goza usted del favor papal.
Yo no era católico. Estudié Políticas en Turín y en pleno Mayo del 68 convertimos la política en religión, hasta que descubrí la fe.
¿Cómo?
Relato mi conversión en 500 páginas... No querrá que se la resuma en tres palabras.
Para eso estamos los periodistas.
Digamos que siempre he intentado explicar que la razón no excluye la fe, sino que conduce a la fe. Para tener fe, no hay que renunciar a razonar, sino al contrario: es la razón la que - si la utilizas bien-te guía a la fe.
¿Cómo?
Yo tuve una educación racionalista y para llegar a la fe tuve que refutar el racionalismo como ideología, pero no la razón. Lo dice el propio Pascal: es la razón bien empleada la que te lleva a aceptar el misterio.
¿Cómo fue su entrevista con el Papa?
Me llamó Navarro Valls: "Vittorio: el Santo Padre quiere verte mañana".
¿Por qué usted?
El Papa leía mis columnas en el Avvenire y le gustaban mucho, así que me eligió para hacerle la primera entrevista televisiva...
¡Qué oportunidad!
¡Televisiva! Ese no era mi medio. Yo soy un periodista de papel, no de televisión. Así que, sintiéndolo mucho..., quise negarme.
¿Y...?
Navarro me obligó a ir a ver al Papa a Castelgandolfo. Así que fui con Pupi Avati...
¿El director de cine?
... Para cuidar la puesta en escena. La guardia alertó: "Il Santo Padre!" y se cuadró cuando Juan Pablo II entró en el precioso salón barroco de audiencias, pero él nos llevó a su cuarto, que reproducía un sencillo hogar polaco, impregnado de tufo a coliflor.
¿Le convenció Juan Pablo II?
Dio un puñetazo en la mesa y accedí. Me pidió que le enviara 30 preguntas por fax.
¿Qué le preguntó usted?
Nada sobre homosexualidad o el matrimonio de los curas... Yo le pregunté sobre la raíz de la que depende todo lo demás: la fe.
Por ejemplo...
"Usted, Santidad: ¿cree en el Evangelio verdaderamente?".
No está mal: preguntar al Papa si cree.
Detesto la banalidad de los vaticanistas... Lo importante es la fe, principio de cualquier moral, y hoy está amenazada, porque, sin fe, la moral católica y su prohibición del aborto, la eutanasia... serían mera imposición.
Reaccionaria y arbitraria.
Sí, porque sin fe es normal que la gente se rebele contra las prohibiciones de los curas como me rebelaba yo antes de alcanzarla.
¿Qué noticias tuvo del Papa?
Me llamó Navarro y me dijo que al final había decidido anular la entrevista y canté un tedeum aliviado. Al cabo me llamó "para invitarme a pizza" y trajo una bolsa de plástico llena de papeles. Eran las respuestas del Papa a mis preguntas de su puño y letra: Cruzando el umbral de la esperanza".
Un best seller universal.
"Han pagado - me confío-10 millones de dólares por los derechos en 53 idiomas". El libro salió en octubre y en Navidad ya habían vendido 20 millones de ejemplares.
Usted ya había escrito otro best seller.
Informe sobre la fe,en 1985; con el cardenal Ratzinger, entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Me costó mucho convencerle de que aceptara. Aquel fue un libro de información y el de Juan Pablo II era de meditación.
¿Por qué quiso entrevistarlo?
Nos unía -y une- nuestra preocupación por el nexo entre razón y fe: "La fe -decía- se extingue en Occidente como una vela a la que se le acabó la cera". De esa preocupación nació el Informe;hoy considerado el hito que puso fin al debate posconciliar.
Ratzinger no era popular entonces.
¡Recibí amenazas! De los mismos que pedían pluralismo en la Iglesia, pero también las gracias de quienes lo leyeron aliviados al ver que no eran lefebvrianos.
El tesoro en el barro
Lluís Amiguet
La Contra - La Vanguardia
lunes, 29 de marzo de 2010
Una agresión al Papa y a la democracia
Carta al director del diari Corriere della Sera, del senador italià i professor de filosofia Marcello Pera, el qual no es catòlic.
Estimado director:
No, la guerra es entre el laicismo y el cristianismo. Los laicistas saben bien que, si una mancha de fango llegase a la sotana blanca, se ensuciaría la Iglesia, y si fuera ensuciada la Iglesia lo sería también la religión cristiana. Por esto, los laicistas acompañan su campaña con preguntas del tipo «¿quién más llevará a sus hijos a la Iglesia?», o también «¿quién más mandará a sus chicos a una escuela católica?», o aún también «¿quién hará curar a sus pequeños en un hospital o una clínica católica?».
Hace pocos días una laicista ha dejado escapar la intención. Ha escrito: «La entidad de la difusión del abuso sexual de niños de parte de sacerdotes socava la misma legitimidad de la Iglesia católica como garante de la educación de los más pequeños». No importa que esta sentencia carezca de pruebas, porque se esconde cuidadosamente «la entidad de la difusión»: ¿uno por ciento de sacerdotes pedófilos?, ¿diez por ciento?, ¿todos? No importa ni siquiera que la sentencia carezca de lógica: bastaría sustituir «sacerdotes» con «maestros», o con «políticos», o con «periodistas» para «socavar la legitimidad» de la escuela pública, del parlamento o de la prensa. Lo que importa es la insinuación, incluso a costa de lo grosero del argumento: los sacerdotes son pedófilos, por tanto la Iglesia no tiene ninguna autoridad moral, por ende la educación católica es peligrosa, luego el cristianismo es un engaño y un peligro.
Esta guerra del laicismo contra el cristianismo es una batalla campal. Se debe llevar la memoria al nazismo y al comunismo para encontrar una similar. Cambian los medios, pero el fin es el mismo: hoy como ayer, lo que es necesario es la destrucción de la religión. Entonces Europa, pagó a esta furia destructora, el precio de la propia libertad. Es increíble que, sobre todo Alemania, mientras se golpea continuamente el pecho por el recuerdo de aquel precio que ella infligió a toda Europa, hoy, que ha vuelto a ser democrática, olvide y no comprenda que la misma democracia se perdería si se aniquilase el cristianismo.
La destrucción de la religión comportó, en ese momento, la destrucción de la razón. Hoy no comportará el triunfo de la razón laicista, sino otra barbarie. En el plano ético, es la barbarie de quien asesina a un feto porque su vida dañaría la «salud psíquica» de la madre. De quien dice que un embrión es un «grumo de células» bueno para experimentos. De quien asesina a un anciano porque no tiene más una familia que lo cuide.
De quien acelera el final de un hijo porque ya no está consciente y es incurable. De quien piensa que «progenitor A» y «progenitor B» es lo mismo que «padre» y «madre». De quien sostiene que la fe es como el coxis, un órgano que ya no participa en la evolución porque el hombre no tiene más necesidad de la cola y se mantiene erguido por sí mismo.
O también, para considerar el lado político de la guerra de los laicistas al cristianismo, la barbarie será la destrucción de Europa. Porque, abatido el cristianismo, queda el multiculturalismo, que sostiene que cada grupo tiene derecho a la propia cultura. El relativismo, que piensa que cada cultura es tan buena como cualquier otra. El pacifismo que niega que existe el mal.
Esta guerra al cristianismo no sería tan peligrosa si los cristianos la advirtiesen. En cambio, muchos de ellos participan de esa incomprensión. Son aquellos teólogos frustrados por la supremacía intelectual de Benedicto XVI. Aquellos obispos equívocos que sostienen que entrar en compromisos con la modernidad es el mejor modo de actualizar el mensaje cristiano. Aquellos cardenales en crisis de fe que comienzan a insinuar que el celibato de los sacerdotes no es un dogma y que tal vez sería mejor volver a pensarlo. Aquellos intelectuales católicos apocados que piensan que existe una «cuestión femenina» dentro de la Iglesia y un problema no resuelto entre cristianismo y sexualidad. Aquellas conferencias episcopales que equivocan en el orden del día y, mientras auspician la política de las fronteras abiertas a todos, no tienen el coraje de denunciar las agresiones que los cristianos sufren y las humillaciones que son obligados a padecer por ser todos, indiscriminadamente, llevados al banco de los acusados. O también aquellos embajadores venidos del Este, que exhiben un ministro de exteriores homosexual mientras atacan al Papa sobre cada argumento ético, o aquellos nacidos en el Oeste, que piensan que el Occidente debe ser «laico», es decir, anticristiano.
La guerra de los laicistas continuará, entre otros motivos porque un Papa como Benedicto XVI, que sonríe pero no retrocede un milímetro, la alimenta. Pero si se comprende por qué no cambia, entonces se asume la situación y no se espera el próximo golpe. Quien se limita solamente a solidarizarse con él es uno que ha entrado en el huerto de los olivos de noche y a escondidas, o quizás es uno que no ha entendido para qué está allí.
[font: forumlibertas.com]
viernes, 12 de febrero de 2010
Joan Pau II i Meir Lau, gran Rabí d'Israel
Entonces, el religioso judío narró al Sumo Pontífice un hecho acaecido hace largas décadas en una ciudad europea. Le contó que terminada la Segunda Guerra Mundial, una mujer católica se dirigió al párroco de su pueblo, para hacerle una consulta. Ella y su esposo, tenían a su cuidado, desde los días de la guerra, a un pequeño niño judío que le habían encomendado sus padres poco antes de haber sido deportados a un campo de concentración.
Los padres del niño, desaparecidos en el trágico infierno de la masacre nazi, habían previsto para el niño un futuro en la tierra de Israel, soñaban con ello. La madre adoptiva del niño judío se encontraba ante una encrucijada y pedía consejo al sacerdote católico ya que su intención era bautizar al niño en agradecimiento por haber sobrevivido a la masacre.
El párroco tuvo una pronta y comprensiva respuesta: “Se debe respetar la voluntad de los padres” Posteriormente el niño judío fue enviado al entonces naciente Estado de Israel, donde se criaría y educaría.
La anécdota resultó muy interesante para Karol Wojtyla, y pasó a ser más conmovedora aún, cuando Meir Lau el gran rabino le aclaró la identidad de aquellas personas: “Usted, Eminencia, era ese párroco católico. Y ese niño huérfano… era yo”
jueves, 4 de febrero de 2010
"Yo, ateo, digo que África no necesita dinero, sino a Dios y los misioneros"
Este viaje, además de renovar mi fe en las organizaciones de ayuda al desarrollo, me refrescó otra creencia contra la que he intentado en vano desterrar de mi vida, que siembra la confusión en mi ideología, se niega testarudamente a encajar en mi visión del mundo y ha dejado en mal lugar mi idea de que Dios no existe.
Aunque soy un ateo convencido, tengo que reconocer la enorme contribución que el cristianismo realiza en África: totalmente distinta del mundo de las oenegés seculares, los proyectos gubernamentales y los esfuerzos de ayuda internacional. Todos los anteriores, por sí mismo, no bastan. En África, el cristianismo cambia los corazones de la gente y trae una transformación espiritual, un nuevo nacimiento y un cambio que es real.
Hace años intenté evitar confrontarme con esta verdad limitándome a aplaudir el trabajo práctico de las misiones en África. Solía razonar así: es una pena que la salvación sea parte de esta labor, porque los cristianos —blancos y negros— que trabajan en África curan a los enfermos, ayudan a la gente a leer y escribir, y únicamente los laicistas más radicales podrían ver un hospital o una escuela de una misión y decir que el mundo sería un lugar mejor sin estas instituciones.
En aquella época yo concedía que si la fe motivaba a los misioneros, muy bien; pero lo que contaba era la ayuda, no la fe. Pero me he dado cuenta de que esto no corresponde a la realidad. Teníamos amigos misioneros, y cuando yo era niño a menudo nos quedábamos con ellos en la aldea africana. En la ciudad, teníamos empleados africanos que se habían convertido y que eran unos grandes creyentes.
Los cristianos siempre eran diferentes. Su fe, lejos de haberlos achantado, parecía haberlos relajado y liberado. Eran personas que tenían una vivacidad, una curiosidad, un compromiso con el mundo y una manera directa de tratar a los demás que parecían estar ausentes en la vida tradicional africana.
Cuando tenía 24 años, un viaje largo por el continente me reafirmó en esta impresión. De Argelia a Níger, Nigeria, Camerún, República Centroafricana, Congo, Ruanda, Tanzania y Kenia. Viajé por tierra en un Land Rover con otros cuatro amigos estudiantes. Cada vez que entramos en un territorio donde había misioneros teníamos que reconocer que algo cambiaba en las caras de la gente que encontrábamos y con los que hablábamos: algo presente en sus ojos, la forma de acercarse a ti directamente, sin bajar la cabeza ni tener la mirada perdida.
Esta vez en Malaui ocurrió lo mismo. No encontré a ningún misionero. Nadie se los encuentra en los salones de los hoteles de lujo discutiendo documentos de desarrollo estratégico, como ocurre con las grandes oenegé. Sin embargo, me di cuenta de que un puñado de los miembros africanos más activos de Pump Aid confesaban, en privado, ser personas de firmes convicciones cristianas. Digo "en privado", porque la oenegé es totalmente aconfesional y nunca dicen nada sobre la religión durante su trabajo en las aldeas. Pero recogí algunas referencias sobre el cristianismo durante nuestra conversación. Uno de ellos leía un libro devocional durante el viaje en coche. Otro, los domingos iba a la iglesia para acudir a oraciones que duraban dos horas.
Encajaría mejor en mi mentalidad pensar que la honradez, diligencia y optimismo que derrochaban en su trabajo no tenía conexión con su fe personal. Pero, aunque su trabajo era secular, estaba influido por lo que eran, y su ser estaba influido por una concepción del lugar del ser humano en el universo que les ha enseñado en cristianos.
La ansiedad, el miedo a los malos espíritus... penetra profundamente toda la estructura del pensamiento africano tradicional, donde un enorme peso cae sobre el individuo, sofocando su curiosidad y haciendo que la gente no tome la iniciativa y no lleve las riendas de su vida...
El cristianismo, el de después de la reforma y de después de Lutero, con su enseñanza de un vínculo personal y directo entre el individuo y Dios, sin pasar por ninguna otra autoridad humana, rompe este marco filosófico-espiritual, y ofrece una base sobre la que apoyarse a los que quieren liberarse de la mentalidad tribal. Por eso el cristianismo libera.
Los que quieren que África camine con la cabeza alta en el siglo XXI deberían pensar que los medios materiales y lo que llamamos el desarrollo, no efectuarán el cambio por sí mismos. Primero, hay que suplantar todo un sistema de creencias. Un África sin cristianismo dejará el continente a merced de la nefasta fusión entre Nike, el hechicero, el teléfono móvil y el machete".
Columnista a The Times (des de 1988)
Diputat britànic (de 1979 a 1986)
Guanyador Premi Orwell de Periodisme (2005)
jueves, 21 de enero de 2010
"Gràcies al cristianisme som el que som"
Maria Coll - elsingulardigital.cat
Nadal és la festa de la família, perquè celebrem que el fill de Déu va néixer dins d’una família. Sempre és un moment de retrobament familiar i sempre serà així. Però darrera d’això hi ha d’haver un motiu i aquest, present ara i sempre, és el misteri del naixement del fill de Déu.
Creu que té temporalitat el procés de laïcització?
Penso que aquest procés alguna vegada acabarà. Els cristians tenim prou arguments per animar la gent. Si es tallen les arrels, l’arbre es mor i les arrels del Nadal és la celebració del naixement del fill de Déu, encara que molta gent ho vegi com una cosa llunyana en la seva vida.
En la clausura de la darrera sessió de la Conferència Episcopal Espanyola, vostès parlaven de crisi econòmica, però també de “crisi moral”...
Quan parlem de moral ens referim a les virtuts, als grans valors universals, com són la solidaritat, la donació, la pobresa, la família, l’estalvi... Són valors humans que el cristianisme els ha donat força. I tot això ho emboliquem amb alegria, el gran valor del Nadal per excel•lència. Però aquestes festes també ens aporten els valors de l’esforç, el perdó...
I no és precisament perquè l’Església n’ha fet bandera que alguns avui rebutgen aquests valors universals?
Això és a nivell d’opinió pública, de mitjans de comunicació. Si ens fixem veurem com les coses més valorades són de l’Església: Càritas, Mans Unides, els missioners... Això és Església! L’Església no és un monstre que s’ho menja tot i vol dominar. L’Església està per servir. I les manifestacions de servir són: donar la paraula de Déu, una paraula de pau, amor i justícia; l’administració dels sagraments que són do i la caritat. L’esforç de convivència amb els pobres i els febles és una cara de l’Església. L’altre cara són els dogmes i sobre aquests la gent hauria de reflexionar una mica. En aquest sentit, defensar la vida, la família i el matrimoni no és cap fonamentalisme.
Potser el problema ha estat la forma com l’Església ha defensat aquests dogmes?
Potser. Però jo diria que el problema és com els mitjans manifesten aquestes coses. Per exemple, al Sant Pare li han agafat frases, li han manipulat expressions, el món se li ha tirat a sobre... En un viatge a Àfrica on va parlar de coses precioses, només es van quedar amb el problema dels preservatius, que va ser la resposta a una preguntava que se li va fer a l’avió. Tot premeditat, perquè no es vol sentit parlar del paper de pacificació i de justícia social que l’Església fa i predica a l’Àfrica. Aquí ens està passant el mateix.
Així, segons vostè, els mitjans seriem els culpables de la mala imatge de l’Església...
Quan participo a la Conferència Episcopal Espanyola es fa un discurs diferent del que després destaquen els diaris. Per exemple, s’hauria de distingir entre les coses opinables i la doctrina bàsica de l’Església. Aquesta avui és poqueta, sinó l’Església no es podria arrelar en països tan diferents. Actualment tots tenim un problema de comunicació. Els professors també es queixen de les dificultats que tenen per transmetre als alumnes coneixements, però també valors, actituds... Fa falta ensenyar la gent a pensar i a reflexionar.
Un exemple de laïcització, el Consell Escolar de Catalunya va proposar denominar les festes de Nadal. Festes de Solstici d’Hivern. Què en pensa?
Això és una barbaritat i qüestiona la nostra vida, perquè gràcies al cristianisme som el que som. Fins i tot aquells que no creuen estan configurats amb aquests grans valors. L’Església és humanitzadora, i busca sempre la felicitat de la persona. Si no hi ha esperança el dia a dia és molt poca cosa.
Per tant, considera que la cultura cristiana és menystinguda?
Hi ha persones que pensen que la religió ha estat la causant de tots els mals... I és cert que hi ha gent que manipula les persones, les institucions i, fins i tot, allò més sagrat. Dins l’Església s’han fet moltes barbaritats. Igual que un ganivet serveix per tallar i fa un servei, també pot servir per matar. Ara bé, moltes vegades la manca de fe ve precedida per una manca de moral. Dilluns passat, el Sant Pare va fer un discurs sobre l’Estat del planeta i parlava dels ateus i dels agnòstics. Deia que els hem d’acollir i estimar. Potser ells també busquen aquell Déu “desconegut” que deia Pau. No és el moment d’acusar-nos. Potser aquesta gent ho fa pensant que estan fent un bé. Estic convençut que la ignorància és el pitjor enemic que té Déu. Si sabéssim explicar més bé les coses, si donéssim arguments, si féssim pensar a les persones....
Durant aquests darrers mesos Església i govern han tingut diversos enfrontaments. Un ha estat la llei de l’Avortament...
Aquest no és un tema acabat! Al contrari.
Quines conseqüències creu que pot tenir?
Podem arribar a lleis d’altres països que quan els nens neixen malament s’eliminen o a l’eutanàsia abans del final de la vida. Aquesta llei desfavoreix els més dèbils i una societat que no té en compte els més dèbils està condemnada al fracàs i a la mort. Però, més enllà del gran pecat – Jesús ens diu: “No mataràs”-, des del punt de vista humà, cal tenir en compte les dones que avorten. Els psicòlegs diuen que un 90% d’elles tindran problemes psicològics, amb la parella, amb el seu entorn... Hauríem de pensar quin tipus de societat estem produint. Estem generant una societat subjectivista i individualista, en la qual tothom pensa en el seu propi bé.
Aquest no és el primer cara a cara que l’Església ha tingut amb el govern socialista. Creuen que estan apuntant premeditadament als seus puntals?
Sí. Els pastors de l’Església i molts cristians tenen aquesta sensació. I no es tracta d’un govern d’un color polític, ja que de cristians n’hi ha a tots els partits. Molts cristians es pregunten quin bé ens portarà haver transformat el matrimoni, quin bé ens portarà la llei de l’avortament, quin bé ens portarà que una noia pugui comprar la píndola de l’endemà...? Per mi allò més preocupant són aquests plans d’educació sexual que no compten amb la família i que són un pur ensenyament fisiològic de les coses. S’imposa la cultura de la mort i això serà la destrucció de la nostra societat.
La religió a les escoles cada vegada és més testimonial.
La joventut hem preocupa molt. La manca de formació religiosa és molt greu. Encara que la classe de religió és optativa, els pares haurien de matricular-hi els fills. És una desgràcia que en molts col•legis molts alumnes no agafin la religió. I és una llàstima que molts pares no s’adonin de la importància de la formació religiosa i de la participació en els sagraments.
El govern prepara una Llei de Llibertat Religiosa. Ja es temen un altre enfrontament?
Tampoc ens volem posar la bena abans de la ferida. Estem en una situació de crisi galopant que arrastra moltes persones ignorants i hem de tenir en compte que les lleis són formadores de les conscients de les persones. Molta gent pensa que allò que està permès és bo, però no tot allò que s’aprova pot ser considerat moral.
Creu que aquests temes n’amaguen d’altres?
Sí. Penso que s’estan equivocant i agafen la religió com a element de divisió entre els ciutadans. Com que des del punt de vista econòmic no poden fer més, usen els grans temes morals per dividir el país en dos, cosa que no permet el diàleg. A més, moltes d’aquestes lleis s’han imposat sense cap consens, ni debat seriós i no s’ha fet cas als informes desfavorables.
Al País Basc l’església està moguda per l’assignació del bisbe Munilla a Guipúscoa. Aquest conflicte demostra que el Vaticà encara no es sensible a les realitats nacionals?
El nunci que envia els informes a Roma consulta moltíssima gent i és una persona molt formada. Les persones que són a Roma també reben més informació. Conec el sistema de nomenaments i li puc dir que estan molt ben informats. No es tracta d’un tema polític o de nacionalisme. Els bisbes només miren els temes religiosos i busquen quin és el millor pastor per cada lloc. L’elecció d’un bisbe és un moment delicat, però està molt ben pensat.
El 13-D alguns rectors van deixar instal•lar meses de les consultes per la independència en locals parroquials desoint els consells del Bisbe de Girona i de Solsona. Quina valoració s’ha fet d’aquest tema des de la Conferència catalana?
No en vam parlar. Ens va semblar acceptable la nota del bisbe de Girona. Va creure que la parròquia era de tots i no d’una determinada opció política i que la consulta es podia fer a l’Ajuntament o als locals dels partits que la promovien. Nosaltres no ens hem manifestat perquè les persones poden fer el que vulguin, però considerem que aquesta és una acció política. L’església amb aquestes coses no té una opinió.
En l’acte d’homenatge del bisbe Joan Carrera, alguns van voler veure una fragmentació entre els bisbes catalans més nacionalistes i els menys. Allò també va ser una interpretació dels mitjans?
El bisbe de Terrassa tenia uns actes que no va poder deixar. El bisbe de Girona també es va excusar. No hem d’anar tots a tot arreu. A mi l’altre dia em van convidar als 650 anys de la Generalitat, però ara estic ple de coses... els periodistes interpreten, però darrera les coses que fem o no fem moltes vegades no hi ha res. Nosaltres som bisbes de tothom, i hem d’estimat a tothom, encara que he de precisar que primer hem d’estimar els que estan més a prop de nosaltres i avui això ho hem oblidat una mica.
sábado, 9 de enero de 2010
Un Camí... com qualsevol altre?
El contacte que em passa es diu David Segura: aspecte més aviat nòrdic, pinta de bon jan, llueix una gran creu a l'alçada del seu pit. Una creu de fusta que l'identifica com a membre de la comunitat de l'Anyell, fundada per un grup de monges dominiques que segueixen una línia franciscana i tenen una petita representació a Barcelona: “Portar la creu m’ajuda a saber-me situar i en recordar constantment què és l’important a la vida, que tinc molt clar que no són el poder ni els diners”, confessa. El fet religiós és molt present també en el seu llenguatge i, per sobre de tot, en la manera d'enfocar la vida. Té 21 anys i, contradient les estadístiques, moltes ganes de formalitzar la relació que manté amb la seva nòvia. "Tinc ganes de formar una família cristiana i de casar-me, segurament abans d'acabar la carrera i tot", explica amb il·lusió aquest estudiant de quart d’Industrials. És el germà gran d'una família de nou, que es diu aviat. "Quan ho explico em pregunten una i altra vegada si sóc de l'Opus –moviment pel qual tinc un gran respecte- i quan els dic que no, no s'ho creuen", relata.
Doncs no. En David, a més de Jove de l’Anyell, és membre del Camí Neocatecumenal, els anomenats kikos en raó del seu fundador, Kiko Argüello. La Santa Seu, el juny de 2008, va aprovar definitivament els seus estatuts, que formalitzen aquest moviment com una institució catòlica i que actua com a “itinerari de formació o fundació de béns espirituals”. Els neocatecumenals, però, segueixen tenint mala fama entre una part dels cristians autoanomenats progressistes així com pel conjunt de la societat: "Com tot allò que no es coneix, la gent en té una imatge esbiaixada", admet. El Camí, com l'anomena ell, és una manera de ratificar la cerimònia, redescobrir i viure el baptisme quan ja es té una edat adulta: "Per mi formar part del Camí ha estat un regal que m'han donat els meus pares, m’ha permès començar a entendre els símbols i les lectures de l’Evangeli i viure l'Amor gratuït que Déu ens té amb la meva comunitat", afirma amb satisfacció.
El Camí és doncs el seu camí, ni millor ni pitjor que cap altre grup eclesial. I com a membre del moviment neocatecumenal contradiu també el tòpic de grup aïllat ja que ell, la seva família i la seva comunitat neocatecumenal formen part d'una parròquia, la de Sant Josep Obrer de Sant Boi del Llobregat. Si una cosa infon en David és alegria i serenor: davant un panorama de desconfiança com el que vivim aquests darrers mesos, ell representa una mirada confiada, serena, en el sentit de què els ensenyaments evangèlics s’aniran fent lloc entre nosaltres. El seu és, doncs, un camí poc habitual però igual de respectable que el de qualsevol altre cristià.
viernes, 18 de diciembre de 2009
"El mareig de l'escàndol"
No. Les onades del mar ressonen dins del cap i dins de l'ànima, i la purifiquen, perquè en el fons -bé, no tan en el fons- està trista... Hi noto la sal guarint-me dintre meu igual que em guareix la ferida del genoll.
L'infinit al davant; aquell 8 tombat incomprensible visible en l'horitzó que va enfosquint-se a mida que el sol es pon. La sorra deserta i trista, com jo, oblidada de les gents que no fa massa hi han deixat les empremptes del seu cos.
I jo, jo, sempre jo, plantat davant la blava immensitat que es mou sense parar, que ve i va, i hi torna, i no para. El misteri de la vida, el mar impassible davant la finitud dels qui el contemplen, dels qui es capfiquen pensant tristament sobre l'immutabilitat de les coses i el moviment de les coses i la mare que els va parir, perquè no troben resposta a l'escàndol de l'existència. [...] CONTINUAR LLEGINT.
20 de desembre de 2008
lunes, 14 de diciembre de 2009
¿No podemos hacer nada más?
Confieso que me impresionó la primera vez que visité el memorial de la guerra de Vietnam en Washington. Nombres y nombres y nombres de caídos en aquella guerra. Cada inscripción correspondía a una vida, a una familia, miles de proyectos truncados. ¿Dieron sentido a su vida estas víctimas de la guerra? Posiblemente, combatieron por defender su país, pero no sobrevivieron. En aquel lugar se respiraba una cierta paz.
Paz que falta en el corazón de tantos espíritus atribulados por este mal oscuro: el de la culpa de haber quitado la vida a un inocente. Hace pocos años, una psicóloga vino a visitarme.
Atendía a mujeres que sufrían el trauma psicológico de haber abortado. Buscaba cómo atenuar el dolor que atenazaba a aquellas madres que se habían visto abocadas a la tremenda decisión de abortar. Me contaba que la única manera de lograrlo era ayudarles a aceptar su culpa, a pedir perdón. En algún lugar de otro país celebraban unas ceremonias religiosas para pedir por las almas de esos niños que no habían podido nacer. Al parecer, todas las madres, en su intimidad, han puesto nombre al hijo abortado. De modo que en un papel cada cual escribía el apelativo del suyo, y se depositaba en un cesto, ante el altar. Son lucecitas que brillan en la eternidad de las almas. Los cristianos sabemos eso.
Sin embargo, no es necesario ser cristiano para darse cuenta de que siempre resulta inhumano eliminar injustamente la vida de nadie, y más si es el propio hijo. En palabras de Juan Pablo II: "Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término". Quien reflexiona guiado por el sereno impulso de su razón, lejos de todo a priori, ha de negarse a aceptar la muerte sin motivo de alguien indefenso.
La ley del aborto en debate es de extraordinaria importancia para todos nosotros, porque el aborto constituye un drama completo en nuestra sociedad, una llaga que oscurece el alma de nuestro pueblo e impide que nos conozcamos y nos amemos. Ningún Parlamento, ninguna mayoría parlamentaria tiene derecho a eliminar una sola vida inocente; y menos aún a declarar el derecho de ninguno a hacerlo. No sólo es algo ilegítimo, es además una ley injusta, por más que nuestros legisladores y nuestras autoridades sean legítimas y merezcan el correspondiente respeto.
Siento la necesidad de pedir perdón a Dios, personal y colectivamente, por los 25.379 abortos notificados en Catalunya durante el año 2008 (115.812 en todo el Estado), que son otras tantas maternidades violentamente truncadas. Invito a todos a hacerlo. Además, ante estas cifras, estalla en mi interior un grito rebelde: ¿no podemos hacer nada más?, ¿no es posible llegar a evitar esta discriminación?
En un día como hoy en que muchos se sienten llamados a defender su lengua, su cultura, su tradición, quiero recordar que un pueblo - una colectividad-es en primer lugar un compromiso de todos con todos: con nuestros ancianos, enfermos, niños, no nacidos... Un cúmulo de individualidades no hace un pueblo. Un pueblo, además, tiene alma, y lucha en primer lugar por salvar toda vida concebida en su seno, mientras sea posible. Pone todo su empeño para superar los conflictos que lleven a eliminarla, y lo ve como un deber compartido.
¿Realmente alguien puede creer que con más "educación sexual" en todos los niveles educativos va a reducirse la escalada de nuevos embarazos y nuevos abortos?, ¿o repartiendo gratuitamente anticonceptivos de la última generación? ¿Promoviendo de este modo la promiscuidad es sensato pensar que se va a combatir el aborto? ¿Es razonable que el centro del debate lo ocupe si las adolescentes que aborten han de informar a sus padres?
Sinceramente, pienso que el jueves se va a cerrar un debate en falso. Hay una grave preocupación social por esa triste realidad de nuestros días, y por nuestros jóvenes y las futuras generaciones. Hubo, además, una gran alarma inicial por los horrores cometidos, que ahora queda frustrada.
Finalmente los poderosos no han querido ir a las verdaderas causas, ni a las verdaderas soluciones. Se suele criticar a la Iglesia por sus silencios en momentos históricos de injusticia colectiva. Sobre el tema del aborto hemos hablado muchas veces, y hoy de nuevo lo hacemos. Pues bien, estamos en un momento así, en que vamos a cometer una gravísima injusticia, y habremos de dar cuenta a Dios, cada uno a su nivel.
En cambio, ¿por qué no proyectar positivamente nuestra mirada al futuro, a las nuevas generaciones que pondrán en juego toda su energía y vitalidad al servicio de todos? Con frecuencia me encuentro con jóvenes que rechazan abiertamente esta cultura de lo inmediato sin compromisos y de tomarse la vida como un juego... Se trata de personas que se niegan a ser narcotizados por las tendencias posesivas que les atan al sexo, el alcohol y las drogas. Son los que están decididos a construir el futuro sobre cimientos sólidos, dispuestos al compromiso. ¿Por qué no premiar estos planteamientos?
La verdad siempre acaba por imponerse. Y los creyentes, además, confiamos en Dios. La votación del jueves no puede ser un final. Ha de ser un comienzo.
arzobispo metropolitano de Tarragona y primado
XIII/XII/MMIX - La Vanguardia
lunes, 7 de diciembre de 2009
lunes, 9 de noviembre de 2009
Mártires de la Iglesia en Ruanda
Enrico Zabeo
Queridísimos hermanos:
La paz esté con todos vosotros. Desde hace poco más de una semana me encuentro de nuevo en Ruanda, de paso hacia Burundi. El Señor nos lo ha facilitado todo y ha abierto las puertas para que pudiésemos encontrar a los hermanos que quedan y tener noticias de los otros. Los hermanos se están recuperando poco a poco. Algunos han vivido estos tres meses de guerra escondidos, con hambre, tensión, y todo lo que esto comporta. Todos han sido marcados por la presencia del Señor a su lado.
La palabra del Señor, los salmos, los cantos de la Pascua que resonaban en su interior, les han dado ánimo y esperanza. ¡No es lo mismo vivir estos terribles acontecimientos con un poco de «sal» que da el Señor, que vivirlos sin nada! En general, en las comunidades neocatecumenales del sur, es decir, en Lungombwa, Butare y Nyanza hay muchísimos hermanos muertos; en Kigali las cosas han ido un poco mejor: a nosotros, pero sobre todo a los hermanos de la capital, les ha parecido claro que Dios tiene para ellos un diseño para los días que vendrán, en el sentido de que haber escapado y salido indemnes de esta tempestad se debe sólo a la gracia y a la voluntad del Señor, a fin de que se conviertan en sal, luz y fermento de esta ciudad y de este país. Lo cual ha empujado inmediatamente a los hermanos a buscarse unos a otros y a empezar a reunirse para las celebraciones. Dicen haber experimentado la Resurrección: haber pasado de muerte anunciada en muerte anunciada, viendo cómo la Pascua se hacía realidad, es decir, viendo la intervención de Dios que les libraba de la muerte allí donde humanamente tendrían que haber sido matados. Frescos del Primer Escrutinio y sobre todo por la celebración de la noche de Pascua, tuvieron en estas liturgias fuertes su alimento y la fuente de esperanza viva y verdadera.
En Nyanza, a pesar de que mataron a muchos, quienes sobrevivieron cuentan la Pascua: dos chicas, en situaciones diferentes, por dos veces fueron arrojadas al agujero con otros cadáveres, llenas de heridas y garrotazos, y por dos veces lograron salir de él encontrando la salvación. Otra chica, la que estuvo el año pasado en Denver murió rezando por los asesinos que la hicieron pedazos. Con ella estaba su padre, también de la comunidad, y algún hermano de carne: la madre y otros hermanos y hermanas huyeron tomando otra dirección y fueron también asesinados. De toda la familia sólo queda un chico. En Butare supimos de un muchacho del Camino al que asesinaron por no haber aceptado matar, de otro dispuesto a morir por haber escondido a dos hermanas buscadas por los asesinos.
Escuchar los testimonios de los hermanos ha sido para mí un gran consuelo. Ver la iluminación de algunos hermanos y hermanas ha sido una catequesis inigualable: hecha de acontecimientos de vida, no de palabras vacías.
Los días pasados estuvimos también en Gisenyi y en Goma. En Gisenyi pudimos encontrar hermanos, algunos están vivos, pero nos faltó tiempo material para encontrarlos. Pero también allí han matado a muchos. ¡Pensad que sólo los sacerdotes diocesanos muertos son 3l! Allí se encuentra ahora una Iglesia aparentemente destruida, golpeado el pastor y dispersado el rebaño. También aquí en Kigali y en general en el país se tiene la sensación de una gran desbandada y desilusión; ¡se había construido demasiado con los ladrillos y poco con el cemento verdadero de la fe! Ahora todos dicen que hacen falta catequesis, del Camino Neocatecumenal, también aquellos que antes nos encontraban demasiado severos por decir que en los cristianos no hay fe ni amor. Muchas personas de fuera del Camino, incluidos también obispos, sacerdotes y religiosos, han quedado como aturdidos, incrédulos e incapaces de cualquier reacción después de una tragedia tan grande. Nosotros pensamos que los hermanos que quedan, más o menos numerosos según los lugares, son el fermento bueno y nuevo que rehará el tejido de esta Iglesia y de este país.
En los próximos días todavía trataremos de ver y encontrar en alguna celebración de la Palabra y de la Eucaristía a los hermanos, antes de salir hacia Cyanguye y Bukavu, y luego a Burundi, donde esperamos concretar algo con el Arzobispo.
De todas formas, la situación, para uno que no hubiera conocido antes lo sucedido, parece casi normalizada, a excepción de algunos signos evidentes de la guerra: escombros, casas derrumbadas, etc. Pero la gente venida de Burundi, Uganda, Kenia, Zalre, ha llenado (está llenando) la ciudad; hay un aire de victoria y de novedad; pero bajo esta aparente normalidad existen vacíos enormes: unos han perdido 10, otros 15, 20, 30 o más familiares. Y estas pérdidas están haciendo sangrar el corazón, y no es el comercio u otras cosas lo que los puede curar: por eso hay necesidad de predicación, de anuncio del amor, de la misericordia y del perdón de Jesucristo. Nos espera mucho trabajo y quizá alguna persecución. Pero el Señor vela sobre nosotros y nada podrá hacernos daño.
Nos veremos el 25 de octubre, salvo imprevistos. Estamos bien. Os saludan Ignacio y Jeanne con el beso santo.
La paz.
Enrico Zabeo
Breves notas sobre la reciente visita a los hermanos que quedan de las comunidades neocatecumenales en Ruanda (25/19 – 24/10 del 94)
El Camino en su primera fase está presente desde octubre de 1989, en 5 diócesis (de 9), 8 parroquias, 19 comunidades, de las cuales una está en el Shemá y tres en el Primer Escrutinio.
Nyanza, diócesis de Butare
1ª Comunidad
— JUSTIN FURAHA, presbítero: asesinado a palos y golpes de machete el 30 de Mayo cuando, junto a otros dos hermanos, les hicieron salir de la prisión de Butare «para volver a la libertad», a través de un pasaje secundario. Apenas salieron, detrás del muro, había un grupo de milicianos (o de prisioneros mismos) esperándoles: una fosa común estaba allí al lado, los mataron.
Presbítero desde 1980, Justin había conocido el Camino Neocatecumenal en Londres, donde también hizo las catequesis con Paul y su mujer. De vuelta a Ruanda fue en un primer momento profesor en el seminario menor; luego, desde el 88 al 93, párroco de Nyanza, donde, al paso del equipo en el 89, pidió inmediatamente las catequesis. Sabía que era aborrecido por el régimen (era tutsi de familia real) y se esperaba que le detuvieran y le mataran, dada la influencia que había ejercido en Nyanza, sobre todo a través de la pastoral del Neocatecumenado. Fue un verdadero milagro que lograse en octubre del 90 evitar la prisión, después de un registro y un interrogatorio. También porque en Nyanza a las comunidades, ligadas a Justin, se les tomó un particular odio durante las masacres.
Desde septiembre del 93 Justin se encontraba en Save, primera parroquia histórica de la Iglesia en Ruanda. Cuando estallaron las masacres, en Save estaba concluyendo la catequización con la convivencia final a la que habían acudido más o menos 150 hermanos.
Carácter jovial y optimista, decidido y combativo, Justin daba ánimos a todos y decía, sobre todo en los últimos tiempos: «¡Tenemos que luchar contra el miedo, si no estamos acabados antes de tiempo!». Se libró de los asesinos y salvó a una mujer, echándose encima del grupo a toda velocidad y sacando amenazador una barra de hierro.
Las más de 150 Monjas Benebikira reunidas en Save para un curso de actualización la semana después de Pascua, amenazadas de saqueo y violencia, huyeron dispersándose y escondiéndose en las colinas. Justín afrontó a los milicianos, hizo pactos con ellos, y cuando se marcharon fue a buscar a las monjas y logró llevarlas de nuevo al convento.
Se le advirtió de que lo estaban buscando; y él se lo comunicó al Obispo, pero no pudo obtener ayuda a causa de la situación tan deteriorada. Cogido preso bajo la mirada de sus hermanos mientras salían del refectorio después de comer, fue conducido a la prisión de Butare. Pidió a los hermanos el breviario y les escribió que estaba lleno de alegría porque podía rezar mucho por ellos; este hecho le hacía sentirse en comunión con todos y le hacía feliz.
Esperamos poder recoger algún manuscrito de Justin y la nota que les escribió a sus hermanos durante la prisión.
Teniendo presente cómo lo he conocido siendo su catequista y hermano en el presbiterado, creo que Justin murió como un mártir. Me lo sugiere el hecho de que, hablando con el seminarista Rornain, a quien confiaba las llaves y los «secretos» de la parroquia antes de ser llevado por los militares de paisano, y con quien se había confiado particularmente en aquellos últimos días en Save, Justin dijo: «Ha llegado la hora: el río llega al final de su curso; ¡ahora ya no sirve luchar! ». A este seminarista le he pedido que redacte un relato detallado de los últimos días de Justin y que nos lo mande.
Justin siempre nos había acogido y alojado en Nyanza y nos había ayudado con gran generosidad; amaba sinceramente el Camino Neocatecumenal, sobre todo por lo que le había ayudado a él. ¡El Señor le ha dado el céntuplo!
— JEAN-BAPTISTE y BERNARDETTE: matrimonio responsable. Los primeros asesinados en Nyanza. Su casa echada por los suelos. Los soldados y los milicianos se ensañaron con ellos que, como responsables de la ª Comunidad, personificaban en Nyanza el Camino Neocatecumenal.
El 22 o 23 de Abril, a Jean-Baptiste y Bernardette les hicieron salir de casa y les molieron a palos. Mientras le golpeaban, Jean-Baptiste gritaba: «¿por qué me hacéis esto?, ¿qué mal he hecho?». Recuerda la Pasión. Bernardette en cambio callaba, y a cada golpe hacía correr una cuenta del rosario. En un momento de pausa Jean-Baptiste intentó escapar al bosque vecino, pero los tiros le cortaron el paso. Lo cogieron y lo apalearon de nuevo; a continuación se le hizo bajar con Bernardette al matadero y allí acabaron con ellos a golpes de machete y se les echó en la enorme fosa común excavada al lado.
Hago notar que al matadero fueron conducidos también muchos otros hermanos de Nyanza. En sintonía con Isaías 53. Subrayo el ensañamiento contra los hermanos de las comunidades acusados de reunirse de noche (¡las celebraciones!) para tramar contra el régimen a favor de los rebeldes del Frente Patriótico. Era naturalmente un pretexto; uno de los hermanos, Augustin Nyamurinda, intentó en vano deshacer ante el comandante de la gendarmería y el vice-prefecto de Nyanza.
Un joven hermano, Innocent Habyarimana, superviviente de las masacres junto a su mujer Eugénie y su niña, nos contaba que durante su fuga había oído a los milicianos, también ellos fugitivos de Nyanza, contar admirados el modo en el que los hermanos de las comunidades habían muerto. A los milicianos les había chocado la dignidad y serenidad con que los hermanos afrontaban la muerte: de manera totalmente distinta a los demás. Los hermanos, de hecho, se entregaban sin resistencia, sin desesperarse, sin insultar y sin odiar. Y esta actitud, que ciertamente no significaba la ausencia de miedo, era propia también de los hijos pequeños de los hermanos: los niños, en efecto, a pequeños pasos, la cabeza baja, la manos cerradas, los brazos cruzados sobre el pecho, afrontaban la muerte atroz junto a los padres. A éstos los milicianos, burlándose de ellos, les gritaban: «Os han enseñado bien en vuestras reuniones nocturnas la disciplina (militar) para afrontar la muerte».
Volviendo a Jean Baptiste y Bernardette, de sus 15 hijos, algunos de ellos adoptados, los más pequeños se salvaron porque estuvieron escondidos en un primer momento en casa de un matrimonio de hermanos Twa (pigmeos), Anastasia y Joseph, y luego en el orfanato de los Padres Rogacionistas bajo nombre falso. Los hijos mayores fueron asesinados casi todos. Una hija, Rosina, de 16 años, de la 2ª Comunidad, fue golpeada por dos veces, un proyectil le atravesó el hombro, creyeron que estaba muerta y fue arrojada a la fosa, y salió de ella rodeando durante largas horas, en la noche, la ciudad, entre indecibles sufrimientos y miedos, escondiéndose luego junto a algunos conocidos y finalmente en el orfanato de los Rogacionistas.
— HERMANA FRANÇOISE: superiora de la comunidad local de las Benebikira, catequista valiente. Normalmente, la noche antes de dar una catequesis del Camino, no dormía y hasta vomitaba a veces lo que había comido, a causa de la tensión. Siempre enfermiza, se transformaba cuando daba catequesis y a la gente le impactaba mucho su predicación.
Hecha pedazos el 24 de Abril por la tarde y dada por muerta, fue arrojada con otra hermana sobre un montón de cadáveres en un agujero muy profundo. Durante 3 días se oyeron sus lamentos. En vano las monjas supervivientes, ancianas y miedosas, trataron de sacarla fuera lanzándole una cuerda: a mitad del agujero no podía más, también por culpa de las fracturas y de las heridas de los brazos. Las hermanas recurrieron entonces a la gendarmería que, en vez de enviar a los socorristas, envió a los milicianos, quienes lanzaron piedras al agujero, acabando con la hermana Françoise y cerrando la fosa con tierra.
La hermana Françoise estaba muy ligada al Camino Neocatecumenal y por eso había luchado testarudamente con sus superioras mayores que querían cambiarla, consiguiendo siempre, al final, quedarse en Nyanza, haciendo el camino.
Pensando en su debilidad física y personal hay que exclamar: ¡verdaderamente el Señor es la fuerza de los que no tienen fuerza, Él da a los débiles la fuerza del martirio!
Una hermana de Nyanza prometió hacernos llegar testimonios seguros sobre el modo en que murió soeur Françoise. En realidad les hemos pedido a todos los hermanos supervivientes de Nyanza que nos hagan llegar testimonios seguros, verdaderos, auténticos sobre el modo en que murieron sus hermanos de comunidad, testimonios que puedan confortar y edificar la fe.
— (MARIE-) GRACE UWERA, Gráce para los hermanos, 25 años, profesora, catequista. Guapísima muchacha, entra en el Camino en la primera catequización de octubre del 89. Era ya su quinto año de Camino y tenía experiencia de bastantes catequesis, tanto con el primer como con el segundo equipo de catequistas de su comunidad. El año pasado vino a Denver, unida al grupo de los jóvenes de París. Quien la conoció en aquella ocasión (Danielle) hacía notar cómo aparecía clara en Gráce una llamada del Señor. En «Fort Collins», Gráce había respondido con alegría a la llamada vocacional, aunque pensaba más bien en una llamada a la itinerancia.
Gráce nos había echado una mano importante en la traducción de las catequesis iniciales en Kinyarwanda (ahora, escapando, hemos perdido todo: la traducción y los diskettes en los que estaban grabadas), siempre había aceptado gustosamente acompañar a su equipo en las catequesis fuera de la parroquia (en Gakoma, a 45 Km. de Nyanza, en dos ocasiones), con los riesgos y las molestias consiguientes: viajar en la parte trasera de la camioneta expuestos al frío y a la lluvia, la inseguridad de la noche (una noche en la que acompañé al equipo para ayudar con las confesiones en la penitencial, a la vuelta, ya tarde, topamos con dos guardias armados apuntándonos con el fusil y cargando para disparar; grité con toda mi voz: ¡quietos! ¡somos nosotros!... pero ¡qué miedo!) pagarse ellos mismos el alquiler de un coche que les llevase y les trajese, la gasolina, etc. Gráce nos había obedecido en lo referente a una decisión que debía tomar respecto a un chico francés que andaba detrás de ella después de Denver.
Por lo menos en tres ocasiones le he pedido al padre Bosco y a Héléne en el convento que me contaran todo lo que sabían de la muerte de Gráce. El relato, tan simple y bonito, es digno de los mártires de la primitiva Iglesia, a los que no tiene nada que envidiar, y convergen en un punto: Gráce murió pidiendo a Dios por sus asesinos.
Después del 6 de Abril, día del derribo del avión presidencial y del comienzo de las masacres, Gráce se refugió durante la noche junto a un matrimonio hutu de su comunidad, Michel y Berthilde, el matrimonio que vino a Roma para la convivencia de los Obispos de Africa. más tarde, no encontrándose ya segura allí, dormía con sus padres y sus hermanos, fuera, al aire libre, escondidos, para evitar ser sorprendidos en casa. Cuando llegaron los asesinos se fugó con su hermana Letizia, de 20 años, de la segunda comunidad, llevando consigo la Biblia. Sus padres y sus hermanos más jóvenes escaparon en otra dirección. Todos fueron apresados y asesinados. De la familia de Gráce queda sólo un muchacho, Delphin, de 18 o 19 años, que está en la tercera comunidad si no me equivoco. Atrapada por los milicianos, Gráce fue llevada a un puesto de control en el que se hacían las ejecuciones y donde estaba la fosa común. Antes de ser asesinada pidió un tiempo para rezar. Dijo a sus asesinos: mundekere akanya, nisabire nkabasabira: «dejadme un momento para rezar por mí y también por vosotros». Cogiendo la Biblia la abrió (¿al azar?), leyó, rezó, y después se dirigió a los asesinos diciendo: ímoneho mugire icyo mushaka!: «ahora haced lo que queráis». Y ofreció la cabeza. Parece ser que fue golpeada en primer lugar con un golpe de azada (¡todos los utensilios servían para golpear y matar!) sobre la cabeza, y luego acabaron con ella a golpes de machete. Oyendo contar su martirio me venía a la mente el de sor Ariwarite Negapeta Clementine, de Zaite, muerta en Isiro a manos de los Simba en el 64, muerta rezando y perdonando a sus asesinos...
— MATTMEU, vicepárroco, 68 años, sacerdote desde el 56, en Nyanza desde el 87, siempre muy acogedor con respecto al equipo (nos llamaba, exclamando con énfasis, con los brazos abiertos de par en par, «los apóstoles itinerantes»), respetuoso con las comunidades y con la pastoral de Justin. Siempre le he oído hablar bien del Camino Neocatecumenal. En la última catequización que se estaba terminando en Nyanza, era él quien seguía al equipo durante las catequesis en nombre del párroco. No quiso abandonar la parroquia el 23 de Abril al comienzo de las masacres en Nyanza. Acogió al militar que fue a capturarlo para matarlo vestido con la sotana, llevando casi procesionalmente el Evangelio (o la Biblia o el Breviario). El militar le precedía llevando el fusil a la espalda, el cañón apuntando hacia atrás. Caminaba el padre con dignidad y solemnidad: ¡sabía a lo que se enfrentaba! Tras pasar una puertecilla que conducía al exterior del recinto de la parroquia, a un bosquecillo, salió un primer tiro que hirió al padre Matthieu, luego el militar se dio la vuelta y terminó con él de un segundo tiro.
Después de haber vivido en Nyanza, en la parroquia, bastante tiempo, puedo testimoniar la fidelidad y el amor al sacerdocio del padre Matthieu, así como su gran humildad en el sacramento de la reconciliación, para el cual recurría a mí con frecuencia.
Conclusión sobre Nyanza: Cuando reunimos de nuevo a los hermanos supervivientes de Nyanza, contamos 51 entre las seis comunidades. Alguno provenía incluso de la catequesis que estaba finalizando en la parroquia.
Fuimos a buscar a los hermanos a las colinas de Nyanza, a las callejas de los barrios, según las indicaciones que habíamos tenido de posibles supervivientes.
Nyanza nos ha dejado la impresión de una ciudad espectro, fantasma, desierta. La habíamos conocido llena de vida, llena de gente en el mercado, en la parada del taxi-bus, en la parroquia, etc. Ahora, después de las masacres, estaba casi desierta, Por todas partes un gran silencio. Aquí y allá algún vestido a jirones, algún zapato abandonado por los muertos o por quienes escapaban.
Las caras, pocas, encontradas nos eran desconocidas. Muchas casas de los «tutsis» derruidas.
En nuestra primera visita a Nyanza encontramos sólo a 5 o 6 hermanos, felices y sorprendidos de vernos; creían que habíamos muerto, porque oyeron que habíamos escapado por la colina de Kigali a pie y que habíamos perdido contacto con los hermanos de Kigall que nos alojaban y que no habían vuelto a vernos.
La mañana antes de dejar Nyanza di una vuelta durante dos horas por los barrios de la ciudad. Escombros, destrucción, silencio. Tampoco la parroquia había empezado a alojar al nuevo párroco designado, Bosco. Los domingos todavía no se celebraba la misa; se hacían sólo celebraciones penitenciales o, más bien, vía crucis... con la finalidad de reconciliar los ánimos...
La gente que viene a instalarse a Nyanza viene de fuera, quizá incluso de fuera del país: de Uganda, de Burundi...
Nyanza era la antigua ciudad real, capital del reino, y por eso estaba habitada por muchos «tutsis»: eso explica el gran número de gente allí masacrada.
Las comunidades estaban formadas por hermanos de las dos etnias, es más, había algunos hermanos baTwa (pigmeos). Sabemos que algún hermano «hutu» está refugiado en Zalre, en Bukavu y los alrededores. Entre ellos: Michel y Berthilde, a quienes sobre todo Ignacio, pero también yo, alojamos alguna vez; Augustin Syamurinda y Scholastique, quienes escondieron y libraron de la masacre a algunos «tutsis», a pesar de que sus hijos mayores hicieran un gran daño.
Tenemos en esencia un batallón innumerable de hermanos que rezan por nosotros y por el Camino Neocatecumenal. TE MARTYRUM CANDIDATUS LAUDAT EXERCITUS ......
Cyangugu - Parroquia de la Catedral
Había dos comunidades: una más numerosa en la catedral misma y otra en un barrio cerca del aeropuerto. Cyangugu está de frente a Bukavu, en el extremo sur del lago Kivu, donde corre el río Rusizi que desemboca en el lago Tanganika en Bujumbura.
En Cyangugu sólo unos pocos hermanos muertos, 5 ó 6. En el campo de prófugos de Nyarushishi, donde estuvieron acampados los refugiados supervivientes del estadio de Cyangugu, encontramos algunas hermanas: 3 que quedaron viudas y 4 chicas: Alphonsine, Léotalie, Françoise, etc. Las que primero nos vieron llegar en una camioneta de la ONU que nos había recogido en autostop iban repitiendo: «Dios nos visita como a Abraham, nos visita con sus tres ángeles, como visitó a Abraham». i Fue algo muy conmovedor!
En medio de una extensión de carros blindados, las tiras de plástico blanco y azul de las tiendas, entre una marea de gente pequeña y grande, nos sentimos acogidos con alegría, estupor y reconocimiento. Las hermanas nos llevaron, dando una gran vuelta, por las tiendas para buscar a las demás. Durante dos horas largas estuvimos con 10 hermanas bajo la tienda escuchando y respondiendo a sus numerosas preguntas.
Eran de una comunidad joven, nacida en el verano del 93. Nos dijeron enseguida que escapando de las colinas se habían preocupado de encontrar sobre todo la Biblia y el Léon-Dufour (más de 80 temas traducidos en Kinyarwanda) y que siempre habían preparado y celebrado la Palabra. Refugiado con ellas había estado un chico de Nyanza, de una comunidad (la tercera, creo) más antigua que la suya, pero siempre en la fase del precatecumenado. Ayudadas por él y con él, habían hecho todo regularmente y con alegría. Impresionante constatar que no proferían palabra alguna de tristeza, de rabia, lamento o murmuración. Y sin embargo, desde hacía ya 6 meses no tenían nada y comían granos de maíz con Judías cocidas, ¡y sólo eso! La Palabra las saciaba. Nos impresionó verdaderamente su alegría.
Alphonsine, la mayor, a quien le habían matado marido, hijos y otras personas queridas, nos hizo, entre otras, una pregunta: «Nosotros conocemos a los asesinos de nuestros seres queridos, están todavía allí en las colinas, son nuestros vecinos, los conocemos bien: ¿podemos denunciarlos a los soldados del Frente Patriótico? ¿No es justo hacerlo?». A lo que Ignacio, previniendo mi moralismo de cura, respondió inspirado: «Nosotros no tenemos respuestas humanas propias sobre esto. Pero hay una respuesta que viene del Señor...». «Sí, la de perdonar y amar a los enemigos. Pero no es fácil... ¡pero es la verdad!». Y fue una alegría recordar de nuevo con ellas el Kerigma, la misión de la Iglesia, las catequesis de la convivencia final sobre el sermón de la montaña. Después de todo esto Alphonsine, radiante, exclama y repite: «Sí, ésta es la verdad, ésta es la verdad», como para subrayar que no puede haber otras verdades para ella y sus compañeras y como para decir que se esperaba de nosotros precisamente esta respuesta, como confirmación de que el camino que sigue no es un engaño sino la verdad.
Dos horas largas animadísimas y llenas de alegría, serenidad, gran consuelo y agradecimiento al Señor. Aun no teniendo nada, ¡lo tenían todo! Ninguna nos pidió nada como dinero o cosas similares. Es más, esto fue para mí un signo, también en las otras comunidades: nadie pidió dinero, cosa en cambio normalísima si nos hubieran identificado con el clásico misionero extranjero. En cambio, ¡hermanos entre hermanos! Signo de que ha nacido un nuevo tipo de misión, de evangelización, de misionero.
Dejamos el campo de refugiados por la tarde, bajo la lluvia, acompañados por las hermanas hasta los confines del campo, ante los ojos visiblemente curiosos de los cascos azules que presidían el campo. Se habrán preguntado: ¿pero quiénes son estos extranjeros blancos?
El día siguiente era domingo, el 16 de octubre. Después de la misa en la catedral encontramos a otros hermanos. Entre ellos Vedaste, que arriesgó la vida varias veces bajo las amenazas de los milicianos porque iba a visitar a las hermanas «tutsis» al campamento, siendo él «hutu», ayudándolas con alimento y otras cosas. Una vez un militar le empujó hasta el borde de la carretera apuntándole el fusil contra la frente... pero sin hacer salir la bala.
También entre ellos Faustin, el responsable. Nos contó que los militares fueron a buscarlo para obligarlo a unirse a las milicias en las masacres. Faustin, llamando a la mujer y a los hijos, hizo pública profesión de fe diciendo: «Deseamos ser cristianos y no queremos hacer nada contra la ley de Dios; no queremos hacer daño a nadie, ni yo, ni mi mujer, ni mis hijos. Aquí estamos todos. Haced de nosotros lo que queráis, pero ninguno de nuestra familia, ni yo, ni mi mujer, ni mis hijos, haremos algo que esté mal». Ante lo cual el soldado le marcó la mejilla izquierda con la bayoneta (se aprecia una cicatriz vistosa) y le golpeó en las manos y en los brazos con la culata del fusil. A Faustin no lo mataron, pero, casi por despecho, debajo de su casa se abrió una enorme fosa común y Faustin fue así testigo de las numerosas ejecuciones diarias. Sabemos que otros muchos hermanos de Cyangugu están refugiados en el vecino Zalre, en Bukavu y en los alrededores...
(Notas aclaratorias de Enrique Bonete Perales)
Communio, nº 5 del año 1995, pags 477-488
Ed. Ediciones Encuentro, S.A.)
jueves, 28 de mayo de 2009
La funció de Déu en el nostre coneixement
Descartes afirmava que Déu és una garantia per assegurar-nos que el nostre coneixement és segur i fiable. Però abans de tot hem de saber a què ens referim quan parlem de Déu. ¿Qui és aquest o això de que parla Descartes que ens ha d’assegurar el coneixement? Aquest Déu del que parla Descartes és el Déu Judeocristià, el qual ens ha estat molt útil pel nostre coneixement.
Durant tota la història de la humanitat, els homes, en el seu procés de recerca de Déu, han tingut moltes i diferents creences espirituals i supersticioses, cosa que els condicionava enormement en la seva manera d’actuar, ja sigui per por a que aquests esperits s’enfadessin o per intentar guanyar-se’ls i ser els més afortunats del poblat. Des que sortia el sol fins que es ponia, tot eren rituals i sacrificis per fer feliços als deus i que no s’enfadessin enviant als homes càstigs i coses dolentes, com ara malalties, morts, males collites, etc. Això va significar un notable impediment en l’evolució humana cap a la seva busca i recerca de la veritat i del coneixement.
Però en un moment de la història, ja no és l’home el que busca a Déu fent-li sacrificis i adorant-lo, sinó que és Déu el que va a buscar a l’home i es manifesta per mitjà d’un jueu anomenat Jesús de Natzaret, que anuncia un únic Déu, aquell ja anunciat abans pels profetes hebreus. I aquest Déu ja no accepta sacrificis, sinó que és ell mateix el que es fa sacrifici per nosaltres en una creu. Aquí és on es manifesta l’Amor total de Déu cap a tots els homes, i es constitueix l’Església de Déu, que és el seu poble. Esdevé un moment de la història en que ja no hi ha esperits ni supersticions que atemoreixin a la gent, tots els esperits i fullets del bosc queden superats i vençuts per Jesucrist i representats en un sol Déu que no ens jutja i castiga, sinó que ens estima a tots per igual; siguem esclaus, homes lliures, servents, nobles, pagesos, etc., i independentment dels actes que fem, de com actuem, ja que només pel fet de ser essers humans ja som considerats fills de Déu.
Aquest és un pas més cap a la recerca del coneixement, però sempre sota la llum del Crist, que és considerat el Camí,
D’altra banda encara podem anar més lluny en la història, fins als grecs, filòsofs no condicionats per la figura d’aquest Déu, i que tenien una gran fe i creença en l’omnipotència de la raó humana. Aquí hi podem trobar una figura important, la de Plató, que a conseqüència de la seva creença en el poder absolut de la raó, deia que el nivell més baix en el coneixement humà era el que es basava en els sentits i en el món material, deixant de banda tot allò d’àmbit racional. Això també va suposar un gran impediment en l’evolució de tot aquell coneixement d’àmbit pràctic, el qual ara l’anomenem coneixement científic i tecnològic, i que avui en dia és un dels més tingut en compte.
També podem anar fins a l’altre extrem dels pensadors filosòfics no influenciats per aquest Déu, com són alguns dels empiristes anglesos, amb la figura referencial de David Hume, el qual deia que tot coneixement possible és aquell que rebem per mitjà d’impressions que provenen del món material, totes les demés idees que tenim són imaginacions nostres i no existeixen, inclús la relació de causa-efecte que nosaltres atribuïm al funcionament de la realitat. De manera que tot allò d’àmbit racional i matemàtic, Hume ho descarta per falta d’impressions provinents de la realitat, fins al punt de posar en dubte l’autenticitat del coneixement adquirit científicament.
Enmig de totes aquestes postures hi trobem les de tots aquells filòsofs i pensadors, que molt sovint són també científics, que no només estan sota la influència d’aquest Déu, sinó que sovint hi tenen una gran relació tant espiritual com religiosa.
Aquí hi podem trobar en Copèrnic, que era un clergue catòlic que va dedicar el seu llibre de l’heliocentrisme al Sant Pare, també en el calendari que actualment utilitzem que és l’anomenat calendari gregorià, ja que fou promulgat per un Papa -Gregori XIII- el qual va fer posar a treballar tots els astrònoms i matemàtics més destacats d’aquell temps per aconseguir-lo. El mateix Galileu va ser sempre un catòlic devot, dues filles del qual es van fer monges. Un dels majors astrònoms italians del segle XIX va ser un sacerdot jesuïta. També podem pensar en el pare de la genètica moderna, Gregor Mendel, que era un monjo caputxí, també en l’actual teoria del "Big Bang" que va ser formulada per un sacerdot belga, en les universitats, que són un invent de l’Església, en un tret característic de la nostra cultura com és l’horari diari amb el que organitzem el que farem durant el dia, que fou dissenyat per Sant Benet per a la vida monàstica. En Blaise Pascal, Spinoza, Leibniz, Berkeley, Kepler (conegut per les lleis de Kepler del sistema gravitatori), Max Planck, Immanuel Kant, fins i tot Isaac Newton, els escrits religiosos del qual constitueixen més de la meitat del seu treball escrit complet i aquests escrits mostren que el seu treball teològic fou cuidadosament planejat i sovint relacionat amb la seva feina en matemàtiques i física, y finalment, entre molts altres, també hi podem trobar el mateix Albert Einstein, la gran figura de la ciència dels últims temps, el qual va ser un gran jueu creient i practicant, que se’l coneix per la frase, “darrere de totes la portes que obra la ciència sempre s’hi troba Déu”.
El fet de creure en aquest únic Déu, generava una sèrie d'avantatges respecte les anteriors postures esmentades, ja que hi ha la creença en una Veritat i en el seu possible coneixement. A diferència de Hume, hi té lloc l'acceptació d'una sèrie de lleis que regeixen
Amb tot això podem observar que la ciència no considera a Déu com a garantia de coneixement, tal i com deia Descartes, però cal reconèixer que la majoria de les aportacions de la visió judeocristiana avui en dia continuen vigents en una unitat: l'acceptació del coneixement empíric, de la raó i de la possibilitat de buscar lleis naturals (ciència actual). Per contra, l'existència de la veritat és qüestionada avui, ja que des de la postura de John Stuart Mill s'ha passat a parlar d'utilitat, però tot hi així, des d’aquesta posició utilitarista, també es pot observar que la figura de Déu, d’aquest Déu únic, el judeocristià, té i ha tingut una gran funció en el nostre coneixement, perquè simplement en el fet d’haver-hi cregut durant aquests anys, a estat molt útil per avançar enormement en el nostre coneixement tant teòric com pràctic, tant filosòfic com científic, ja que entre altres coses, hem apartat del nostre vessant espiritual tota superstició que ens impedeix avançar cap a la veritat i el coneixement, cap a Déu.
Samuel Segura i Renau
martes, 26 de mayo de 2009
miércoles, 20 de mayo de 2009
La història d'un somriure
Dedicat a tots els infants; a totes les vides humanes.
També a totes les persones que se senten soles en aquest camí de la vida.
Sempre hi ha un moment a la vida en què les persones ens plantegem si realment val la pena viure. Situacions on els dubtes s’apoderen de la nostra existència i sentim que portem una llosa massa pesada a l’esquena. Quan això passa, hem d’estar més atents que mai a les experiències que la vida ens regala; sentir-les, viure-les i estimar-les; perquè un gest o una decisió d’un instant ens pot canviar la vida per sempre. Uns segons d’incertesa viscuts amb fe ens poden obrir pas en el camí de la vida i de la felicitat; un camí que tots cerquem i que estem destinats a poder trobar.
Jo mai oblidaré aquell estiu que va marcar tan profundament la meva vida...
Estava apunt de complir els vint anys. Em sentia sola, perduda i desorientada. La meva vida estava immersa en un pou de buidor, eclipsada per una societat que m’engolia. Turmentada per profundes pors ocultes que guardava molt dins meu i encobria. Anava al ritme que marcava la meva rutina; sense sentit, perduda, sentint-me molt sola.
En aquestes circumstàncies d’absoluta foscor en el meu dia a dia, va arribar un temps de pausa, de descans que vaig convertir en un espai de bogeria. Un any més arribava l’estiu; els dies allargaven els seus moments de llum i de sol, la calor transformava en més pesades les jornades i l’olor d’alegria es començava a respirar per tot arreu: a casa, a la facultat, a l’escola del meu barri, als parcs i a la ciutat, en general.
Aquell estiu tenia pensat allunyar-me, fugir de la infelicitat que m’ofegava i de la qual no en trobava sortida. Les meves amigues havien decidit passar un mes de les vacances a un petit poble vora mar. En aquell indret la festa, la disbauxa, la gresca i l’oblit hi governaven i eren els estàndards que hi havia com a bandera d’uns grans dies de diversió garantida. La meva desesperança m’havia portat a creure que aquest era l’únic camí, la única via que em permetria escapar i aconseguir ser feliç, ni que fos per uns instants.
Vam llogar un bonic apartament i la colla d’amigues vam anar allà disposades a gaudir de la vida i aprofitar al màxim l’elixir de la joventut; volíem menjar-nos el món. Preteníem passar-ho bé i oblidar-nos de les infelicitats, dels records, de les pors que portàvem a dins. Preteníem trobar allà la clau de la felicitat, la felicitat de viure el moment.
A l’apartament érem vuit amigues i, tot i així, no fluïa massa la comunicació entre nosaltres. Eren unes vacances de desconnexió i cada una vivíem dins del nostre món, a la nostra bombolla. Podíem parlar i riure, però en el fons estàvem a quilòmetres de distància unes de les altres. Encara que convivíem, les nostres ànimes restaven allunyades, separades per murs invisibles. Només esperàvem el nostre moment de glòria, la nit. Quan el sol es ponia i la lluna començava a brillar tímida en un cel tacat d’estels, nosaltres ens guarníem, ens empolainàvem i sortíem disposades a volar i, en definitiva, escapar.
Va ser allà on el vaig conèixer. Un noi força alt, fort i esvelt, amb un somriure somiador i una mirada profunda. De seguida em vaig sentir atreta pel seu aspecte físic i per la simpatia que semblava desbordar en el seu interior. Ell també es va fixar en mi. Aquesta atracció mútua va suposar la millor via de fugida que em podia portar a sentir-me bé i a oblidar que jo abans era infeliç. Em trobava amb ell a les nits; de festa en festa. Parlàvem, ballàvem junts, m’abraçava, em besava... Em deia que s’estava enamorant de mi. Així dia rere dia; o, més ben dit, nit rere nit. Vaig passar tot aquell estiu pensant en ell. De dia no vivia; tan sols esperava la nit, el moment en què el veuria de nou. El moment en què sentiria el contacte de la seva pell amb la meva; dels seus llavis amb els meus. Els moments en què jo volava i creia ser feliç.
Cada nit esperava perdre’m en ell, sentir l’olor, el gust i la màgia d’enamorar-me de qui en el fons no coneixia. Creure falsament que ell m’estimava i enganyar-me enmig d’una fosa d’autèntica soledat i inquietuds. Escapar per viure. Viure per escapar.
Va ser una d’aquelles nits de passió i bogeria en la que vaig fugir del soroll de la festa, dels crits de la gent i de la pudor d’alcohol i em vaig entregar per complet a aquell desconegut que prometia estimar-me i m’oferia glops de passió incontrolada. Els meus pensaments eren una pintura molla per la pluja. No hi veia, ni pensava. La llum de la lluna i les estrelles es reflectia en els meus ulls esporuguits. Després d’aquella nit, no el vaig veure mai més.
El dia següent em va costar molt de llevar-me. Em sentia acusada per preguntes indiscretes de totes les companyes. Pràcticament no recordava res del que havia passat la nit anterior; només sabia que tenia unes ganes boges de que la llum del dia marxés, fugís i que el gran mantell fosc però ple d’estrelles tornés a cobrir el cel. La nit era la meva salvació.
Aquella nit, però, va ser diferent perquè ell ja no va venir al punt on ens trobàvem sempre. I l’altre nit tampoc. Ni l’altre, ni l’altre... Havia marxat i m’havia deixat de nou sola. Envoltada de gent però més sola que mai. Completament sola.
Els últims dies d’aquell mes van ser per mi tenebrosos. El sol no il·luminava ja el meu rostre; vivia en una foscor perenne. En el cel ja no hi veia estels. Els meus pensaments tan sols reproduïen la imatge obsessiva de la mateixa cara. Una cara que em somreia, em parlava, prometia estimar-me i, de cop, s’esvaïa. La por a viure s’havia apoderat de mi; la felicitat no existia. Vaig maleir el món i la meva vida. Em trobava perduda en una societat que enganyava, t’absorbia i t’abandonava després sense cap pietat. Tot era mentida. Vam tornar de les vacances i jo seguia immersa en una depressió profunda. L’estiu acabaria i jo sentia que la meva vida era una càrrega que no podria suportar. Volia desaparèixer.
* * *
Uns dies després del meu retorn a casa, enmig del caos de la desesperança i el desconsol, vaig sentir una força que em venia de molt endins; una força que no era meva, no em pertanyia a mi. Dins meu alguna cosa canviava. El meu cor, el meu alè, els meus sospirs es transformaven miraculosament en sospirs i batecs compartits. Hi havia quelcom dins meu; potser un altre cor que bategava enmig d’aquella infelicitat immensa. Un cor que lluitava per viure. Una altra vida es gestava en mi i em venia a salvar.
No podia ser. Jo seguia sola, estava sola enmig d’un món que m’eclipsava, que em deia a crits “Estàs sola” i “No tens ningú”. M’enganyava. Un món que m’arrossegava a atemptar contra la nova vida, tapar-la, amagar-la, eliminar-la i continuar en el meu pou de preguntes, de dubtes i de tristesa. Havia de seguir el camí que jo mateixa m’havia d’escriure i el que ara em passava m’ho impediria. Però estava equivocada, i alguna força superior a mi em resguardava i em va impedir caure en aquesta trampa.
Vaig patir, vaig plorar, vaig cridar, vaig resar. I, mentre les llàgrimes queien galtes avall i untaven el meu rostre de patiment, jo suplicava ajuda i demanava coratge a Déu. I quan més cridava, més sentia que ja era mare, perquè ja no cridava sols per mi; ja no respirava només per mi; ja no plorava per mi; dins meu dos cors bategaven al ritme del meu plor. Aquell petit cor ple de vida jo el notava, el sentia dins del meu ventre. Havia d’aferrar-me a la vida, perquè ja no em trobava sola.
* * *
Quan va néixer el meu fill, va omplir la meva vida de fe i de sentit. Va portar el somriure a la casa. Els meus pares em van ajudar en tot el que va ser necessari per tirar endavant. La meva tristesa es va convertir en alegria i els meus dubtes en coratge. Vaig entendre que la meva vida no era en va, sinó que vivia per ser feliç. M’havia calgut passar per aquell pou de foscor per entendre-ho, però Déu m’havia enviat un àngel per alliberar-me. A vegades, és necessari el patiment en cada ésser humà per després sentir la grandesa de descobrir el veritable tresor de la felicitat, de la vida. Havia estat atrapada en un món ple d’enganys i mentides; ple de miratges que t’atrapen i no et deixen lliure; ara, en canvi, dels meus ulls sortia gratitud, tendresa i ganes de viure.
Ja des del moment en què em van posar l’infant al damunt, vaig sentir que aquell era el veritable camí que em portaria a ser feliç. Vaig passar suaument la meva mà dèbil sobre la seva esquena, estàvem pell amb pell, cor amb cor. Respirava ja sense la necessitat del meu respir; vivia i el meu esperit se sentia més acompanyada que mai. La meva ànima acariciava la seva. Era el meu fill. Me’l vaig mirar i inexplicablement en els seus llavis semblava dibuixar-s’hi un somriure. Les meves llàgrimes relliscaven galtes avall, aquest cop, però, estava radiant de felicitat. Les infermeres que em van assistir al part em van comentar que mai havien vist que un nadó acabat de néixer semblés portar aquell somriure als llavis. Un somriure que transmetia felicitat, pau i alegria. Un somriure que comunicava llum i esperança pel món, per la humanitat; en el seu somriure s’hi llegia: Gràcies pel regal de la vida.
Era el meu somriure; era el meu àngel i m’havia salvat.
Aquella nit de primavera, a fora, brillaven més que mai les estrelles.
Maria Prats Aymerich
Finalista del concurs NArcís Lunes
Sant Vicenç dels Horts


